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Lumumba Vea, el hincha de la RD del Congo que ve los partidos como una estatua

Sara Cuesta

23 de junio de 2026 22:35 h

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Mientras las gradas animan, celebran y maldicen, un hombre permanece de pie, completamente inmóvil durante todo el partido entre la RD Congo y Colombia. Es Michel Kuka Mboladinga, conocido como ‘Lumumba Vea’ (se podría traducir como Lumumba vive), y se ha convertido posiblemente en el hincha más famoso de este Mundial 2026. Lleva realizando este gesto desde 2013, pero fue en la pasada Copa África cuando se hizo viral. En cada partido aparece con traje, corbata, el brazo derecho alzado y la palma de la mano abierta a modo de saludo. De esta forma homenajea a Patrice Lumumba, líder del movimiento que logró la independencia del Congo de Bélgica en 1960 y que se convirtió en el primer mandatario de la República Democrática del Congo.

Estatua de Patrice Lumumba en Kinshasa, la capital de República Democrática del Congo.

Defendía que fueran los propios congoleños quienes controlaran las inmensas riquezas del país, que cuenta con algunas de las mayores reservas del mundo de oro, diamantes y minerales como el coltán, el cobalto o el cobre, imprescindibles para la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores o baterías de coches eléctricos.

Patrice Lumumba firmando tras pronunciar un discurso en Leopoldville (Congo) el 30 de junio de 1960.

Su proyecto soberanista chocaba con los intereses del gobierno belga, que aspiraba a una descolonización gradual para mantener su influencia económica en el país, y alimentaba los temores de Estados Unidos por si el nuevo Estado se alineaba con el bloque soviético en plena Guerra Fría. Tan solo unos meses después de llegar al poder, Lumumba fue secuestrado, torturado y ejecutado con la complicidad del gobierno belga y -supuestamente- de la CIA estadounidense.

En 1965, Mobutu Sese Seko tomó el poder y rebautizó al país como Zaire para romper con el pasado colonial. Y bajo esa identidad, la selección de fútbol hizo historia al ser la primera del África subsahariana en disputar un Mundial, en Alemania en 1974.

La selección de Zaire en 1974 en una imagen de archivo.

Para Mobutu esa era una oportunidad única de ganar visibilidad y prestigio internacional -lo que hoy calificaríamos de sportwashing-, por lo que ejerció una enorme presión sobre los jugadores. Años después, varios de ellos relataron que las primas prometidas nunca llegaron e incluso que, tras la derrota con Yugaslavia (0 a 9), les amenazaron con posibles represalias si volvían a fracasar.

Ese ambiente de miedo explica una de las imágenes más famosas de aquel Mundial: la del defensa Mwepu Illunga cuando, inesperadamente, salió de la barrera y chutó una falta que le correspondía lanzar a Brasil. Durante décadas, muchos interpretaron que la selección africana desconocía las normas, pero con el tiempo se ha reinterpretado como una protesta desesperada de una selección sometida a la presión de la brutal dictadura de Mobutu, marcada por la represión y la corrupción.

Mobutu Sese Seko en 1973.

Tras la caída de Mobutu en 1997, el país recuperó su nombre -República Democrática del Congo-. Pero, 65 años después de la independencia, la paradoja contra la que luchaba Lumumba sigue intacta. El país continúa siendo hoy uno de los más pobres del planeta, con una de las rentas per cápita más bajas de este Mundial (1.500 dólares). Pese a la independencia política, nunca han alcanzado la económica. Si durante la época de la colonización era Bélgica quien tenía el control, hoy lo tienen multinacionales y potencias extranjeras -de China y Occidente-. 

Por eso este hincha aparece desde 2013 como una estatua en la grada: para recordar que el sueño de soberanía de Lumumba sigue pendiente 65 años después de su asesinato. Con su gesto viral, Mboladinga se convirtió él mismo en un símbolo para su selección: Los leopardos. Y aunque la crisis del ébola le dejó fuera del debut de la RD Congo contra Portugal, jugadores y autoridades congoleñas se han movilizado para que les acompañe. Ahora, con las televisiones de medio planeta retransmitiendo, millones de aficionados se preguntan quién es ese hombre y por qué permanece inmóvil. Y así, la protesta de Lumumba Vea (Lumumba vive) ha llegado más lejos que nunca.

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