Las elecciones menos alentadoras para Obama

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La crítica situación en la que se puede encontrar la Administración de Barack Obama tras la celebración, este martes, de las elecciones legislativas, parece haber tensado al presidente estadounidense hasta el punto de que su mente le ha jugado una mala pasada.

El mandatario ha admitido que no debería haber utilizado la palabra “enemigos” para referirse a los republicanos, sus oponentes políticos en las urnas. “Probablemente debería haber usado la palabra adversarios en lugar de la de enemigos”, dijo Obama en una entrevista concedida al periodista Michael Baisden, retractándose así de lo dicho hace apenas una semana en Univisión durante una alocución en la que trataba de atraer el voto hispano.

“Si los latinos se apartan de la elección en lugar de pensar: vamos a castigar a nuestros enemigos y recompensar a nuestros amigos, que nos han estado apoyando en cuestiones que son importantes para nosotros, si no ven este tipo de cosas en la votación, entonces creo que va a ser muy difícil”, apuntó Obama en alusión a una posible victoria demócrata en los comicios.

Tras estas declaraciones, el republicano John Boehner, quien aspira a ser el sucesor de Nancy Pelosi como presidenta de la Cámara de Representantes, inició una ofensiva mediática contra este comentario. “Lamentablemente hoy tenemos un presidente que utiliza la palabra enemigo para referirse a conciudadanos [...], a los que están en contra de la agenda marcada por su gran gobierno”, espetó.

“Señor Presidente, hay una palabra para las personas que tienen la audacia de hablar en defensa de la libertad, la Constitución y los valores de un gobierno limitado que han hecho grande nuestro país. Nosotros no los llamamos enemigos, los llamamos patriotas”

, insistió desde un mitin en Cincinati.

Por su parte, Obama explicó que con ese término quería englobar a los opositores de una reforma integral del sistema de inmigración de Estados Unidos, una de las cuestiones que los republicanos han logrado frenar y que ha disminuido la confianza de los hispanos en los demócratas.

Posible derrota de Obama en las urnas

Por otro lado, el Partido Republicano podría hacerse hoy con el mínimo de escaños necesarios para ganar el control de la Cámara de Representantes y obtener sustanciales avances en su presencia en el Senado de Estados Unidos, y, en la mejor de las perspectivas, recuperará la mayoría de gobernaciones del país.

Se tratará, a todos los efectos, de una victoria sin precedentes en las últimas décadas. Al día siguiente, y aprovechando este extraordinario impulso, comenzarán la campaña para hacerse con el triunfo en las elecciones presidenciales de 2012.

La última encuesta de ayer en Gallup, publicada por el rotativo Los Angeles Times, concede a los republicanos un mínimo de 60 escaños nuevos en la Cámara Baja, muy por encima de los 39 necesarios para conseguir la mayoría, en lo que supondría la inversión de asientos más radical registrada en el Congreso estadounidense desde 1942.

Esta ventaja se ha conseguido gracias a la combinación de varios factores: el giro de los independientes al republicanismo, la explosión del movimiento populista del Tea Party , la aparición de los poderosos grupos externos de financiación republicanos y la campaña realizada por el Partido Demócrata, que no ha logrado distanciar la figura de Obama (ahora en sus niveles más bajos de popularidad), de la mala opinión que la población tiene del Congreso.

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