Acaban las obras para refrescar la plaza más cálida de Madrid: fuente, juegos, sin tráfico y con muchos bancos a la sombra
El día en el que el calor empezaba a apretar en Madrid, los operarios que han trabajado durante los últimos diez meses en la plaza del Rastrillo empezaban a retirar las vallas de obras. Al instante, los bancos y asientos del lugar se llenaban de transeuntes, deseosos de pasar un rato descansando en este lugar de Malasaña que el Ayuntamiento acaba de renovar. Todos cogiendo sitio a la sombra.
La del Rastrillo no es una plaza cualquiera. Un estudio publicado en verano del año 2023 le otorgó el título del lugar más calido en la capital de España. El área de Obras y Equipamientos aprovechó que el lugar tenía cierta degradación por su uso intensivo y planteó un proyecto que sirviera para refrescar el lugar. Hoy, a falta de que los árboles recién plantados vayan cogieno porte, parece que ol objetivo va por buen camino.
Dos cosas llaman poderosamente la atención en la plaza después de las obras: el nuevo espacio peatonal ganado gracias a la reorganización del tráfico de todo el entorno: la calle Espíritu Santo ahora solo permite el acceso hasta su cruce con Santa Lucía y la calle San Andrés también ha creado aceras en dos de sus tramos, al igual que Tesoro.
La otra gran diferencia con lo que había antes es la aparición de varios elementos acuáticos, entre ellos una fuente de banco corrido alredeor de la que poder refrescarse. A su lado, unos pequeños pulverizadores, que todavía no se han activado, prometen cumplir el mismo efecto y extender hasta ellos los juegos del pequeño parque infantil creado justo al lado.
El área dedicada a los más pequeños es otra de las novedades que trae la reforma. Ya existía un parque infantil antes, pero este se encuentra mejor integrado y sus elementos son más originales, con unas estructuras de madera con diferentes accesos y una pequeña pasarela como elemento estrella. Un girador y dos tubos sonoros se añaden a la zona de divertimento, dotada de pavimento acolchado en el suelo y una lona para mitigar el sol por encima.
Los bancos para sentarse son de muchos tipos y están diseminados por toda la plaza, casi siempre con árboles creando sombra a su alrededor: los hay corridos de piedra alrededor de elementos verdes o de la citada fuente, alrededor de mesas tipo picnic para cuatro personas y otros de madera más clásicos. No ha llegado, sin embargo, ninguno de los asientos de audaces colores con los que está experimentando el Ayuntamiento de Madrid en otras reformas.
Los bancos ya no compiten con las terrazas de hostelería, que antiguamente ocupaban la mayor parte peatonal de la plaza y ahora están reordenadas en sus laterales, dejnado libre la zona central. Unas están dispuestas a lo largo de la valla que separa el desnivel con la calle Marqués de Santa Ana y el resto se disponen a lo largo del muro de más de 30 metros que traza un edificio, decorado ahora con las pinturas de ocho artistas del festival Pinta Malasaña.
La reforma se completa con una reubicación de la estación de Bicimad y un cambio de sentido en la calle Espíritu Santo, para desincentivar el paso de los coches que se salten la peatonalización de Rastrillo. Esta calle es una de las que han recibido parte de los 69 árboles -muchos de ellos, perales de flor- que han sido plantados durante las obras, en las que el consistorio ha invertido cerca de dos millones de euros. También han llegado 340 arbustos a sus nuevos parterres.
La plaza fue identificada como el punto más cálido de Madrid en un estudio que midió en este lugar hasta 8ºC más que en la Casa de Campo en el mismo día. La plaza del Rastrillo, (antes denominada con el nombre del franquista Juan Pujol), está situada a tres manzanas del Dos de Mayo, el punto neurálgico de Malasaña.
Estas son algunas imágenes de su aspecto después de la reforma: