Dimite el jefe de Medicina Interna del Hospital de Santiago por la falta de personal y “la tensión” en la sanidad pública

Daniel Salgado

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El jefe de servicio de Medicina Interna del área sanitaria de Santiago de Compostela y Barbanza, Antonio Pose, presentó este miércoles su dimisión. Lo hizo por la falta de personal y de apoyo por parte de sus superiores, según ha explicado a elDiario.es, y por “lo tensionada” que se encuentra la sanidad pública gallega. Pose reclamó, en la reunión en la que comunicó su baja, un refuerzo de recursos humanos y aseguró que tomaba su decisión por coherencia. Solo unas horas después, el conselleiro del ramo, Julio García Comesaña, ofrecía en el Parlamento una intepretación distinta de los hechos y más bien alejada de la verdad. Según él, no se trataba de una renuncia sino de una jubilación. Además, añadió, hay más internistas que nunca en el Servizo Galego de Saúde (Sergas).

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En el área sanitaria de la que hasta ahora era jefe de servicio Antonio Pose, la plantilla es de 47 facultativos de la especialidad, 36 adscritos al Hospital Clínico de Santiago y 11 al del Barbanza. “Pero en realidad, el personal está por debajo, debido a bajas y vacaciones que no se cubren”, explica a elDiario.es Ana Riveiro, delegada de Comisións Obreiras en el centro compostelano, “se trata de un servicio muy tensionado. No solo por la pandemia de coronavirus, que recayó en gran medida sobre él, sino por el poco personal y la mala organización. Hay mucho conflicto por solucionar”. Y no parece que la gerencia, que dirige Eloína Núñez, prima de Alberto Núñez Feijóo, esté por la labor, a decir de la sindicalista: “No existe comunicación efectiva con la dirección. Hacen que escuchan, pero no buscan soluciones”.

Pose asegura que las responsabilidades exceden a la gerencia del hospital y alcanzan a la del Sergas, que encabeza Jesús Flores. “Hay una falta de previsión y se ofrecen contratos de penuria”, aduce, “de seis meses, temporales. Hay médicos en la privada que vendrían, pero no lo hacen debido a las condiciones”. Medicina Interna necesitaría, según sus cáculos, entre seis y ocho doctores a mayores para hacer frente a las necesidades. “Tenemos bajas, vacantes sin cubrir y ya no hay contratos COVID”, lamenta.

La Medicina Interna no es la única afectada por esta inacción. Los otorrinos llevan más de siete meses en huelga “y ni siquiera hay un acercamiento a ellos”. “También existen problemas en salud mental”, añade Ana Riveiro. O en traumatología y radiología. La atención primaria, cuya situación centrales sindicales, asociaciones profesionales y de pacientes denominan colapso, tampoco escapa de las bajas sin cubrir, agendas saturadas y citadas demoradas. “Es una gerencia inoperativa”, resume. Tanto que el propio Pose trasladó, en su encuentro con ella para transmitir su dimisión, que no se había sentido respaldado por la dirección pese a las dificultades a las que se enfrentó. “El de Medicina Interna no es un problema aislado. Tiene familiares, la medicina de familia, la enfermería. Todo está relacionado”, dice el médico.

Unas horas después de que transcendiese la dimisión de Pose, y meses después de que el malestar en el servicio se hiciese público, la gerencia de Santiago emitió un comunicado en el que se compromete a “buscar soluciones ante los problemas derivados de la presión asistencia y de la falta de profesionales a contratar para cubrir las sustituciones del verano”.

“Avisamos de que la situación iba a empeorar”

Todavía en el mes de mayo, la responsable de Medicina Interna del Hospital de Ourense adoptó el mismo camino que Pose. Los agentes sanitarios hace meses que denuncian la sobrecarga del servicio. Pero Julio García Comesaña, que respondía a una interpelación del diputado socialista Julio Torrado, niega la mayor. Afirmó que el principal problema eran “la cobertura de los comarcales” y que para ello ya han anunciado una subida de salarios. En la nota de prensa que recogió su intervención se remitía a una comparación con 2009 -cuando el bipartito de PSdeG y BNG aún gobernaban la Xunta- para decir que hoy hay 67 efectivos más en Medicina Interna que entonces.

El propio Pose desmonta el fondo de ese argumento. “Una población envejecida o los crónicos, que durante la pandemia quedaron relegados, han descompensado los ingresos. La pandemia lo agravó. Y sigue habiendo hospitalizaciones por COVID. Avisamos de que la situación iba a empeorar. Nos decían que non nos preocupásemos, pero no hicieron nada”, declara. El diputado socialista Julio Torrado respaldó en la Cámara la posición del doctor y explicó que es “evidentemente cierto que Medicina Interna ”no tiene suficientes recursos“. ”No están reclamando mayores salarios, si no recursos para estabilidad, más manos para trabajar y mejor organización“, concluyó.

El jefe de servicio de Medicina Interna del área sanitaria de Santiago de Compostela y Barbanza, Antonio Pose, presentó este miércoles su dimisión. Lo hizo por la falta de personal y de apoyo por parte de sus superiores, según ha explicado a elDiario.es, y por “lo tensionada” que se encuentra la sanidad pública gallega. Pose reclamó, en la reunión en la que comunicó su baja, un refuerzo de recursos humanos y aseguró que tomaba su decisión por coherencia. Solo unas horas después, el conselleiro del ramo, Julio García Comesaña, ofrecía en el Parlamento una intepretación distinta de los hechos y más bien alejada de la verdad. Según él, no se trataba de una renuncia sino de una jubilación. Además, añadió, hay más internistas que nunca en el Servizo Galego de Saúde (Sergas).

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Pose asegura que las responsabilidades exceden a la gerencia del hospital y alcanzan a la del Sergas, que encabeza Jesús Flores. “Hay una falta de previsión y se ofrecen contratos de penuria”, aduce, “de seis meses, temporales. Hay médicos en la privada que vendrían, pero no lo hacen debido a las condiciones”. Medicina Interna necesitaría, según sus cáculos, entre seis y ocho doctores a mayores para hacer frente a las necesidades. “Tenemos bajas, vacantes sin cubrir y ya no hay contratos COVID”, lamenta.

La Medicina Interna no es la única afectada por esta inacción. Los otorrinos llevan más de siete meses en huelga “y ni siquiera hay un acercamiento a ellos”. “También existen problemas en salud mental”, añade Ana Riveiro. O en traumatología y radiología. La atención primaria, cuya situación centrales sindicales, asociaciones profesionales y de pacientes denominan colapso, tampoco escapa de las bajas sin cubrir, agendas saturadas y citadas demoradas. “Es una gerencia inoperativa”, resume. Tanto que el propio Pose trasladó, en su encuentro con ella para transmitir su dimisión, que no se había sentido respaldado por la dirección pese a las dificultades a las que se enfrentó. “El de Medicina Interna no es un problema aislado. Tiene familiares, la medicina de familia, la enfermería. Todo está relacionado”, dice el médico.

Unas horas después de que transcendiese la dimisión de Pose, y meses después de que el malestar en el servicio se hiciese público, la gerencia de Santiago emitió un comunicado en el que se compromete a “buscar soluciones ante los problemas derivados de la presión asistencia y de la falta de profesionales a contratar para cubrir las sustituciones del verano”.

“Avisamos de que la situación iba a empeorar”

Todavía en el mes de mayo, la responsable de Medicina Interna del Hospital de Ourense adoptó el mismo camino que Pose. Los agentes sanitarios hace meses que denuncian la sobrecarga del servicio. Pero Julio García Comesaña, que respondía a una interpelación del diputado socialista Julio Torrado, niega la mayor. Afirmó que el principal problema eran “la cobertura de los comarcales” y que para ello ya han anunciado una subida de salarios. En la nota de prensa que recogió su intervención se remitía a una comparación con 2009 -cuando el bipartito de PSdeG y BNG aún gobernaban la Xunta- para decir que hoy hay 67 efectivos más en Medicina Interna que entonces.

El propio Pose desmonta el fondo de ese argumento. “Una población envejecida o los crónicos, que durante la pandemia quedaron relegados, han descompensado los ingresos. La pandemia lo agravó. Y sigue habiendo hospitalizaciones por COVID. Avisamos de que la situación iba a empeorar. Nos decían que non nos preocupásemos, pero no hicieron nada”, declara. El diputado socialista Julio Torrado respaldó en la Cámara la posición del doctor y explicó que es “evidentemente cierto que Medicina Interna ”no tiene suficientes recursos“. ”No están reclamando mayores salarios, si no recursos para estabilidad, más manos para trabajar y mejor organización“, concluyó.

El jefe de servicio de Medicina Interna del área sanitaria de Santiago de Compostela y Barbanza, Antonio Pose, presentó este miércoles su dimisión. Lo hizo por la falta de personal y de apoyo por parte de sus superiores, según ha explicado a elDiario.es, y por “lo tensionada” que se encuentra la sanidad pública gallega. Pose reclamó, en la reunión en la que comunicó su baja, un refuerzo de recursos humanos y aseguró que tomaba su decisión por coherencia. Solo unas horas después, el conselleiro del ramo, Julio García Comesaña, ofrecía en el Parlamento una intepretación distinta de los hechos y más bien alejada de la verdad. Según él, no se trataba de una renuncia sino de una jubilación. Además, añadió, hay más internistas que nunca en el Servizo Galego de Saúde (Sergas).

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En el área sanitaria de la que hasta ahora era jefe de servicio Antonio Pose, la plantilla es de 47 facultativos de la especialidad, 36 adscritos al Hospital Clínico de Santiago y 11 al del Barbanza. “Pero en realidad, el personal está por debajo, debido a bajas y vacaciones que no se cubren”, explica a elDiario.es Ana Riveiro, delegada de Comisións Obreiras en el centro compostelano, “se trata de un servicio muy tensionado. No solo por la pandemia de coronavirus, que recayó en gran medida sobre él, sino por el poco personal y la mala organización. Hay mucho conflicto por solucionar”. Y no parece que la gerencia, que dirige Eloína Núñez, prima de Alberto Núñez Feijóo, esté por la labor, a decir de la sindicalista: “No existe comunicación efectiva con la dirección. Hacen que escuchan, pero no buscan soluciones”.