Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
GUADALAJARA

Nadia, despedida por las dolencias que le causó su propio trabajo: “No se evita que las camareras de piso enfermen”

Una habitación de hotel

Javier Muñoz de la Torre Granados

Guadalajara —

0

Nadia empezó a trabajar como camarera de piso en un hotel de Brihuega (Guadalajara) en junio de 2023. Año y medio después, su cuerpo empezó a acusar la sobrecarga en forma de dolor. Las primeras molestias aparecieron en noviembre de 2024: acudió al centro de salud por un dolor en la espalda que le trataron con una infiltración, pero su efecto duró “poco” y tuvo que seguir desempeñando su labor en las mismas condiciones. Los dolores no dejaron de aumentar, y a las molestias en la espalda se sumaron otras en codos, cadera y piernas. El desenlace ha llegado ahora en forma de despido, después de que el servicio de prevención la declarara “no apta” para el puesto que, según sostiene ella, le había causado las lesiones.

La trabajadora lo relaciona directamente con las tareas que repetía cada jornada. “Como se hace tanto movimiento repetitivo, se levanta tanto peso… Estás haciendo fuerza todo el tiempo, moviendo la base, haciendo la cama, levantando colchones que muchas veces son de 2x2 y bastante pesados”, describe. A eso suma el desgaste de limpiar duchas y bañeras y el de subir y bajar constantemente entre las cuatro plantas del establecimiento. Reconoce que llegó a acudir a trabajar tomando calmantes a diario.

Cuando lo trasladó a su supervisora, asegura, la respuesta fue que “era lo que había”, acompañada de la amenaza de tomar medidas. “Llevo más de un año, desde marzo del año pasado, pidiéndole al hotel una reubicación por unas dolencias que se me han ido presentando a raíz del trabajo y de la carga laboral. Y ellos siempre se han negado en redondo, siempre me han dicho que no”, denuncia. En ese tiempo, afirma, han salido varias vacantes en recepción y en el área comercial de las que ha quedado “totalmente excluida”.

En abril de 2025, el servicio de prevención ya había comunicado una posible epicondilitis y leves signos artrósicos que podrían estar detrás de los dolores lumbares y de cadera que padecía. En marzo de este año, la trabajadora solicitó un reconocimiento específico que evaluara su aptitud para el puesto y definiera medidas para evitar que sus lesiones se agravaran.

La empresa de prevención la certificó entonces como apta con restricciones: recomendaba que no manipulara cargas superiores a ocho kilos, que no subiera y bajara escaleras más de dos veces por hora y que no realizara tareas de pie durante más de dos horas seguidas. Apenas dos meses después, ese mismo servicio emitió un certificado de no apta. A continuación, Nadia recibió la carta de despido.

La afectada rechaza la indemnización que le ofrece la empresa porque lo que quiere es seguir trabajando, y reclama que la recoloquen en otro puesto. No obstante, asegura que la compañía rechaza esta solución alegando que carece de la experiencia necesaria para otras áreas.

Este medio se ha puesto en contacto con el hotel Castilla Termal, donde trabajaba Nadia, para conocer su versión de los hechos, sin haber recibido respuesta en el momento de publicación de este artículo.

La trabajadora hace un análisis de la situación de su profesión más allá de su propio caso. “Lo que les hace falta a las camareras de piso es que haya mucha más prevención, que se evalúen más los riesgos ergonómicos y los psicosociales, porque hay mucha presión por entregar habitaciones y demasiada carga de trabajo. Un buen día te pasan ocho habitaciones y al siguiente, quince”, advierte. Y lo extiende al conjunto de la plantilla: “No es solo con las camareras de piso; con los camareros de sala, en todas las áreas, es exactamente la misma problemática. No hay nada que realmente evite que las personas enfermen en el trabajo”.

CCOO reclama la nulidad del despido

La Federación de Servicios de CCOO en Castilla-La Mancha ha mostrado este lunes su apoyo a la trabajadora y ha pedido que el despido se declare nulo por vulneración de derechos. En una concentración celebrada este lunes a las puertas del Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) de Guadalajara, donde se ha celebrado un acto de mediación entre Nadia y la empresa, previo a la vía judicial, el sindicato ha puesto el foco en la precariedad de un colectivo compuesto mayoritariamente por mujeres y denuncia unas condiciones de penosidad física y psicológica que, cuando llegan al límite e incapacitan para el trabajo, la empresa “aprovecha” para desprenderse de la plantilla.

“La mayoría son mujeres migrantes, y el problema son las cargas de trabajo: no puede ser que una mujer esté haciendo treinta habitaciones todos los días”, señala el secretario de Acción Sindical de Servicios de CCOO en Castilla-La Mancha, Santiago Zafrilla. “Ese sobreesfuerzo mina su salud, termina dañando las articulaciones y la espalda, y a causa de esos problemas la despiden. Primero me exprimes y luego me despides”, resume.

El sindicato subraya, además, que la afectada es miembro del comité de empresa, y se suma a la petición de Nadia de que, si no puede continuar como camarera de piso, se la reubique en otro puesto del hotel.

Una enmienda a la futura Ley de turismo

CCOO ha trasladado el caso al debate sobre el borrador de la futura Ley de turismo de Castilla-La Mancha. A través de una propuesta a ese texto, insta a que se obligue a las empresas a realizar evaluaciones ergonómicas específicas de cada puesto, evaluaciones periódicas de los riesgos psicosociales y una medición objetiva de las cargas de trabajo. El sindicato confía en que la Junta sea “sensible” a una problemática que, sostiene, es fácilmente prevenible con los medios técnicos y la organización del trabajo adecuados.

“La ley, en su espíritu, debe promover la sostenibilidad del sector en sus distintas vertientes, valorando especialmente la sostenibilidad social centrada en el bienestar de las personas trabajadoras, que son sus verdaderas protagonistas”, reivindica la organización.

El sindicato pide también al Gobierno central que aplique coeficientes reductores que permitan a estas trabajadoras acceder a la jubilación anticipada. Según los estudios que maneja, más del 70% del colectivo padece dolor crónico y necesita medicación para aliviarlo, y hasta un 95% sufre ansiedad.

La Federación de Servicios de CCOO recuerda que se trata de una actividad de gran exigencia física, con una incidencia significativa de lesiones musculo-esqueléticas, estrés crónico y otros problemas de salud, a los que se suman riesgos químicos y biológicos.

Etiquetas
stats