'(De eso no se habla)' convierte su directo en un ejercicio de escucha y memoria colectiva
“Esto que estáis escuchando es un fragmento de un documental del año 1980. Que yo sepa, es la primera vez que una película en España habla de las desaparecidas y desaparecidos durante la Guerra Civil. También es la primera vez que dicen los nombres de las víctimas y los nombres de los victimarios”. Con estas palabras arrancaba el directo del podcast (De eso no se habla) sobre el escenario del Festival de las Ideas y la Cultura (FIC). Durante 50 minutos, una abarrotada plaza de la Constitución de Rivas escuchó en silencio la sobrecogedora historia de Rocío. La primera película prohibida por un juez en democracia, en 1982, cuando en España, supuestamente, no había censura. “Supuestamente”, remarcó la directora del podcast Isabel Cadenas Cañón, que explicó que una sentencia judicial en vigor prohíbe reproducirlo aún hoy si no se eliminan ciertos fragmentos. “Lo hemos hablado mucho y no sabemos si podemos poneros esas escenas”, confesó ya en el comienzo. Y no pudieron. Ni esas, ni las que sí pretendían proyectar. Fue uno de los contratiempos provocados por el intento de cancelación del evento por parte del PP dos días antes. Los horarios no pudieron ajustarse al plan previsto y justo cuando el elenco de (De eso no se habla) tomó posiciones, el sol alcanzó su punto más álgido y se coló en el escenario. El reflejo de la luz sobre la pantalla impidió que se vislumbrasen las escenas visuales que Paula Morais había preparado para la puesta en escena del podcast.
Por suerte, no hicieron falta. Con la narración pausada y honesta de Cadenas Cañón, al compás del violín de Sara Muñiz y del teclado de Paula Morais, este elenco femenino trasladó al público hasta 1980, sin más apoyo que el sonoro. Fue así como (De eso no se habla), que habitualmente apuesta en los directos por un híbrido entre sonido y visual, fue solo podcast. Esa tarde, el poder del audio brilló como nunca bajo el sol cegador.
Retumbaron en la plaza las voces del documental censurado: testimonios de jornaleros y vecinos durante la romería del Rocío hablando de represión, abusos y violencia en la posguerra. El público acompañó a Cadenas Cañón también en sus investigaciones y encuentros con testigos, familiares del director y con los dos cineastas e investigadores que se acercaron a este documental y lo rescataron de la censura: Concha Barquero y Alejandro Alvarado. Lograron localizar al director del film, Fernando Ruiz Vergara, en el año 2010, en un pequeño pueblo de Portugal. Alejado de todo lo vivido en aquel 1982, tenía ganas de contar su historia. Esas más de 8 horas de entrevista permitieron que el público escuchara su voz y sus reflexiones.
Con el sol ya cayendo, regresaron las proyecciones. Esta vez sí aparecieron en la pantalla las imágenes censuradas del documental: una concatenación de fotografías de las víctimas y un testigo recitando sus nombres… Un pequeño homenaje final a Concha Barquero -fallecida en enero- desató las lágrimas del elenco y arrancó entre el público un estruendoso aplauso de despedida. (De eso no se habla) logró convertir una historia de silencios y censura en un ejercicio de escucha colectiva. La restauración de la memoria como broche a una tarde de podcast en directo.
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