La portada de mañana
Acceder
Europa se prepara para los efectos “graves” de una guerra que prevé larga
VÍDEO | Dos policías grabaron la actuación que acabó con la muerte de Haitam
OPINIÓN | 'A Trump y Netanyahu no les va tan mal', por Antón Losada

El belicismo de EEUU refuerza la lucha antimilitarista de España en el 40 aniversario del referéndum de la OTAN

Los últimos ataques perpetrados por EEUU en Venezuela o Irán, así como la aquiescencia y el apoyo que brinda a Israel ante el genocidio palestino, han hecho que el músculo del antimilitarismo vuelva a crecer. En España se recuerda aún la gran campaña por el “no” en el referéndum de la OTAN, la lucha aguerrida contra el servicio militar obligatorio y las masivas marchas en repulsa de la guerra de Irak en 2003. Mientras los expertos militares defienden que la OTAN hizo de España un país totalmente occidental alineado con sus aliados, diversos activistas y políticos sostienen que se debería apostar por el desarme y la salida de la Alianza Atlántica. Estas voces aumentan en un contexto de mayor belicismo y coincidiendo con el 40 aniversario del referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN.

Enrique Quintanilla es una de las voces más reconocidas del movimiento antimilitarista madrileño. A sus 70 años, este activista de Ecologistas en Acción, organización que siempre apoyó la lucha antibélica, recuerda que a principios de la década de los años 80 comenzaron las marchas a la base aérea de Torrejón, por entonces en manos de EEUU. “Aquello fue el inicio de un gran movimiento anti-OTAN. Creamos comités por todo el Estado que culminaron en el referéndum de 1986, que perdimos”, apunta.

Las calles de Madrid han acogido este fin de semana una manifestación para pedir el desarme y Quintanilla ha acudido, pero también incide en la lucha por la insumisión. “Yo sí hice la mili porque la organización en la que militaba, la Organización Revolucionaria de Trabajadores, nos invitó a hacer cierto proselitismo dentro del ejército, como una tarea de propaganda y publicidad entre los militares”, rememora. Aquello fue en 1977.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces. No tanto desde 2003, cuando el movimiento antimilitarista sacó pecho por toda España en manifestaciones masivas contra la invasión de Irak. “En todo este tiempo hemos luchado por unos objetivos muy concretos. Algunos los ganamos, como la insumisión, y otros los perdimos, como la entrada en la OTAN”, acepta el también integrante de Desarma Madrid.

España pertenecía a la organización transatlántica desde el 30 de mayo de 1982. El presidente del Gobierno, Felipe González, había virado su postura. Ahí queda su celebérrimo “OTAN, de entrada no”, que prodigaron desde el PSOE para luego retractarse y cambiar radicalmente de discurso. Cuatro años después, hace ahora cuatro décadas, el 12 de marzo de 1986, el pueblo habló en las urnas. España permanecería en la OTAN. Así lo quisieron el 56,85% de los votantes, que fueron el 59,4% del censo.

La defensa de Europa en manos de EEUU

Alfredo Rodríguez, militar retirado y profesor universitario de Relaciones Internacionales de 66 años, asegura que “entrar en la OTAN era la única forma de modernizar el ejército y tener doctrinas compartidas con nuestros aliados”. Este antiguo piloto de helicóptero defiende que la inclusión en la Alianza “hizo de España un país totalmente occidental, identificado con los pilares de la política exterior europea”.

España “jamás pudo competir en material militar con sus aliados”, aunque sí lo hace en capital humano, a ojos de este especialista. El que fuera director de la Reunión de Ministros de Defensa de la OTAN de Sevilla en 2007 apunta, por otro lado, que todo ello trajo consigo algunas consecuencias no deseadas. “Europa se olvidó de su defensa en favor de unos EEUU que siempre nos ayudaban”, y que ahora tienen al frente a Donald Trump, una persona “irascible” y “ególatra”, según el militar retirado.

Entrar en la OTAN era la única forma de modernizar el ejército y tener doctrinas compartidas con nuestros aliados [pero] [...] Europa se olvidó de su defensa en favor de unos EEUU que siempre nos ayudaban

Sobre el conflicto en torno al uso de las bases que EEUU todavía mantiene en España, Rodríguez confirma que están sujetas a unas condiciones. Se encuentran adecuadas al artículo 5 del tratado de la OTAN, al principio de defensa colectiva, pero no para el ataque. El Gobierno de la nación puede denegar su utilización, o solicitar autorización al Congreso, si desde ellas se pretende realizar un ataque no precedido por una agresión. El especialista, en este sentido, opina que esa es la parte contractual. “Luego está que son nuestros aliados”, apostilla. Por eso, piensa que Sánchez podría haber negado su uso de una forma “más elegante”, como, según compara, hizo Giorgia Meloni en Italia.

La anhelada salida de la OTAN

Quintanilla afirma desde Desarma Madrid que el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) ha seguido vivo desde su creación en los 80. “Nosotros continuamos reivindicando ese ”no a la guerra“ que ahora prodiga el Gobierno de Pedro Sánchez”, sostiene. Sin embargo, pide al Ejecutivo mayor determinación para poderlo hacer posible: “Tiene que hablar de cerrar las bases de Rota y Morón y no mandar una fragata, llamada Cristóbal Colón, a la zona de conflicto. Una de nuestras grandes demandas es desinvertir en armamento y salirnos de la OTAN”. Desde su punto de vista, se ha demostrado que las guerras no se paran mandando más armas, sino a través de la negociación.

Rodríguez no lo ve igual, aunque admite que la posibilidad material de abandonar la Alianza Atlántica existe, de la misma manera que no hay ningún mecanismo de expulsión para un país, al que sí se le podría aislar. “España debe cumplir con los aliados OTAN porque ahí es donde estamos y donde están los países occidentales más importantes”, aclara. Asimismo, advierte que una España sin OTAN “sería aplaudida por Marruecos” y en “apenas un par de meses tendríamos un problema en Ceuta y Melilla”.

No necesitamos una defensa armada europea gobernada por EEUU, sino hacer diplomacia, resolver los conflictos desde la negociación y no a través de la fuerza

Almudena Izquierdo es otra de esas voces antimilitaristas que no opinan como el antiguo piloto de helicópteros. Integrante madrileña de Mujeres de Negro contra la Guerra, recuerda cómo en 1983 empezó en el movimiento de objeción fiscal a los gastos militares por la implantación de los euromisiles. Tres años más tarde continuaba albergando una pequeñísima ilusión por ganar el referéndum que decidiría la permanencia de España en la OTAN. “Era un debate que estaba en todos los lados. No hacía falta militar políticamente para que se hablara de ello”, rememora.

Ella es de esas personas que apuesta por “desmilitarizar la sociedad”, por lo que defiende destinar los recursos militares a otros ámbitos como la sanidad, la vivienda y la educación. “No necesitamos una defensa armada europea gobernada por EEUU, sino hacer diplomacia, resolver los conflictos desde la negociación y no a través de la fuerza”, explica.

La Alianza como factor de desestabilización

El Partido Comunista de España (PCE) e Izquierda Unida (IU) han sido organizaciones políticas que nunca se han movido del antimilitarismo. Enrique Santiago, secretario general del PCE y portavoz de IU en el Congreso, determina que “el uso de la fuerza en las relaciones internacionales está prohibido en la carta de Naciones Unidas salvo que cuente con autorización del Consejo de Seguridad y en supuestos muy limitados”.

A sus ojos, la OTAN supone un gran factor de desestabilización a nivel mundial. Más grave aún es quién la gobierna. “Es indiscutible que EEUU dirige la alianza, que ahora está al exclusivo servicio de Donald Trump y sus aventuras bélicas, que han hecho que todo el aparato militar de su país responda a un grupo de oligarcas vinculados a él”, dice a elDiario.es.

Santiago recalca asimismo que la OTAN es un “clarísimo” elemento de transferencia de recursos presupuestarios públicos de los países que la forman hacia empresas de armamento que en su gran mayoría están controladas por el poder político estadounidense. “La OTAN no nos defiende de nada. Nos descapitaliza, usurpa recursos públicos y genera una tremenda inestabilidad”, sintetiza el portavoz de IU, quien incide que “el modelo de relaciones exteriores que defendemos desde España, basado en el multilateralismo, es incompatible con las actuaciones de EEUU”.

Al igual que las otras dos voces antimilitaristas, Santiago esgrime que las bases estadounidenses en España suponen “una afectación” a la soberanía. “España es un país solidario amante de la paz, y el ”no a la guerra“ une a una inmensa mayoría política y social en nuestro país”, subraya.

La secretaria política y eurodiputada de Podemos, Irene Montero, advertía al inicio de la guerra que Estados Unidos e Israel son “las principales amenazas para la seguridad y para la estabilidad de la humanidad”, defendiendo una salida inmediata de la OTAN.

“Es urgente salir de la OTAN ya”, decía Montero. “Formar parte de esa alianza militar, que tiene como jefe a Donald Trump y a Estados Unidos, nos está poniendo en peligro, nos está convirtiendo en un objetivo militar”.

Izquierdo, que también milita en Global Women for peace United Against NATO, agrega que “Trump está creando enemigos que no existen, al igual que España lo hizo en la época de las Azores con Aznar como presidente”. Quintanilla menciona algunos países sin ejército, como Costa Rica, Panamá, Andorra, Liechtenstein, Islandia y Samoa: “Es cierto que no tenemos un movimiento contra la guerra como el del ”No a la OTAN“ o contra la guerra en 2003, pero hay que seguirlo intentando y uniéndonos para conseguir que los recursos militares vayan destinados realmente a las necesidades sociales”.