Los coches eléctricos serán más baratos de fabricar que los de combustión ya en 2026

Volkswagen ID.4.

Víctor Celaya

Hasta el momento, el precio más elevado de los vehículos eléctricos en comparación con los convencionales de gasolina o diésel ha sido uno de los grandes inconvenientes que han frenado su popularización, junto con la escasez de puntos de recarga y sus limitaciones de autonomía cuando se trata de afrontar desplazamientos largos.

Sin embargo, los estudios que se realizan periódicamente sobre la cuestión acercan cada vez más el momento crítico en que los coches de baterías serán igual de caros de fabricar que los de combustión, lo que allanará el camino para su generalización. La conocida organización ecologista Transport & Environment (T&E) acaba de hacerse eco de un estudio de BloombergNEF (BNEF) que sitúa antes de 2027 ese punto de no retorno, tanto para turismos como para furgonetas.

La investigación de la consultora establece además que los eléctricos podrían alcanzar el 100% de las nuevas ventas en la UE para 2035, siempre que los legisladores introduzcan medidas como objetivos de CO2 más estrictos y un fuerte apoyo para la infraestructura de carga. T&E ha pedido, por su parte, a la Unión Europea que endurezca los límites de emisiones ya en la presente década y es partidaria de fijar en 2035 como fecha final para comercializar vehículos contaminantes.

Según BloombergNEF, los modelos eléctricos de los segmentos C y D y los SUV serán tan baratos de producir como los térmicos a partir de 2026, mientras que para los coches pequeños el cambio de tendencia llegará un año más tarde. Las circunstancias que harán posible esta situación están encabezadas por la bajada de los costes de las baterías, el elemento más costoso de esta clase de automóviles. El estudio indica que esos precios caerán un 58% para 2030, en comparación con 2020.

Las nuevas arquitecturas de vehículos, con plataformas dedicadas y demás, y las líneas de producción específicas para coches eléctricos también influirán decisivamente en los costes de fabricación, “incluso antes de las subvenciones” otorgadas por los diferentes Estados, señala la consultora.

Las camionetas eléctricas ligeras serán más baratas que las camionetas diésel a partir de 2025, y las pesadas lo serán a partir de 2026, siempre de acuerdo con BNEF. Hoy en día, no obstante, representan solo el 2% de las ventas debido a “estándares de emisiones débiles”, a juicio de T&E, que no logran estimular a los fabricantes a invertir en su producción. El lobby ambiental estima que los legisladores de la UE deben exigir a los fabricantes objetivos de CO2 más duros, además de cuotas de venta de furgonetas eléctricas dedicadas, para aumentar la inversión y la cantidad de modelos eléctricos en el mercado.

Según otro estudio de la misma organización publicado ayer mismo, las emisiones de las furgonetas nuevas no se han reducido en los últimos tres años porque los límites de CO2 de la Unión Europea han resultado ser poco ambiciosos. En su opinión, la normativa comunitaria es tan poco exigente que la mayoría de las marcas de furgonetas logra cumplirla sin vender un solo vehículo de cero emisiones.

El hecho se agrava, añaden, por el incremento que se ha producido en los últimos años en las entregas de mercancías a domicilio, por un auge del comercio digital que la pandemia no ha hecho sino incrementar con creces. Así las cosas, las furgonetas se han convertido en la fuente de emisiones de CO2 que ha experimentado un crecimiento más rápido dentro del transporte por carretera.

Las ayudas oficiales ya permiten el 'sorpasso'

A la espera de que la reducción de costes de las baterías permita equiparar los costes de producción de coches eléctricos y de combustión, de momento solo los diferentes planes de ayuda de los Estados hacen posible que hoy por hoy los primeros sean para los usuarios tan asequibles, o más, que los segundos.

En el mercado español, un Fiat 500 eléctrico en acabado Action tiene un precio de partida de 23.900 euros, pero si se suman los descuentos de la marca (1.900 euros) y los incentivos del Plan Moves III, de hasta 7.000 euros si se entrega un coche antiguo para achatarrar, el coche sale por unos más que apetecibles 15.000 euros.

En el caso del Dacia Spring, el chollo se planta por debajo de la barrera de los 10.000 euros. Con un precio oficial de 16.548 euros en su versión Concept, el SUV del Grupo Renault está disponible desde 9.548 euros si se achatarra un vehículo viejo, y desde poco más de 11.000 en el supuesto de no entregarlo.

Pero el empujón del Moves III no beneficia solo a marcas generalistas o de bajo coste, sino también a otras de mayor prestigio. Por ejemplo, el último modelo presentado por Mercedes, el EQA, puede conseguirse en variante 100% eléctrica por 39.650 euros si recibimos la ayuda de 7.000 euros antes referida. Un GLA 200 de gasolina, que es el modelo de la marca alemana más equiparable por potencia, viene a costar 38.250, es decir, solo 1.400 euros menos que pueden ayudar a más de uno a replantearse su decisión de compra.

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Publicado el
18 de mayo de 2021 - 10:55 h

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