Trump se echa a la carretera, azuza el miedo y convierte las legislativas en un plebiscito sobre sí mismo mientras bate récords de impopularidad
Los congresistas y senadores republicanos lo tienen complicado. Tienen que pedir el voto a sus electores en un contexto de precios desbocados, sobre todo los de los combustibles, tipos de interés al alza por la persistente inflación causada por una guerra que iba a durar cuatro semanas y lleva ya siete meses en plena contradicción con el America First. Pero no solo: los republicanos se beneficiaron del voto latino hace dos años, pero esa comunidad es la que más está sufriendo la represión de la migración ejecutada por el brazo armado de Donald Trump, el ICE.
“En mi barrio han desaparecido más de 70 personas”, cuenta un conductor guatemalteco en Washington DC: “Todos nos avisamos de las redadas del ICE, pero hay chivatos que les informan de dónde se reúnen los latinos para venir a detenerlos. Y hay otros que se han ido por su cuenta para evitar la deportación. La situación es horrible”.
Hasta tal punto hay temores en las filas republicanas al efecto electoral de la represión migratoria, que en los últimos meses se está intentando llevar de forma discreta, incluso acelerando el ritmo de detenciones —con 43 000 en junio, más de 49 000 en julio y casi 51 000 en agosto—.
Así, la congresista republicana María Elvira Salazar, de Florida, ha publicado un vídeo en el que critica directamente la represión migratoria de la Administración Trump, en lo que supone una señal de alerta sobre la erosión del apoyo a los republicanos entre los votantes hispanos.
“Señor presidente, algunas de sus medidas de control migratorio han ido demasiado lejos”, dice Salazar a la cámara: “Los mismos hispanos que le ayudaron a llegar a la Casa Blanca en 2024 se sienten hoy traicionados”. Salazar, que cumple su tercer mandato, fue reelegida con una ventaja de 20 puntos porcentuales en 2024 y forma parte de la cúpula republicana de la Cámara de Representantes. Y las encuestas ahora le dan un empate técnico con el candidato demócrata, Eliott Rodríguez.
Pero la respuesta de Trump está siendo convertir las elecciones legislativas en un plebiscito sobre sí mismo y su presidencia, convencido de que es la mejor carta de presentación para sus candidatos por todo el país, por mucho que sus candidatos teman la reacción de los votantes ante el concepto del momento, la affordability —los costes de la vida, desde la cesta de la compra hasta la vivienda, pasando por la sanidad y los cuidados—, que supone una impugnación al Gobierno de Trump, lastrado por los efectos de la guerra en Irán, la represión migratoria y los aranceles.
Y todo ello, unido al miedo a un supuesto enemigo interno comunista y la oferta para comprar votos. “Ahora tenemos comunistas en toda regla que se presentan a las elecciones en Míchigan, en Texas… son comunistas”, decía este jueves en un acto en Oklahoma: “Apuestan por el comunismo. Se han saltado el socialismo… pero si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado, voy a dar a todos los ciudadanos adultos de EEUU un cheque de 5.000 dólares cada uno. Y los republicanos pueden hacerlo y los demócratas no, porque estamos recaudando enormes cantidades de dinero gracias a los aranceles y a un éxito económico sin precedentes, y las políticas demócratas no permiten que esto suceda… queremos reducir vuestros impuestos”.
Eso sí, los aranceles, unos 30.000 millones mensuales, no dan para cubrir ese coste de 1,3 billones de dólares, al margen de que ya ha hecho promesas similares anteriormente sin cumplirlas.
En este sentido, este viernes se ha conocido que las empresas apenas crearon 29.000 puestos de trabajo en septiembre. Así, la creación de empleo descendió desde los 133.000 puestos de trabajo de agosto, según el Departamento de Trabajo, con lo que la tasa de desempleo subió hasta un 4,2% desde el 4,1%. Los economistas esperaban que la creación de empleo en septiembre se situara en torno a los 90.000 puestos de trabajo, informa AP.
En este contexto, los estadounidenses se sienten profundamente frustrados con la gestión económica de Trump, por mucho que él diga cada día que EEUU es el país “más en forma [hottest] del mundo”. Y la mayoría critica su actuación y culpa a sus políticas.
Una nueva encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research —realizada a 2.140 adultos, del 24 al 28 de septiembre— revela que solo el 17% de los adultos estadounidenses aprueba la gestión del presidente republicano en lo que respecta al coste de la vida. Apenas el 26% aprueba su gestión de la economía en general, lo que supone un nuevo mínimo histórico.
Una mayoría, el 65% de los adultos estadounidenses, culpa a las políticas de Trump de los costes persistentemente elevados, lo que indica un cansancio ante las guerras arancelarias y la guerra en Irán.
Y la respuesta de Trump está siendo recorrer el país en campaña con una agenda plagada de mítines, pidiendo a los votantes que finjan que su nombre figura en la papeleta electoral de forma plebiscitaria, cuando sigue siendo profundamente impopular, y hasta muchos republicanos le reprochan no haber cumplido lo prometido.
Aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses afirma ahora estar “extremadamente” o “muy” preocupados por poder llenar el depósito del coche, frente al 39% registrado en julio. Aproximadamente la mitad también está muy preocupada por poder hacer la compra.
La aprobación actual de Trump en materia económica supone una caída de 14 puntos porcentuales respecto a marzo de 2025, justo después de que asumiera el cargo por segunda vez.
La mayoría de los estadounidenses, el 69%, sigue afirmando que la guerra en Irán no ha merecido la pena, lo que supone un ligero aumento respecto al 64% registrado en julio. Y solo el 28% aprueba la forma en que Trump está gestionando la situación con Irán.
Los estadounidenses tampoco están contentos con las guerras comerciales de Trump. Solo unos 3 de cada 10 adultos estadounidenses aprueban su gestión de las negociaciones comerciales con otros países, lo que supone un descenso respecto a los aproximadamente 4 de cada 10 registrados en marzo. Y el 64% afirma que ha “ido demasiado lejos” al imponer nuevos aranceles a otros países, lo que supone un aumento respecto al 58 % registrado en enero.
En general, solo 3 de cada 10 estadounidenses aprueban la forma en que Trump está desempeñando su cargo como presidente. Y unos 6 de cada 10 afirman que el país en su conjunto está “mucho” o “algo” peor que cuando comenzó su segundo mandato.
Trump quiere que las legislativas sean un plebiscito sobre él, pero los votantes parecen dispuestos a utilizar precisamente ese plebiscito para expresar su descontento. Y mientras está pidiendo que la campaña verse sobre su presidencia, crece el número de republicanos que marca distancias con sus políticas, por mucho que azuze el miedo al comunismo y quiera comprar el voto a 5.000 dólares por cabeza.
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