Madrid vuelve a perder una sala de música en directo. La sala Juglar ha anunciado su despedida con un vídeo de ambiente festivo en redes sociales con la música –en directo– de La vida sigue igual. Las razones concretas del cierre no han trascendido aún.
La sala, situada en el número 37 de la calle de Lavapiés, era desde hace años uno de los puntos de reunión de la cultura del barrio y un referente de la noche madrileña. Con un primer gran espacio y una zona de conciertos al fondo, era habitual encontrarse allí a última hora de la noche a artistas después de su concierto, a noctámbulos o a la comunidad afrodescendiente de Lavapiés.
La Sala Juglar abrió sus puertas en 1998 y allí se han producido unos 6.000 conciertos. El dato lo daba el canal de Los pollos hermanos de Crispín, que grabaron un vídeo desde la sala el día del concierto de despedida del grupo Sal de mi vida (el 5 de octubre), donde muchas voces lamentan el cierre. Al fondo de la grabación, las paredes de los camerinos tapizadas por de estratos de pagatinas que dan idea del lustre del lugar.
Allí han tocado grupos como Carolina Durante antes de ser conocidos y muchos otros, algunos con vocación de no llegar a ser conocidos por el gran público, que quedan ahora un poco más huérfanos de escenarios. El próximo 17 de octubre, por ejemplo, habría actuado en Juglar uno Grosgoroth (junto a Altos hornos), uno de los grupos habituales de la escena independiente madrileña y de la propia sala. Pero los conciertos programados han sido suspendidos.
“Felicidades a los vencedores, no tienen nombre ni apellido. Se llaman multinacionales”, sentencia el cantante Tontxu entre los comentarios a la publicación del anuncio, en el perfil de Instagram de la sala. “A la puerta de la iglesia vamos a ir a cantar”, augura.