Trump encuentra (para su sorpresa) la horma de su zapato en Irán: unos líderes tan tozudos como él
Donald Trump siempre ha mantenido una frágil relación con la verdad. Fue su mentor, el abogado neoyorquino Roy Cohn, quien le enseñó a proclamar siempre la victoria y jamás admitir la derrota cuando era un joven magnate inmobiliario. Desafortunadamente para Trump, en Irán el presidente estadounidense ha encontrado un oponente tan cabezota como él.
Mientras Trump afirmaba que esta semana comenzarían nuevas negociaciones con Teherán, Irán demostraba que también puede reavivar el conflicto lanzando misiles balísticos contra bases estadounidenses en la región y manteniendo un control absoluto sobre el estrecho de Ormuz, lo que le permite tomar la iniciativa en el estancado proceso de paz. Y el tiempo apremia para Trump, ya que se acerca una crisis energética global y unas complicadas elecciones de mitad de mandato para él y su partido republicano.
Sin embargo, tan pronto como Trump anunció su último intento de alcanzar un acuerdo de paz, Irán lo negó y el presidente estadounidense volvió a enfurecerse. “¡Los líderes de Irán son increíblemente hipócritas!”, publicó en su cuenta de Truth Social, donde aseguró que Irán había suplicado una reunión y que las conversaciones ya habían comenzado. “Nada llega a Irán a menos que nosotros queramos, y nada llegará a menos que se logre un acuerdo o una rendición total”.
Desde el inicio de la guerra, Trump ha asegurado en numerosas ocasiones que un acuerdo definitivo con Irán es inminente, y su último anuncio de que las nuevas negociaciones pueden culminar en un acuerdo de paz en cuestión de días evidencia la desesperación de su Administración por reabrir el estrecho y encontrar una salida a la crisis. Tras prometer un golpe contundente a Irán, Trump dio un giro radical el domingo y afirmó que las conversaciones continuarían y que se había acordado el “perímetro de un acuerdo” para la apertura del estrecho de Ormuz y la “desnuclearización de Irán”.
La afirmación de Trump de que nuevas negociaciones podrían culminar en un acuerdo de paz evidencia la desesperación de su administración por reabrir el estrecho y encontrar una salida a la crisis
Para su desgracia, los iraníes no comparten esta opinión de Trump. En un comunicado emitido el lunes, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní negó que se estuvieran llevando a cabo negociaciones de paz. “Actualmente, no estamos negociando con Estados Unidos”, declaró Esmaeil Baqaei. “Nuestras negociaciones son con Omán para asegurar el paso por el estrecho de Ormuz”.
Esas conversaciones podrían resultar en un acuerdo. Pero no implicaría que el estrecho de Ormuz recupere su estatus anterior a la guerra, añadió Baqaei, lo que, en la práctica, mantendrá esta vía marítima como un tema de disputa política en el futuro. “Debemos garantizar que el estrecho de Ormuz no pueda ser utilizado indebidamente por quienes han cometido agresiones contra Irán”, declaró el portavoz del Ministerio de Exteriores.
Aparentemente, poco ha cambiado desde la última ronda de negociaciones. Irán sigue teniendo la capacidad de cerrar el estrecho de Ormuz e impedir el tráfico marítimo —incluido el de una quinta parte del suministro mundial de petróleo— a través de esta crucial vía marítima. Estados Unidos sigue teniendo la capacidad de infligir ataques devastadores a Irán —a pesar de la alerta por la escasez de municiones clave que podrían ser necesarias para una guerra contra rivales de mayor entidad como China—, pero carece de objetivos significativos que puedan obligar a Irán a cambiar su política.
Tres treguas fracasadas
La Administración Trump ha manifestado su deseo de poner fin desde abril al conflicto que inició, y desde entonces se han alcanzado y han fracasado tres altos el fuego. A poco más de tres meses de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en las que se prevé que los republicanos pierdan la Cámara de Representantes e incluso puede que el Senado, una nueva encuesta de Reuters/Ipsos publicada la semana pasada revela que menos de un tercio de los estadounidenses apoya la guerra en Irán, y el 69% cree que Trump no ha explicado con claridad los objetivos de la intervención militar estadounidense en Irán.
Para Teherán, la imprevisibilidad estratégica se ha convertido en una nueva arma en una guerra que, paradójicamente, ha fortalecido su posición negociadora
Para Teherán, la imprevisibilidad estratégica se ha convertido en una nueva arma en una guerra que, paradójicamente, ha fortalecido su posición negociadora, otorgándole nuevas herramientas para frenar el suministro mundial de petróleo y atacar a los aliados regionales de Estados Unidos en el Golfo.
Irán ha llegado a la conclusión de que su mejor estrategia es “maximizar el daño que puede causar a Estados Unidos y sus socios en la región”, explica Alex Vatanka, investigador sénior del Instituto de Oriente Medio y experto en seguridad de Oriente Medio, especializado en Irán, en el podcast del propio organismo la semana pasada. Según Vatanka, Trump “aún no está preparado para un acuerdo con Irán, al menos no para un acuerdo que beneficie a los iraníes”.
Irán también se enfrenta a una presión constante debido al bloqueo estadounidense, que en la práctica paraliza el comercio exterior.
“La cúpula iraní ha llegado a un punto en el que considera que seguir de brazos cruzados y mantener una sucesión de conversaciones diplomáticas no es el mejor camino”, añadió. “Están intentando generar un cambio para llamar la atención de Trump y ver si pueden obtener un resultado diferente”.
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