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Trump agita sin pruebas el fantasma del vandalismo para justificar el fiasco de su obra millonaria del estanque reflectante

Un agente de los Marshals de EEUU registra el bolso de una mujer que fue retenida por meter la mano en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln el lunes 22 de junio de 2026. La mujer recibió una multa y fue puesta en libertad.

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
24 de junio de 2026 01:52 h

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Es el manual de Trump: huir hacia adelante y negar cualquier error. Ahora es el turno de la obra de 16,4 millones de dólares para pintar de azul el fondo del estanque reflectante del Monumento a Lincoln, que en apenas dos semanas se ha visto lleno de algas, como siempre, y con la pintura del fondo, “azul bandera estadounidense”, desconchada y flotando por el agua.

La respuesta del presidente de EEUU no ha sido pedir explicaciones a las dos subcontratas, que recibieron el encargo a dedo con el argumento de las prisas, y tampoco ha sido pedir una investigación para saber qué ha pasado. Al contrario, la respuesta ha sido la habitual: culpar a los demás, en concreto a quienes no son trumpistas, de conspirar contra él.

Hasta tal punto ha llegado esa conspiranoia, que el presidente de EEUU está hablando de que alguien ha usado un cúter para hacer un corte de hasta 350 pies —es decir, más de 100 metros—. Pero lo dice sin prueba alguna de cómo alguien ha sido capaz de hacer un corte tan largo como un campo de fútbol en el fondo de un estanque.

Es más, según documentos de la investigación revelados por The New York Times, no hay ninguna prueba de que el deterioro de la pintura sea obra de un sabotaje, ni de que la aparición de las algas se deba a fertilizantes lanzados por activistas ecologistas, en contra de las acusaciones sin pruebas lanzadas por Trump.

La obra consta de dos contratos. El primero, por valor de 14,7 millones de dólares, se adjudicó a una empresa con sede en Virginia llamada Atlantic Industrial Coatings para aplicar el fondo en el tono “azul bandera estadounidense” sobre las losas de hormigón del estanque. El segundo, por valor de 1,7 millones de dólares, se adjudicó a Greenwater Services, con sede en Ohio, para instalar unos dispositivos llamados nanobubblers, que inyectan ozono en el agua para eliminar algas y bacterias.

Y según los documentos gubernamentales a los que ha tenido acceso The New York Times, aunque los trabajadores del Servicio de Parques Nacionales encontraron dos cortes en secciones de espuma entre las juntas de dilatación de la piscina, estos no estaban directamente relacionados con el revestimiento de color “azul bandera estadounidense” que ahora se está descascarillando, ni con las algas que han teñido la piscina de un tono verde brillante.

A pesar de que los documentos muestran que los trabajadores intentaban hacer frente al deterioro desde los primeros días, los responsables de la Administración Trump han insistido públicamente en que la piscina estaba impecable.

El estanque se había vaciado, vuelto a sellar y, posteriormente, vuelto a llenar antes del 5 de junio. Cuatro días después, los trabajadores del Servicio de Parques descubrieron agujeros, grietas y masilla descascarillada en algunas partes de la piscina, junto con cortes en secciones de la espuma, según los documentos.

Y la causa de los cortes no está clara: los documentos analizados por The Times los describían como dos cortes de 171 pies realizados con cuchilla, pero no abordaban cómo se habían producido.

Pero Trump, en sus redes sociales, ha afirmado, sin aportar pruebas que lo respaldaran, que se había producido un “corte de 350 pies” en la pintura y, también sin aportar pruebas, ha achacado repetidamente el desprendimiento de la pintura al vandalismo.

“Se hizo de forma deliberada y delictiva, y alguien tuvo que esforzarse mucho, probablemente en la oscuridad de la noche, para provocar tal situación”, ha escrito Trump este martes, añadiendo que otras siete personas fueron citadas por presuntamente causar daños en el estanque.

La Policía de Parques de EEUU y el Departamento del Interior no están respaldando con pruebas las afirmaciones del presidente. Al mismo tiempo, Associated Press comprobó que un hombre fue detenido tras tocar la pintura que ya se estaba descascarillando, y afirmó que quería examinar el nuevo revestimiento, tocando brevemente un trozo que aún estaba adherido y soltándolo poco después de que un trabajador del parque se lo indicara.

Miembros de la Guardia Nacional y de la Policía de Parques han estado patrullando la terraza que rodea el estanque después de que Trump insistiera durante el fin de semana en que unos vándalos eran los responsables de los daños en el revestimiento, sin aportar pruebas. El martes por la tarde se vio a varios equipos instalando vallas alrededor del estanque.

Trump afirmó el martes que el Departamento del Interior hará públicas imágenes del supuesto vandalismo en la piscina. Presionado por los periodistas tras el aterrizaje del Air Force One en Pensilvania para visitar una empresa de transporte por carretera, Trump dijo que el Departamento del Interior “va a compartir” fotos y vídeos del supuesto vandalismo, que sigue sin estar verificado.

Las detenciones pusieron de relieve el endurecimiento de las medidas de seguridad que se espera en la capital antes y durante las celebraciones del 250º aniversario, que Trump se ha tomado desde un punto tan personal como para incluir su cumpleaños en ellas con el combate de artes marciales en la Casa Blanca del pasado 14 de junio.

Atlantic Industrial Coatings, empresa contratista del proyecto, afirmó que ha identificado algunas zonas del estanque que requieren reparaciones.

“Estas zonas constituyen una parte muy pequeña del enorme proyecto de 7 acres [28.000 metros cuadrados] y no indican un fallo del revestimiento”, señaló la empresa en un comunicado. La empresa señaló que esperaba realizar las reparaciones en la piscina una vez que se vaciara, como parte de la garantía.

Además, un grupo ecologista ha pedido al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EEUU que investigue la muerte de un pato de ánade real flotando en la piscina llena de algas, así como la de otros dos patos muertos en las inmediaciones. El Centro para la Diversidad Biológica afirmó el martes que el Servicio de Pesca y Vida Silvestre debe hacer cumplir la Ley del Tratado de Aves Migratorias, que protege a las aves migratorias, informa AP.

Trump presentó las obras como destinadas a limpiar, embellecer y reforzar un lugar emblemático que, según él, se había deteriorado y ensuciado debido al abandono de los presidentes anteriores. Las algas han plagado la piscina durante un siglo, y Trump insistió en que el revestimiento de color “azul bandera estadounidense”, que él mismo seleccionó, convertiría el estanque en una extensión reluciente a lo largo del National Mall.

Sin embargo, pocas semanas después de que Trump declarara que la rehabilitación se había completado a tiempo para el Día de la Independencia, el agua se vio invadida por algas de un verde intenso que enturbiaban el revestimiento de la piscina. El viernes se observó un trozo de revestimiento, de unos 30 centímetros cuadrados, flotando parcialmente en la piscina, y se vieron más el lunes.

En los últimos días, se ha visto a trabajadores vertiendo peróxido de hidrógeno en la piscina en un intento de eliminar las algas. El peróxido de hidrógeno puede actuar como decapante.

Los expertos afirman que el revestimiento oscuro puede favorecer el crecimiento de las algas al absorber más luz solar que las superficies más claras. Esto eleva la temperatura del agua circundante, lo que permite que las algas prosperen.

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