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Entrevista

La joven tras la histórica manifestación contra la ampliación del aeropuerto de Ibiza: “No era solo gente de izquierdas”

Marga Torres (Eivissa, 2002) es una de las caras visibles de una nueva generación que quiere revertir los procesos más nocivos de la turistificación en Eivissa. La Asociación de Jóvenes de la isla que preside convocó este domingo una manifestación contra el proyecto de ampliación del aeropuerto, que movilizó a más de 5.000 personas. Se trata de una de las manifestaciones más importantes de las últimas décadas, junto a las que sacaron a la calle también a miles de personas en contra de los proyectos de plataformas petroleras frente a las costas pitiusas, así como las que protestaron contra las autopistas que ahora unen diferentes puntos de la isla.

Torres atiende a elDiario.es para analizar el proyecto de Aena y desgranar algunos de los principales problemas que, a su juicio, afronta la isla. Desde la dificultad de los jóvenes para emanciparse hasta la pérdida del catalán, pasando por la presión turística, la degradación ambiental y la dependencia del vehículo privado. “Al final, la vivienda es el principal factor que marca la desigualdad en Eivissa”, sostiene. Y añade: “Hemos crecido en un territorio que no es demasiado amable con los jóvenes”.

¿Por qué deciden crear la Associació Joves d’Eivissa?

La idea surgió hace un año y medio, básicamente porque un par de amigas que éramos de Sant Rafel (municipio de Sant Antoni de Portmany) estábamos en contra de un proyecto que planteaba hacer una especie de ronda de circunvalación del pueblo y una nueva carretera que uniera dos rotondas. Querían crear nuevas carreteras, además una donde la velocidad máxima era de 100 kilómetros por hora y que tenía que pasar por suelo rústico y junto a viviendas.

Simplemente fue una conversación entre amigas de toda la vida. Éramos cuatro o cinco y dijimos: “Nos están destrozando nuestro territorio”. Quizá fue un proyecto que nos tocaba tan de cerca que nos hizo despertar y pensar: “¿Por qué no creamos una asociación de jóvenes?” Al principio nos planteamos si hacerlo de Sant Rafel o de toda Eivissa. Vimos que era mejor idea hacerlo de toda Eivissa.

La asociación nació porque un par de amigas de toda la vida estábamos en contra de un proyecto para crear nuevas carreteras. Dijimos: 'Nos están destrozando nuestro territorio'

El otro día hubo una manifestación histórica contra el proyecto de ampliación del aeropuerto. Es curioso porque este tipo de protestas las han convocado históricamente grupos más arraigados en el territorio. En este caso, una asociación de jóvenes como la suya ha liderado la convocatoria y protesta. ¿Qué valoración hacen?

Hacemos una valoración muy positiva. Vino muchísima gente y, lo más importante de todo, es que había mucha gente joven, pero también personas de todas las edades: mayores, adultos... Había de todo. Además, no era gente de un único espectro político. No era solo gente de izquierdas, sino que estaba muy bien representada toda la sociedad ibicenca. No solo personas nacidas en Eivissa, sino también gente de otras procedencias. La Policía Nacional cifró la participación de 2.000 personas, pero éramos más de 5.000 seguro.

Se ha comentado que este proyecto de Aena probablemente debería pasar por una evaluación de impacto ambiental, que no se ha presentado. ¿Se han planteado presentar alegaciones o actuar por esta vía?

Primero estamos a la espera de ver si Aena reacciona. De momento, creo que esta mañana [este miércoles] he leído que hay silencio sepulcral por parte de Aena. Pero ya se había empezado a actuar contra los vertidos de fecales en el Parc Natural de ses Salines y en la playa de es Codolar por parte de Alianza por el Agua y de las asociaciones de vecinos de la zona. La Fiscalía lo está investigando. Obviamente, si siguen saliendo noticias así, nosotros daremos apoyo a estas entidades y, si hace falta, también lo denunciaremos.

¿Cuál es la propuesta de la Associació Joves d’Eivissa para el aeropuerto?

Simplemente somos conscientes de que se tienen que mejorar muchas infraestructuras internas de Aena. Primero de todo, el sistema de saneamiento. También los trabajadores del propio aeropuerto, especialmente las limpiadoras, se quejan mucho de cómo funcionan los baños. La infraestructura interna, obviamente, se tiene que actualizar porque es muy precaria y no funciona. Pero, obviamente, nosotros estamos totalmente en contra de ampliar las puertas, de todo lo que suponga ampliar hacia el exterior y también de ampliar la zona VIP y crear una zona para vuelos de fuera, una zona Schengen.

Estamos totalmente en contra de ampliar las puertas, de todo lo que suponga ampliar hacia el exterior y también de ampliar la zona VIP y crear una zona para vuelos de fuera, una zona Schengen

A partir de 2011-2012, con una modificación de la ley turística conocida como Ley Delgado, empiezan a promoverse las actividades complementarias en los hoteles. Llegan los hoteles-discoteca y proliferan los beach clubs. Con este tipo de establecimientos hoteleros se intensifica esa idea de una Eivissa orientada hacia el lujo. Por otro lado, ahora mismo parece que incluso sectores conservadores, empresariales y patronales hoteleras empiezan a ser conscientes de que existe una saturación turística importante. Se habla mucho de “calidad y no cantidad”, siendo calidad sinónimo de lujo. ¿Qué piensan de esta transformación?

Nosotras pensamos que no tiene nada que ver turismo de calidad con turismo de lujo. Al final, el turismo de lujo va dirigido a un perfil muy concreto: personas con una alta capacidad económica, personas que vienen totalmente desarraigadas del territorio. Gente que simplemente va a un hotel de cinco estrellas o a un agroturismo carísimo en medio de la nada y paga un dineral. Al final, todos estos beneficios que, como muy bien dicen las administraciones, hacen que cada vez vengan menos turistas, pero que el gasto sea más alto por visitante. Esto no se puede mirar solo en valores absolutos. Hay que ver si esos beneficios, esa riqueza que se está creando, se están repartiendo entre la población.

Lo que se está viendo es que hace 30 años que los salarios de los trabajadores turísticos no están subiendo al mismo nivel que el gasto. Así que lo que está pasando es que este turismo de calidad o lujo, esta estrategia de subir los precios, no se está reflejando en los salarios de los trabajadores turísticos. Entonces, ¿turismo de calidad para quién? ¿Para los trabajadores? ¿Para la gente que visita? Ya sabemos que el turismo de lujo y los hoteles son los que más recursos hidráulicos consumen, los que más territorio ocupan y los que más privatizan también espacios públicos. Así que nosotros estamos totalmente en contra.

Hace 30 años que los salarios de los trabajadores turísticos no están subiendo al mismo nivel que el gasto. Así que lo que está pasando es que este turismo de calidad o lujo, esta estrategia de subir los precios, no se está reflejando en los salarios de los trabajadores turísticos. Entonces, ¿turismo de calidad para quién?

¿Qué impacto piensan que tiene sobre la vivienda?

Nosotras pensamos que son procesos de gentrificación. Al final, si llegan visitantes con un poder económico mucho más alto, lo que hacen es desplazar a la gente que no se lo puede permitir. Y si se van ocupando cada vez más espacios a los que hay que acceder pagando un precio alto, la gente que no puede acceder se ve fuera.

Muchos visitantes que suelen venir a Eivissa en verano ya no pagan un dineral por un hotel, sino que directamente se compran una segunda residencia porque se lo pueden permitir. Y estas segundas residencias, obviamente, salen del mercado para los residentes, porque no se lo pueden permitir, y lo que genera es una expulsión de residentes y de trabajadores ibicencos.

¿Piensan que se deberían explorar fórmulas para prohibir la compra masiva de vivienda por parte de capital extranjero?

Sí, totalmente. En Eivissa se invierte demasiado y se especula demasiado con la vivienda. Al final tenemos los precios por metro cuadrado más altos de prácticamente toda Europa y de España. Se tiene que limitar. Las administraciones públicas tienen competencias para hacerlo, pero lo que creemos es que no interesa parar toda esta especulación, por toda la inversión que genera. Nosotras creemos que se debería declarar Eivissa como zona tensionada de vivienda y que se debería establecer un precio límite.

En Eivissa se invierte demasiado y se especula demasiado con la vivienda. Al final tenemos los precios por metro cuadrado más altos de prácticamente toda Europa y de España

De la mayoría de los integrantes de la asociación, ¿pueden vivir en Eivissa de forma independiente o sin ayuda de los padres?

De forma independiente, ninguno de nosotros. Cuando venimos en verano, lo que hacemos es vivir en casa de nuestros padres y después ir a estudiar o trabajar fuera. Sí que hay un par de personas que se han quedado en Eivissa, pero viven con sus padres. No vemos la oportunidad de irnos de casa o simplemente de ir a un piso de alquiler para compartir con un par de amigos. Eso ya ni se busca, porque lo vemos imposible.

La única opción que tienes es haber tenido suerte, haber tenido una herencia o que tus padres tengan más de una casa y no la pongan en alquiler turístico. Yo creo que, al final, la vivienda es el principal factor que marca la desigualdad en Eivissa. Seas joven, seas mayor o seas adulto, si tienes más de una vivienda disponible, te cambia la vida en Eivissa. Puedes tener mucha más capacidad económica y vivir más tranquilo.

La única opción que tienes es haber tenido suerte, haber tenido una herencia o que tus padres tengan más de una casa y no la pongan en alquiler turístico

Además de los problemas de vivienda, ¿qué otros temas les preocupan más?

Por ejemplo, la cultura y la lengua. Nos preocupa mucho cómo se está perdiendo el catalán en Eivissa, porque cada vez nos más sentimos extranjeros en nuestra propia casa. Que no puedas ni dirigirte a alguien en ibicenco –dialecto del catalán– y que te miren mal.

Nos preocupa mucho cómo se está perdiendo el catalán en Eivissa, porque cada vez nos más sentimos extranjeros en nuestra propia casa. Que no puedas ni dirigirte a alguien en ibicenco –dialecto del catalán– y que te miren mal

También el tema del medio ambiente, que está muy relacionado con el turismo. Es verdad que cada vez hay más degradación de los espacios naturales en Eivissa. Las playas están menos cuidadas, las dunas desaparecen y no parece que haya nadie detrás. Incluso en el Parc Natural. Nosotras creemos que el parque natural también debería tener un (mejor) órgano de gestión, porque vemos que está medio abandonado. Por ejemplo, en el tema de los vertidos, no se está denunciando desde la propia Administración o desde la gestión del Parque, sino que lo tienen que hacer los propios vecinos.

La movilidad también nos preocupa mucho. Al ser jóvenes, si no tienes coche no te puedes mover por Eivissa. Es un lugar donde, desgraciadamente, se depende mucho del vehículo privado y todavía falta mucho tejido de transporte público y muchas frecuencias.

También las condiciones laborales. Estaría bien hacer algunas jornadas e invitar a gente que hable sobre cómo podemos gestionar nuestros primeros trabajos, por ejemplo, hacer más formación. No solo sobre condiciones laborales, sino también formación contra el racismo, contra la xenofobia y contra el machismo. Tenemos muchas ganas de poder hacer charlas y conferencias con un objetivo más educativo.

¿Faltan espacios para los jóvenes en Eivissa?

Sí, totalmente. De hecho, es que no tenemos ninguno. Nos encantaría tener un local propio, pero no creo que se pueda hacer. Al final hemos crecido en un territorio que no es demasiado amable con los jóvenes.

También lo vemos mucho en el ocio. Al final, cuando sales de Eivissa, muchas de nosotras hemos visto que es posible tener una vida de barrio: poder salir a la calle, ir a una tienda, crear proyectos para la gente joven y tener espacios que podamos utilizar. Aquí hemos visto que no. Sí que está el C19 (Centro de Creación Joven) y un par de oficinas de atención a la juventud, pero no están muy concurridas.

Nosotras tampoco tenemos espacios para quedar como tal, ni tenemos ateneos públicos o lugares así que en otras zonas de Balears y de Catalunya, por ejemplo, sí que hay.

Usted es geógrafa. ¿De qué manera influye su profesión a la hora de montar una asociación como esta y de analizar la realidad social de Eivissa?

Creo que me ha influido mucho porque, al final, parece que no, pero Geografía es una carrera que mezcla territorio y sociedad. Aprendes muchas cosas del territorio desde una visión más física, de entender la biodiversidad, pero también ves que en este territorio coexisten personas que viven en sociedad y desarrollan sus dinámicas sobre el territorio.

Esta carrera creo que me ha ayudado bastante a entender las dinámicas territoriales que se llevan a cabo en Eivissa desde un punto de vista ambiental y urbanístico. Me ha ayudado a entender cómo funcionan los planes territoriales y a entender que Eivissa debería tener ya un plan estratégico de turismo a nivel insular y que se tiene que hacer una reunificación de los usos turísticos.

También me ha ayudado mucho a reclamar que se tiene que incorporar la participación ciudadana en los procesos públicos. Lo que veo mucho en Eivissa es que se van haciendo planes, se publican y entonces se presentan alegaciones, pero cuesta mucho que esta participación ciudadana esté presente en una fase todavía de planificación de los proyectos.

Y creo que es algo que al final tiene mucho que ver con el modelo de turismo de masas que hemos tenido desde el principio, desde los años 60, cuando se programó todo sin ningún tipo de planificación y mucho menos con la participación de la gente que vivía allí.

Si mañana pudieran llevar a cabo tres medidas que se aplicaran de forma inmediata en Eivissa, ¿cuáles serían?

Declarar Eivissa zona tensionada (para poder fijar topes en los alquileres) y crear viviendas de protección oficial que no sean de compraventa, sino de alquiler, y que no puedan salir al mercado libre. Estamos en contra de la ampliación del aeropuerto y de todo lo que suponga aumentar las infraestructuras de acceso a la isla. Porque todo lo que sea construir para que venga más gente es como si construimos más carreteras: vendrán más coches.

Además, queremos parar también todo lo relacionado con los proyectos de peatonalización que se están empezando a llevar a cabo en los pueblos de Eivissa. Porque, desde un punto de vista más geográfico, al final todas estas obras públicas que generan unas inversiones gigantescas lo que hacen es gentrificar la zona. Esta era la principal razón por la que estábamos en contra de la nueva rotonda de Sant Rafel: porque querían peatonalizar el pueblo. Cuando, como ha pasado en Santa Gertrudis, lo que ha ocurrido es que se ha gentrificado totalmente.

Y es algo que el Consell Insular quiere ir haciendo en todos los pueblos. Al final no es que quieran crear una vida de pueblo donde no ha habido vida de pueblo como tal por cómo están territorialmente creados los pueblos. Y, evidentemente, beneficia a un par. Y esos pares están muy claros.