La Xunta descarta la contaminación tras romperse una balsa minera mientras ecologistas denuncian un delito medioambiental

Beatriz Muñoz

Santiago de Compostela —

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A pesar del contenido tóxico de la balsa de residuos mineros que se rompió el pasado fin de semana en Monte Neme, entre los municipios de Carballo y Malpica (A Coruña), la Xunta descarta un episodio de contaminación de acuíferos, todavía a la espera del informe con las conclusiones sobre lo ocurrido. Las primeras explicaciones apuntan a las abundantes precipitaciones caídas en los últimos días, dijo el presidente gallego, Alfonso Rueda, en una comparecencia en la que criticó que la asociación Ecoloxistas en Acción haya anunciado una denuncia penal antes de que esté el resultado del estudio sobre las causas y consecuencias de lo ocurrido.

No es la primera vez que Monte Neme salta a los titulares de la prensa. En 2014, también en invierno, ya reventó una de las balsas y se produjo un vertido de 24.000 metros cúbicos de lodos y agua que contaminaron arroyos y tierras. De la mina se extrajo wolframio y después pasó a ser una cantera de áridos y cuarzo. La explotó una empresa de la familia de Juan Cotino -quien fue vicepresidente de la Generalitat de Valencia con el PP-, pero en 2012 la sociedad entró en concurso de acreedores. El lugar se volvió a hacer célebre después de aparecer en numerosas publicaciones de redes sociales: los residuos mineros dan a las aguas de las balsas un llamativo color turquesa.

Este fin de semana volvió a producirse una rotura y un vertido. Fue el sábado y Alfonso Rueda da por descartado el riesgo de contaminación. Sostiene que tampoco ha habido dejación o una mala actuación de la Xunta: había obras, pero no eran en la zona del derrumbe y se habían iniciado, defendió, porque el seguimiento del estado de la antigua mina había determinado que era necesario. Ahora, dice, es necesario esperar al informe para saber por qué hubo una rotura. Esta misma semana espera ya esos resultados.

Sin embargo, Ecoloxistas en Acción ha decidido presentar una denuncia penal en los juzgados de Carballo en la que acusa a la XUnta de delitos medioambientales. También cita a las empresas que forman la UTE Monteneme, encargada de las obras en la antigua explotación minera. La asociación recalca que el fallo es “muy similar al que llevó a un desastre ambiental en 2014” y afectó a una de las balsas ubicadas al sur. Cuestiona la versión de la Xunta del accidente causado por las lluvias y afirma que la galería por la que se produjo el vaciado de la balsa “estaba perfectamente inventariada desde por lo menos 1998 en documentos oficiales de la propia Administración autonómica”.

La organización asegura que el vertido tiene relación con las obras que se estaban realizando y que empezaron en diciembre de 2025. Indica que hubo “importantes movimientos de tierras que provocaron el desplazamiento de las aguas contaminadas hacia una balsa que no reunía condiciones de estabilidad suficientes”. Añade que parte de las aguas tendrían que haberse tratado y cuestiona la “contradicción” entre los análisis oficiales actuales, que descartaron contaminación pocas horas después del vertido, y los realizados en 2014, cuando Augas de Galicia confirmó la toxicidad de las aguas vertidas entonces. Lo ocurrido, dice, es consecuencia de décadas de “abandono, falta de control y actuaciones administrativas irregulares”.