El cierre de Los Telares certifica el fin de una era comercial en la calle del Pez

Imagen: SOMOS MALASAÑA

De la antigua gran calle comercial que fuera Pez en su día siendo generosos podríamos decir que ya sólo queda la raspa. Tras el anunciado próximo cierre en esta vía de La Moda, comercio más que centenario, el 30 de enero le llegará el punto y final a la tienda de textiles y complementos para el hogar situada en su número 5, en la esquina con San Roque, un espacio que, aunque actualmente opera bajo la marca Urban Home, está arrendado por la empresa Textiles Europeos Sierra -fundada en 1944- desde hace décadas y es conocido en la zona como Los Telares.

El motivo del cierre de esta tienda no es otro que la negativa de las monjas de San Plácido, sus caseras, a renovarle el contrato de alquiler, ya que las hermanas quieren reincorporar al convento este amplio esquinazo. Con tal reabsorción San Plácido perderá la totalidad de los locales comerciales que durante décadas albergó en su fachada que da a Pez y en la que no hace muchos meses todavía podía verse restos de otro comercio clásico como fue Calzados Penalva. 

El encargado de Urban Home lamenta la decisión de las monjas y afirma que la gente del barrio está apenada por su marcha: "Hace ya un tiempo mis jefes plantearon a las hermanas su voluntad de realizar mejoras en el establecimiento con el objetivo de modernizarlo un poco e incorporar nuevos productos. Entonces fue cuando les dijeron que no se molestaran, que su intención era la de recuperar el local cuando acabara el contrato de alquiler vigente. No sabemos para qué lo querrán, pero no dieron otra opción más que la de que nos marcháramos".

Sin poder precisar el tiempo que Pez 5 lleva arrendado por Textiles Europeos Sierra, Antonio, el encargado, aventura que seguro serán más de 60 años, mientras que otro vecino recuerda que antes de ellos también hubo allí otra tienda de telas y que esa esquina no lleva menos de 75 años siendo establecimiento comercial.

El misterio de para qué las monjas de San Plácido desean reincorporar el local al convento no se aclara al preguntar a las hermanas que, herméticas, se limitan a corroborar la versión del arrendatario sobre que han sido ellas las que no han querido prolongar el alquiler. En cualquier caso, no será por necesidad de espacio, dado que la comunidad actual de religiosas que habita en el recinto no supera las 8 o 10 personas, todas ellas muy mayores.

Sin Los Telares, Pez apenas atesorará ya un puñado de comercios abiertos en el siglo pasado, siendo el más veterano de todos la farmacia situada en el número 25, que data de la primera década del siglo XX, según sus actuales propietarios. Por otra parte, la administración de lotería del número 25 abrió en 1966 -en manos de la misma familia desde entonces-, el estanco del número 40 llevaría abierto unos 60 años -aunque cambió de propiedad hace tres-, mientras que el bar Dos Passos, ya en la esquina con San Bernardo, sirve bebida y comida desde finales de los años 50, al menos.

Más allá de estos, ningún otro comercio de Pez habría sido testigo ya de los mejores años comerciales de esta calle, que se dieron entre los 60 y 70 del pasado siglo. En Pez hubo comercios como La Pelota de Goma (en el 27), el Arca de Noé (la tienda de los cabezudos), La Cervantina (en el 21), la Pastelería Barquin, la platería Lo-Pez, la peluquería Zarana, muebles Roa, almacenes Asturias, el Cine Pez (hoy el teatro Alfil), la Perfumería Basanta, Confecciones Rico, la Sastrería Vargas, Columba… A pocos hoy les deben de sonar. Más recientes son los fantasmas del ya citado Calzados Penalva, del bar Hermanos Campa o de El Palentino.

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