El final de Rojava, el sueño de autonomía kurdo, y por qué EEUU cambió de bando
¿Qué tal? Una cosa antes de empezar. A partir de la semana que viene enviaré el boletín los martes a las siete de la mañana. Espero que puedas seguir leyéndolo y, por favor, si te mola, compártelo entre tu gente para crear una buena comunidad.
Hablé con Azad Cudi (nombre de guerra) hace justo dos años. Es un kurdo iraní que viajó al Kurdistán sirio en 2012 para luchar contra el Estado Islámico como francotirador. Cudi me contó que mató a alrededor de 250 personas. “Sería duro para mí vivir habiendo matado incluso a un pequeño animal inocente, pero los terroristas de ISIS no lo son. No me arrepiento en absoluto”, decía. “Es una de las experiencias más duras para el ser humano. Si no eres capaz de controlar y gestionar tus emociones y sentimientos, puede destruirte. Personalmente, fui capaz de tomarme un descanso antes de que fuera demasiado tarde”, añadía. Cudi no quiere revelar en qué país vive actualmente, pero prácticamente nadie de su nuevo entorno conoce su pasado.
En 2012 los kurdos proclamaron su autogobierno en Rojava, en el noreste de Siria y, 14 años después, su proyecto está a punto de colapsar tras la ofensiva del nuevo Gobierno sirio, la firma de un acuerdo con el Ejecutivo, y el abandono de su antiguo aliado, EEUU, que ha cambiado de bando.
“Esto deja a las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) [lideradas por los kurdos] con varias opciones sombrías. Si opta por reanudar los combates, es probable que las fuerzas sirias invadan el territorio que aún controla el SDF, con los civiles kurdos atrapados en el fuego cruzado y pocas perspectivas de obtener una protección internacional significativa. Si, por el contrario, las SDF aceptan las condiciones de Damasco, estará aceptando de facto el fin del experimento de autonomía kurda en Siria”, escribía estos días Gönül Tol, directora del programa para Turquía del Middle East Institute.
El viernes, las SDF firmaron un acuerdo con el Ejecutivo que supone en la práctica la disolución e integración de sus fuerzas militares y administrativas en las instituciones estatales, así como “regularizar los derechos civiles y educativos del pueblo kurdo y garantizar el retorno de los desplazados a sus zona”, señala el texto. El Gobierno del presidente Ahmed Al Sahara se compromete a crear una división militar compuesta por tres brigadas de las SDF, además de la formación de una brigada de las fuerzas de Kobane, ciudad asediada por las fuerzas armadas.
Pero este no es el primer acuerdo entre las partes. Ya firmaron uno similar de integración en marzo de 2025 y se pusieron un año de límite para su implementación. En estos 10 meses, el acuerdo fracasó y los combates militares a gran escala volvieron a principios de este mes con una ofensiva del Gobierno. El proyecto kurdo, que en su momento llegó a controlar hasta una cuarta parte del país, se vio notablemente reducido y en aproximadamente tres días perdió el 80% de su territorio.
Perdieron el mayor campo petrolífero del país, presas hidroeléctricas y prisiones con reclusos del Estado Islámico. El campo petrolífero de Al Omar era la columna vertebral del noreste de Siria y también sirvió como pilar económico del Estado Islámico hasta que las SDF les expulsaron.
Antes de esta última versión de acuerdo del viernes, el 18 de enero las partes firmaron un alto el fuego en el que se decía que los combatientes de las SDF serían integrados de manera individual en el ejército nacional, sin embargo, este nuevo texto introduce una mejora notable para las SDF y les garantiza la existencia de unidades íntegras propias dentro de las fuerzas armadas. Unas fuerzas armadas en las que también se ha integrado el Ejército Libre de Siria, apoyado por Turquía y principal enemigo de las SDF durante años, de ahí sus reticencias.
¿Traición o cambio de bando?
EEUU ha cambiado de bando. Financió, apoyó y combatió con las SDF durante años como su principal aliado contra el Estado Islámico, pero ahora su socio en la región es el nuevo Gobierno de Ahmed al Saharaa, antiguo líder de Al Qaeda en Siria. EEUU incluso había anunciado una recompensa de 10 millones de dólares por todo aquel que facilitase información sobre la localización del que ahora es su nuevo socio.
En aquella conversación de 2023 con Cudi, me decía: “EEUU fue un socio y ambos jugamos un papel clave. Ellos tenían su rol desde el aire, pero no tenían soldados sobre el terreno. Desde un avión de combate no puedes ver lo que hay dentro de las casas. Necesitas hombres y mujeres que vean, escuchen y vigilen las calles, las casas, los jardines…”. “Se fueron tras la muerte del líder de ISIS en Siria y nosotros les dimos toda la información. Nosotros estábamos espiando a Al Baghdadi, encontramos donde estaba e incluso cogimos sus calzoncillos para comprobar su ADN”.
Un mensaje de Tom Barrack, embajador de EEUU en Turquía y enviado especial para Siria, después de la reciente ofensiva gubernamental dejaba negro sobre blanco que esa alianza había caducado, alegando que la “razón” de su asociación con las SDF había “expirado” porque el nuevo Gobierno sirio estaba cooperando en la lucha contra el terrorismo.
Charles Lister, uno de los analistas que sigue más de cerca la situación en Siria dice que el estamento militar estadounidense ha confundido durante años a las SDF con sus declaraciones sobre la naturaleza de su alianza mientras las decisiones de los líderes políticos iban en otra dirección. Eso, en parte, ha provocado un error de cálculo en las SDF pensando que EEUU les apoyaría indefinidamente, lo que les llevó a no negociar con el nuevo Gobierno de Damasco cuando tenían ventaja. “Pensaban que su utilidad iba más allá de [la lucha contra] el Estado Islámico”, opinaba la analista Amberin Zaman en un encuentro esta semana del Middle East Institute [si te interesa, puedes verlo aquí].
Estos días he vuelto a hablar con Cudi sobre ese cambio de bando y el colapso de Rojava y me decía lo siguiente: “EEUU no es amigo de nadie, es un país con mentalidad de negocio. Nuestro único amigo es nuestro pueblo”. “Rojava seguirá viva como identidad cultural y política”, dice, aunque asume que su ejército tiene pocas opciones más allá de integrarse en las fuerzas armadas del país.
Esa alianza entre kurdos y EEUU provocó serias tensiones con Turquía porque la principal fuerza de las SDF, las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas, es la hermana siria de la milicia kurda PKK en Turquía. De hecho fue EEUU quien les pidió cambiar de nombre para tratar de diluir el peso de las siglas YPG en esa alianza y calmar las tensiones con Ankara. “Tenéis que cambiar vuestra marca ¿Cómo os queréis llamar además de YPG?”, les dijo el entonces jefe del Mando de Operaciones Especiales. “En aproximadamente un día desde el aviso declararon que son las Fuerzas Democráticas de Siria”.
“Algunos críticos dicen que Washington está traicionando a los kurdos al permitir que se produzcan estos acontecimientos. Sin embargo, la postura de EEUU ha sido que las relaciones con las SDF son temporales, tácticas y transaccionales, como se explicó entonces públicamente”, escribía hace unos días James Jeffrey, antiguo embajador de EEUU en Turquía y enviado especial para Siria durante el primer mandato de Trump.
“No íbamos a intentar crear otro Kosovo apoyado por EEUU en el noreste de Siria”, ha declarado Jeffrey al medio Al Jumhurriya. “No los involucramos deliberadamente en la lucha contra Asad porque teníamos opiniones encontradas al respecto, pero sin duda estábamos dispuestos a defender su territorio contra Asad y sus amigos, como descubrió la brigada Wagner [referencia a una batalla de 2018 en Deir Ezzor entre las SDF y EEUU por un lado y Asad y sus socios, por otro. algunos medios informaron de la presencia de milicianos de Wagner]”.
EEUU no es amigo de nadie, es un país con mentalidad de negocio. Nuestro único amigo es nuestro pueblo”. “Rojava seguirá viva como identidad cultural y política
Pero mientras luchaba junto a las SDF, EEUU cooperaba discretamente desde 2016 con HTS (grupo armado opositor liderado por Al Sharaa y que surge de otro cambio de marca para intentar diluir sus orígenes con Al Qaeda). “Les apoyamos mediante la financiación humanitaria de USAID y la presión diplomática sobre Rusia, Asad y los iraníes para que no atacaran Idlib [bastión de HTS]. Eso formaba parte de nuestra política general”, dice Jeffries. “Teníamos dos aliados sobre el terreno, por así decirlo. Una relación más o menos formal con las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) y otra informal —porque estaban en la lista de organizaciones terroristas y también se encontraban en la zona de operaciones turca— con Hay’at Tahrir al-Sham”.
En 2021, Jeffrey concedió una entrevista muy interesante a la PBS para detallar sus relaciones con HTS y Ahmed al Sharaa: “Para nosotros era importante que HTS no se desintegrara ni se convirtiera en una fuerza terrorista. El hecho de que hablaran con los medios de comunicación, con ONG, con organizaciones humanitarias y colaboraran con ellas, en lugar de decapitarlas, era algo positivo, porque eso me facilitaba garantizar que nadie en la burocracia terrorista decidiera dispararle. Y eso habría sido malo”.
En el artículo reciente para Al Jumhurriya, Jeffrey decía: “¿Creo que Jolani [Al Sharaa] ha abandonado su mentalidad yihadista, terrorista y Al Qaeda? Por supuesto. ¿Creo que ha abandonado sus opiniones islámicas fundamentalistas?… No lo creo”.
“La pregunta es si el Gobierno de Damasco tiene la flexibilidad y la voluntad necesarias para crear un contexto en el que los kurdos sirios sientan que tienen un lugar en el nuevo Estado. Dudo que sea así, lo que significa que es probable que la inestabilidad siga siendo un problema”, me decía Howard Eissenstat, profesor asociado de Historia en la Universidad de St. Lawrence e investigador sénior en el Instituto de Estudios Turcos de la Universidad de Estocolmo.
Una vez más se vuelve a cumplir el viejo proverbio kurdo: ‘sin más amigos que las montañas’.
Tienes que leer (y escuchar)...
“550 metros es una distancia cercana para un francotirador. No necesitaba hacer ajustes por el viento. Con una bala que viaja a 762 metros por segundo, el proyectil alcanzaría el objetivo tres cuartos de segundo después de que saliera de mi cañón. El gatillo de un M16 también es muy rápido. Aprietas y disparas. Apunté a la cabeza. La culata me golpeó el hombro. Por la mira, vi que su cabeza daba una sacudida y se le abrían las piernas. Luego, como si fuera un globo pinchado, se deshinchó y se desplomó contra una roca, con la cabeza en el pecho”. Es un fragmento del libro que escribió Azad Cudi sobre su experiencia en Siria, ‘Largo Alcance: mi vida como francotirador en la lucha contra el Estado Islámico’ (Capitán Swing).
Y si todavía no lo has escuchado, te dejo por aquí el temazo de Bruce Springsteen contra los “matones federales de Trump” en Minneapolis.
La semana pasada alguien me envió una escena de la serie El Ala Oeste de la Casa Blanca que resumía todo el boletín sobre los mapas en unos minutos. Os lo paso por aquí porque es buenísimo ¡Si tenéis alguna recomendación o comentarios sobre lo que os voy enviando, estaré encantado de compartirlo con el resto!
¡Gracias por llegar hasta aquí!
Hasta la semana que viene (martes).