Del 'bombón colorao' al albero: un partido del mundial en el pueblo que nutre de estrellas a la selección
Además de cultivar uno de los tomates más preciados, en Los Palacios y Villafranca también “nacen campeones del mundo”. Lo proclama una pancarta desplegada frente a la peña sevillista de este municipio sevillano. En ella aparecen Jesús Navas, Gavi y Fabián Ruiz levantando el trofeo de la Eurocopa de 2024. “Son el orgullo de Los Palacios”, resume Manuel Pozo mientras sirve cervezas detrás de la barra, minutos antes de que comience el España-Austria.
No es una afirmación exagerada. Con menos de 39.000 habitantes, Los Palacios y Villafranca consiguió con una población cercana a los 3,5 millones aportar dos titulares al once inicial de España en su debut en el Mundial. Frente a Austria esta vez, Gavi y Fabián esperan su oportunidad en el banquillo, pero en las peñas y bares del pueblo muchos siguen el partido con sus nombres estampados en la espalda.
Ana y Rafa lucen la camiseta de Gavi. “Estamos muy orgullosos de que haya gente de Los Palacios en el Mundial”, dice ella. “Y encima son dos, eso es muy complicado”, añade su amigo. Las matemáticas afinan cómo de cierta es esa afirmación. La probabilidad de que un pueblo con el censo de Los Palacios aporte dos jugadores a la selección es de un 0,02 %. Aproximadamente.
Lo que para la estadística es excepción, en Los Palacios se siente como costumbre. “Al principio se nos hacía raro que un pueblo tan pequeño tuviera tres campeones, pero ya uno se va acostumbrando a estar representado a ese nivel”, reconoce Antonio, uno de los vecinos que sigue el partido junto en un bar junto a sus paisanos, a pesar del calor que aprieta en la calle incluso después de la puesta de sol.
La pregunta es inevitable: ¿qué tiene Los Palacios para producir tanto talento futbolístico? Algunos, como Jesús Laínez, presidente de La Liara Balompié —el club donde Gavi dio sus primeros pasos—, responden medio en broma que el secreto está en su célebre bombón colorao, como llaman a sus tomates. Pero Antonio tiene otra teoría. “La clave es la calle”, afirma. “Aquí los niños juegan a la pelota desde pequeños, pasan horas en el albero y ese proceso termina en los clubes”, explica. En un municipio de menos de 39.000 habitantes conviven cinco clubes y una escuela de fútbol, por los que pasan más de 2.000 niños, según datos de la Delegación Municipal de Deportes.
De esos orígenes dan fe Manoli y sus amigas, que siguen el partido con el orgullo de quien anima a los niños del pueblo. “A Jesús Navas lo conozco desde que era chico, venía con el balón debajo del brazo y el bocadillo en la mano a buscar a mi hijo y se iban a jugar a la plazoleta”, recuerda. Para ellas, amigas “de toda la vida” de la madre de Fabián, los internacionales palaciegos siguen siendo, antes que estrellas, “parte de la familia”.
Ese sentimiento familiar atraviesa generaciones y también colores futbolísticos. “Cuando llegas fuera y dices que eres de Los Palacios, todo el mundo lo relaciona con ellos”, cuenta Antonio. Aunque es bético, puede más la vecindad y no se olvida de mencionar al capitán sevillista. “Ahora tenemos a Gavi y a Fabián, pero para mí, Jesús Navas también es un orgullo como palaciego”, subraya.
Mientras la noche va refrescando poco a poco las calles, en uno de los bares donde se sigue el encuentro la vista está puesta en el banquillo. “A ver si sale Fabián o Gavi en la segunda parte, que la gente está deseando”, comenta el camarero. El momento esperado llega en los últimos minutos del partido, cuando Luis de la Fuente da entrada primero a Gavi y, poco después, a Fabián Ruiz, ya con el dos a cero a favor.
En el bar no se recibe con un estallido de euforia como cuando han celebrado los goles, pero sí con un murmullo distinto, algunos aplausos y miradas cómplices. Dani, que lleva la camiseta de Fabián, resume con una frase el sentimiento compartido: “No es lo mismo si no juegan ellos”. De hecho, confiesa: “Venimos a ver a los nuestros”. “Te emocionas porque son los referentes de todo el pueblo”, dice al verlos salir al campo.
El partido termina en goleada y las terrazas comienzan a vaciarse. Los vecinos se despiden con la promesa de reencontrarse en el próximo partido. Este viernes los niños volverán a llenar las calles y los campos de fútbol donde un día también empezaron Jesús Navas, Fabián Ruiz y Gavi. Nadie sabe quién será el próximo campeón del mundo. Después de ver a tres vecinos llegar a la cima del fútbol mundial, ya nadie se atreve a dejar de soñar en el pueblo donde todo es posible.
0