La Xunta informa de siete incendios, dos de ellos con peligro para viviendas, que han arrasado unas 2.500 hectáreas

Un operario de las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales lucha contra las llamas en la madrugada de este sábado para extinguir el incendio declarado en Boiro.

Siete incendios han devorado más de 2.500 hectáreas en Galicia a lo largo de los últimos días. Al menos esos son los fuegos sobre los que ha informado este sábado por la mañana el Gobierno gallego. Desde que el PP ganó las elecciones en 2009, optó por no comunicar aquellos que afectan a menos de 20 hectáreas. El caso es que de los siete que figuran en el último comunicado de la Consellería de Medio Rural, dos suponen peligro para viviendas y núcleos de población, por lo que los servicios de extinción han decretado el nivel 2: el de Boiro, en O Barbanza, y el de Ponte Caldelas (Pontevedra).

El primero de ellos se ha llevado por delante 800 hectáreas y ha obligado a desalojar un cámping en la parroquia de Oleiros, en el concello de Ribeira. Las llamas se apoximan al núcleo de Piñeiro. En Ponte Caldelas, son 20 las hectáreas quemadas. El fuego se acerca a la población de Canicouva. En Caldas de Reis (Pontevedra) ardieron 450 hectáreas y en Arbo, en la frontera con Portugal, casi 500. El otro gran incendio de estos días se registró en Verín. “Evoluciona favorablemente hacia su estabilización”, dice Medio Rural, tras haber consumido 600 hectáreas. La consellería recuerda que se inició en “más de una decena de focos diferentes”. El conselleiro, José González, llegó a apuntar a “un coche desplázándose y prendiendo” como responsable de su origen. Colectivos ambientalistas dudan de esta versión y se refieren a la falta de prevención y al viento como factores principales. De momento no ha habido detenidos.

Esta segunda ola de incendios sucede a la que hace tres semanas se llevó por delante más de 30.000 hectáreas, con grandes fuegos en Valdeorras, O Courel o Vilariño de Conso. Entonces el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, abandonó las tesis sobre incendiarios, recordó las tormentas en plena ola de calor y recetó ordenación del suelo, la explotación de tierras abandonadas y la necesidad de concienciación. Esta semana, el discurso gubernamental ha cambiado y las teorías sobre tramas ocultas y siniestros provocados han vuelto al debate público.

Lo que no ha cambiado es la política informativa de la Xunta, que el Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia criticó de nuevo en una nota el pasado 20 de julio: “Las notas de prensa [de la Consellería de Medio Rural] con información sobre los incendios [...] en la práctica producen opacidad y dificultan un trabajo informativo que vaya más allá de la simple transmisión del comunicado institucional”. Y lamenta “la decisión de no informar sobre los fuegos de menos de 20 hectáreas”.

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