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Los bombardeos ponen al límite los hospitales de Gaza: "En mis 14 años de trabajo no he visto este nivel de destrucción"

Niños palestinos heridos reciben atención médica en el hospital Al-Shifa (Gaza) tras un ataque aéreo israelí.

Hazem Balousha / Peter Beaumont

Gaza —

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Aya Aloul, de 25 años, recuerda la muerte de su padre, Moeen, durante un ataque israelí. A sus 66 años, Moeen era uno de los pocos neurólogos de Gaza. Fue uno de los dos médicos palestinos clave que murieron con tan solo unas horas de diferencia por los ataques del pasado domingo.

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Desde su cama del hospital Shifa, en la ciudad de Gaza, Aloul hablaba este lunes con The Guardian. Está cubierta de heridas y magulladuras por la metralla y por la caída del muro de mampostería de la casa familiar, en el barrio de Rimal, a causa de los bombardeos. "Suelo tener miedo", dice, "así que, desde el comienzo de la guerra he estado durmiendo junto a la cama de mis padres, en un colchón en el suelo".

"Estaba despierta chateando por WhatsApp con una amiga, mientras mi madre y mi padre dormían, cuando de repente comenzó el sonido de unos bombardeos. En un segundo todo estaba negro, no podía ver nada y me encontré tirada en el suelo en la calle", dice.

Las tiendas que había en la parte de abajo del edificio donde vivía su familia fueron alcanzadas por el fuego israelí. Aya y sus padres quedaron atrapados entre los escombros. "Tenía mucho hormigón encima de mí. Mi madre también estaba a mi lado bajo un montón de escombros... Salí e intenté liberar a mi madre, pero no podía. Corrí hasta encontrar una calle con luz y empecé a gritar. Entonces salieron los vecinos y les pedí que sacaran a mi madre".

A su madre lograron desenterrarla. El padre murió como consecuencia del ataque. Fue uno de los 42 palestinos que murieron ese día.

Durante la misma descarga sobre la ciudad de Gaza también murió Ayman Abu al-Auf, jefe de Medicina Interna del hospital de Shifa y responsable del equipo contra el coronavirus. El doctor quedó sepultado entre los escombros de un edificio en la calle al-Wehda que se derrumbó el domingo. Esa misma mañana, los colegas del hospital celebraron un funeral improvisado en su homenaje. Abu al-Auf también enseñaba Medicina en varias universidades palestinas de la Franja y dentro del hospital era responsable de formar a los nuevos médicos.

"Su pérdida afectará sin duda al Departamento de Medicina Interna y la gran experiencia que tenía en su campo repercutirá en el tratamiento de los pacientes de la Franja de Gaza", dice el portavoz del Ministerio de Sanidad palestino en Gaza, Ashraf Al Qidra. "Tras un año de pandemia de coronavirus los recursos estaban al mínimo y ahora esta agresión agota de forma significativa nuestra limitada capacidad sanitaria; si esto sigue así, dentro de pocos días nuestro sistema sanitario estará en grave peligro".

Daños en los hospitales

La muerte este domingo de los dos médicos de alto nivel acaparó la mayor parte de los titulares, pero no es el único daño infligido al sistema de salud de Gaza. Según un boletín de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, cuatro hospitales gestionados por el Ministerio de Sanidad de Gaza habían sufrido daños antes del mediodía del sábado, además de dos hospitales gestionados por ONG, dos clínicas, un centro de salud y una instalación de la Media Luna Roja en Palestina.

Según las autoridades sanitarias palestinas, entre las instalaciones afectadas figuran la clínica Hala al-Shawa, que ya no funciona. También han sido dañados el hospital indonesio del norte de la Franja de Gaza y en el hospital de Beit Hanoun.

Algunos trabajadores de emergencias hablan de una violencia destructiva contra instalaciones médicas incluso peor que la sufrida durante la guerra de 2014, que duró 50 días.

"En mis 14 años de trabajo no he visto este nivel de destrucción, ni siquiera durante la guerra de 2014", dice Samir al-Khatib, miembro de los equipos de rescate en emergencias de Gaza.

La decisión de Egipto de permitir la evacuación de heridos por la frontera que tiene junto a la ciudad palestina de Rafah, al sur de la Franja, ha dado un respiro, pero la situación sigue siendo crítica.

Entre las instalaciones dañadas el domingo también hay una de Médicos Sin Fronteras (MSF). La organización humanitaria comunicó que su clínica para traumas y quemaduras en la ciudad de Gaza había sido alcanzada por un misil israelí. Antes del ataque, la doctora Natalie Thurtle, coordinadora médica de MSF, ya había alertado de los riesgos que corría el deficiente sistema sanitario de Gaza.

"Los 14 años de bloqueo israelí sobre Gaza hacen que el sistema sanitario carezca de muchas de las cosas que necesita para tratar a la gente, incluso en tiempos normales", dijo Thurtle la semana pasada. "No obstante, cada pocos años debe atender una enorme afluencia de heridos. 11.000 heridos durante la guerra de 2014; más de 7.000 personas tiroteadas durante las protestas de 2018 y 2019 y ahora los cientos de heridos y decenas de muertos en bombardeos que ha habido desde el pasado lunes".

Aunque Israel ha acusado a Hamás en otras ocasiones de utilizar las instalaciones médicas como tapadera, la situación en Gaza es especialmente complicada debido a que los combatientes de las milicias suelen acudir a los hospitales civiles para recibir tratamiento. El Ministerio de Sanidad de Gaza está dirigido por el gobierno de Hamás.

Gaza tiene varios hospitales y personal bien formado y de mucha dedicación, pero por lo general los equipos médicos son básicos y anticuados.

Alerta de la Cruz Roja

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) es una de las organizaciones que ha expresado su temor por la situación de la zona, pidiendo a las dos partes que respeten las necesidades médicas urgentes de la población en Gaza. "En Gaza hemos visto durante los últimos siete días intensos bombardeos aéreos, así como cohetes que salen de Gaza hacia Israel", explica a The Guardian un portavoz del organismo en el territorio.

"Ha habido una destrucción masiva de infraestructuras, incluidas zonas próximas a los hospitales, con daños en las carreteras junto a ellos", dice. "Por ello, el CICR ha pedido a los líderes del Consejo de Seguridad de la ONU que ejerzan su influencia sobre todas las partes para que los equipos médicos, las ambulancias y los cuerpos de protección civil puedan acceder a los hospitales y a los heridos".

"El sistema sanitario de Gaza ya se enfrentaba a graves problemas de escasez de medicamentos y los equipos médicos de servicio en esta escalada militar llevan ya un año de trabajo con la pandemia", explica. "El personal médico estaba agotado y ahora se enfrenta a una enorme afluencia de heridos. Las instalaciones médicas están protegidas por el derecho internacional humanitario, las dos partes deben respetarlas y eso incluye permitir que las ambulancias lleguen hasta los heridos".

Traducido por Francisco de Zárate

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