El eclipse despierta la fiebre por la astronomía en Balears: “Los hoteles están rogando que les enviemos gafas de protección”
Durante 96 segundos, el día se convertirá en noche. Los perros comenzarán a ladrar, los pájaros dejarán de cantar y las gallinas buscarán refugio como si hubiera llegado el anochecer. Sucedió en 1905 y volverá a suceder el próximo 12 de agosto. El eclipse solar total volverá a alterar durante un minuto y medio el comportamiento de los seres vivos, pero, sobre el mercado, hace varias semanas que la 'revolución' comenzó en Balears: las búsquedas de gafas homologadas se han disparado un 700%, los hoteles apuran la compra de material de protección y las charlas de divulgación científica para conocer las causas del evento astronómico que durante un minuto y medio parará el frenético ritmo veraniego de las islas cuelgan el cartel de completo.
El divulgador astronómico Pep Marcús, miembro de la comisión de divulgación Eclipbal, creada por el Govern balear, ha impartido hasta ahora 17 charlas, talleres y conferencias en establecimientos hoteleros, ayuntamientos y centros educativos: un número considerablemente mayor que años anteriores. Respecto a una de las grandes dudas (¿dónde ver el eclipse?), responde que quien no pueda observarlo desde casa se dirija a alguna de las zonas de observación oficial que han marcado las instituciones en Balears -26 en total- para apreciarlo. Los puntos habilitados cumplen ciertos requisitos de aparcamiento y accesibilidad para evitar la saturación, teniendo en cuenta que se producirá en plena temporada alta, pico de masificación en el archipiélago.
El divulgador astronómico Pep Marcús, miembro de la comisión de divulgación Eclipbal, creada por el Govern balear, ha impartido hasta ahora 17 charlas, talleres y conferencias en establecimientos hoteleros, ayuntamientos y centros educativos: un número considerablemente mayor que años anteriores
Otra de las preguntas más frecuentes en las comparecencias de Marcús es por qué se produce este fenómeno y qué sucede físicamente en el momento en el que ocurre: “En la fase de luna nueva, la luna se superpone al Sol, pero no está exactamente delante del astro: eso lo que pasa cuando hay un eclipse”. Esta rara avis sucede con poca frecuencia, una vez cada seis meses aproximadamente. El satélite no siempre está en la misma posición respecto al Sol, lo que depende del Ciclo de Saros; un periodo de tiempo de 223 lunas tras el que la Luna y la Tierra regresan a un punto determinado en la latitud de sus órbitas, solo así se genera un eclipse (total o parcial). “En ese momento, las retinas no procesan correctamente la oscuridad repentina porque nuestras células están preparadas para adaptarnos a ella paulatinamente”, detalla el divulgador.
A Tomeu Mas, miembro de la junta directiva de la asociación AstroMallorca, una de las tres que hay en la mayor de las Balears, la llamada de elDiario.es le sorprende en mitad de una de estas charlas de divulgación. A lo largo del año han impartido más de cien talleres y han repartido unas 2.500 gafas de observación.
Tachada la divulgación de la lista de tareas pendientes, el día del eclipse los astrónomos se dedicarán exclusivamente a la observación y a la recabación de datos para la ciencia. Pero en este periodo, Mas ha podido percibir cómo se ha despertado el interés en la gente, que se ha ido informando, sobre todo, acerca de las medidas de seguridad necesarias para la observación.
Un aumento de búsquedas del 700%
Durante el último mes, el interés por un fenómeno que no se repetirá en los próximos dos siglos ha aumentado vertiginosamente. Así lo muestra el seguimiento de tendencias de Google: en los últimos 30 días las búsquedas relacionadas con el eclipse habían aumentado –a fecha de 6 de agosto– un 650% y las relacionadas con las gafas para visualizarlo en condiciones en un 700%.
Bartolo Torres regenta una tienda de recuerdos en la zona de Caló des Moro, en Sant Antoni, uno de los enclaves más concurridos de la costa oeste de Eivissa para contemplar la puesta de sol. Con la vista puesta en el eclipse, ha incorporado a su oferta gafas homologadas de protección solar. Su proveedor le aconsejó venderlas por dos euros hasta unos días antes del fenómeno y, conforme se acercara la fecha, subir el precio. Otros comercios de la zona, de hecho, seguirán la misma estrategia.
El auge de la demanda, sin embargo, ha llevado a las autoridades y a las organizaciones de consumidores a insistir en la importancia de adquirir únicamente gafas homologadas para la observación solar. No basta con que el envase indique que son “especiales para eclipses”: deben cumplir la norma EN ISO 12312-2:2015, llevar el marcado CE e identificar claramente al fabricante. Además, antes de utilizarlas conviene comprobar que los filtros no presenten rayaduras, grietas, perforaciones o cualquier otro desperfecto, ya que unas gafas dañadas pueden dejar pasar radiación perjudicial para la retina
Las gafas homologadas también pueden adquirirse en farmacias por alrededor de 1,5 euros, además de en grandes superficies y plataformas de venta por internet. Algunos centros de trabajo han optado incluso por repartirlas entre sus empleados. Es el caso de determinados servicios del hospital, donde parte del personal sanitario las ha recibido de sus responsables para poder observar el eclipse con seguridad.
Además, organizaciones medioambientales de Balears como Salvem Sa Badia de Portmany –que actúa por la protección del medio ambiente en este área– han distribuido este material por negocios de las islas para que los consumidores puedan comprarlos a un precio óptimo (tres euros y medio por gafa).
Las opciones son infinitas. En el caso de Astronoma, una tienda especializada en astronomía que cofundaron los emprendedores Jossie Malis y Julie Reier en Mallorca, los productos se ofrecen en packs de entre 50 y 200 gafas -a día 5 de agosto todos agotados- o de manera más personalizada. El proyecto madre consistía en una editorial que publica libros con ilustraciones sobre curiosidades y conocimientos astronómicos con el que terminaron colaborando para museos de todo el mundo y también para la NASA. Poco a poco, esta idea se empezó a expandir a otros materiales específicos relacionados con el mundo de la astronomía como meteoritos, telescopios y pósters.
“Desesperación” entre los hoteleros
Hoteles y empresas de la isla han optado incluso por encargar a Astronoma los EPI’s de protección necesarios para ofrecerlos a sus clientes con su marca grabada. Cuando Malis y Reier arrancaron el proyecto, el pasado noviembre, nadie “hacía caso” de los productos que vendían, todos relacionados con el interés por el espacio. La situación dio un giro en agosto, cuando la “desesperación” para adquirir materiales de cara al eclipse empezó a ser “tremenda”, explica el emprendedor: “Los hoteles han llegado tarde y están rogando que les enviemos gafas de protección solar”.
Así ha sucedido que en apenas una semana, han agotado el stock: unos 100.000 artículos en total que los clientes recogen en su estudio del centro de Palma u otros de los puntos de distribución que tienen en Mallorca. “Somos una empresa local, pero fabricante y la demanda que hay respecto a lo que nosotros vendemos es mucho mayor”, asegura el empresario. Aunque no tiene la cifra contrastada, calcula que sus beneficios han aumentado estas semanas en un 600%.
En la web recuerdan que para ver de forma segura el eclipse solar total –que empezará en el norte de España, seguirá por Aragón y culminará en Balears al atardecer–, se necesitan gafas homologadas ISO 12312-2-2015, según la normativa establecida por la Unión Europea (UE). “Pero, ¿quién dijo que no pueden tener estilo?”, siguen los fundadores de Astronoma promocionando sus complementos hiper personalizados. En la misma página indican que las entregas están garantizadas antes del eclipse para pedidos realizados hasta el 6 de agosto. A partir de esa fecha, imposible cumplir.
Sus clientes no se limitan al territorio nacional, también hay suizos, franceses, alemanes y portugueses. Pero a pesar de esta fiebre que existe ahora, Malis sabe que la demanda es puntual y que tocará fin cuando se hayan completado los tres eclipses sucesivos que espera España hasta 2028. Su conjunto se ha bautizado como ‘Trío Ibérico’ y movilizará en este periodo de tiempo a aficionados de la astronomía y la astrofotografía: el año que viene, el turno será para el sur peninsular -Cádiz, Huelva, Málaga- y para el norte de África.
Hace alrededor de una década ya hubo un aumento del interés por la exploración espacial cuando SpaceX desarrollaba sus cohetes reutilizables y parecía que estábamos a las puertas de una nueva era, según ha explicado estos días el divulgador astronómico Jamie Carter en otro para elDiario.es.
Ese entusiasmo -continúa explicando el experto- ha disminuido, pero la crisis sanitaria de 2020 creó una nueva generación de aficionados a la observación del cielo porque la gente buscaba actividades para hacer desde casa. Se vendieron “muchísimos” telescopios, afirmaba Carter. “Además, la caza de eclipses ha experimentado un gran auge porque en Norteamérica se produjeron dos eclipses solares totales, en 2017 y 2024, que fueron observados por más de cincuenta millones de personas”. El próximo 12 de agosto, se volverá repetir la situación en Balears, con residentes y turistas parando y mirando al cielo.
En Balears, los establecimientos hoteleros han organizado para este día infinidad de experiencias durante el fenómeno. De hecho, en Eivissa, algunos alojamientos de lujo cinco estrellas han desplegado una heterogénea carta de actividades espirituales –retiros, yoga y alineación de ‘chakras’, entre otras– para este día. Según un estudio elaborado por la Universitat de les Illes Balears (UIB) y el Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC, CSIC-UIB) basado en datos de Booking.com recopilados tres meses antes del evento, la elevada capacidad de alojamiento de Balears en pleno agosto ha amortiguado el aumento de la demanda que sí se ha registrado en buena parte de la España peninsular con motivo del eclipse.