“Murcia fue la única provincia que se tiñó de verde”: por qué la victoria de Vox en 2019 fue hija de su tiempo

Hubo una noche del año 2019 en la que los entonces dirigentes de Vox en la Región de Murcia brindaron con sidra en vasitos de plástico al ritmo de Manolo Escobar. Mucho había que festejar bajo las luces halógenas de la sede de los ultraconservadores en el barrio murciano de La Flota. Se acababan de convertir en la primera fuerza en la Región de Murcia en las elecciones generales. “En Murcia comienza la Reconquista, hemos sido la primera fuerza”, exclamaba la cabeza de lista por la Región, Lourdes Méndez Monasterio. Afuera, comenzaban los primeros signos de la resaca electoral, donde formaciones políticas y expertos por igual comenzaron a intentar encontrar una explicación al auge de la extrema derecha en tierras murcianas.

La propia formación ultra no esperaba aquel resultado. “Sorprendió muchísimo el poder llegar a ser la fuerza más votada”, reconoce Méndez Monasterio, que todavía hoy lo describe como un “exitazo” y presume de que Vox se impusiera a la candidatura del PP encabezada por Teodoro García Egea, entonces secretario general de los populares. La diputada en la legislatura que acaba de disolverse lo atribuye a un partido volcado en la campaña, una explicación que deja fuera los factores coyunturales que apuntan los politólogos del Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública (CEMOP).

“Fue un fenómeno llamativo, Murcia fue la única provincia que se tiñó de verde”, recuerda el codirector del CEMOP de la Universidad de Murcia (UMU), Ismael Crespo. Vox consiguió en las elecciones generales del 10N del año 2019 un total de 199.440 votos en la Región, el 28% de los sufragios emitidos en la Comunidad. Entre estas elecciones y las que tuvieron lugar tan solo siete meses antes —las del 28A—, la formación ganó un total de 56.000 apoyos y casi diez puntos porcentuales.

“Vox movilizó al máximo su capacidad electoral, logró superar a un PP y PSOE que estaban muy igualados, aunque con poco margen”, detalla el otro codirector del CEMOP, Juan José García Escribano. Y es que, como describe el politólogo, Murcia esas elecciones se coloreó de un verde Vox, pero por poco: los de Abascal consiguieron 199.829 votos, seguidos muy de cerca de los 189.500 de los populares y los 177.154 de los socialistas.

“Se trataba de tres partidos bastante igualados, una situación que no se va a dar en las próximas elecciones [del 29N]”, apunta Escribano. “Ahora hay dudas de si en Murcia el PSOE estará por debajo de Vox o si Vox quedará por debajo de PSOE. De momento parece que el PP quedará por encima de ambos, los promedios de las encuestas le están dando ahora mismo por encima de los cuarenta puntos porcentuales. Lo normal es que obtenga entre cuatro y cinco escaños sin problema, lo que en la Región de Murcia sería casi la mitad de los que se reparten en esta circunscripción”.

Méndez Monasterio, que abandona la política tras la filtración de unos audios en los que criticaba a la cúpula del partido, confía en que Vox repita los tres escaños de 2019. Las encuestas, sin embargo, sitúan al PP muy por delante, y la disputa real en la Región se libra por la segunda plaza, que además decidirá el cuarto senador, ya que la candidatura más votada suele llevarse tres de los cuatro escaños en juego para la Cámara Alta y el restante corresponde a la segunda.

Crespo también apunta a que el hito electoral que Vox experimentó en las elecciones del 10N del 2019 estuvo en gran parte motivado por dos fenómenos clave. Por un lado, los de Abascal obtuvieron por primera vez representación parlamentaria en las elecciones autonómicas de Andalucía del 2 de diciembre de 2018, con diez diputados. Por otro lado, en julio de ese mismo año hubo una crisis migratoria con la llegada de centenares de migrantes a Ceuta, las Islas Canarias y las costas de Andalucía, la Región de Murcia, Alicante y Mallorca. “Fue la primera vez que ese fenómeno, el de la inmigración en patera, se hizo notar”, abunda.

“En aquellos sitios donde había una mayor concentración de agricultura es donde se producía el mayor voto a Vox. La inmigración no era el factor fundamental, pero era coincidente con la producción agrícola. En otras zonas, por ejemplo, donde se juntaban la producción industrial y la migración, no había voto a Vox”, detalla el politólogo, que sitúa la potencia discursiva del partido de extrema derecha en su capacidad de vender narrativas a públicos muy diferentes. “Hay gente que les vota por la inmigración, en un marco puramente racista o xenófobo, otros que la enfocan en la seguridad ciudadana, y otros en la creencia de que los migrantes les quitan recursos”, ejemplifica.

Entonces la migración no se asomó entre las mayores preocupaciones de los murcianos, según el barómetro de otoño del año 2019 publicado por el CEMOP con muestras que se recogieron semanas antes de las elecciones generales del 10N. En la actualidad, de acuerdo con las encuestas de verano de este año, la inmigración se percibe como el mayor problema de la comunidad autónoma. También se ha colado otro de los puntos fuertes de Vox, la seguridad ciudadana, que se sitúa en el puesto número siete. “Ellos [Vox] hacen unos discursos bastante genéricos sobre a quién echar la culpa de las cosas que suceden, en este caso los inmigrantes”.

En estos años, la inmigración ha desplazado a otras banderas tradicionales de Vox, como la oposición al aborto. Méndez Monasterio lo justifica con el lenguaje habitual del partido: “Habiendo tenido un ataque a la integridad de España y una invasión en el propio país, el tema de la inmigración es absolutamente fundamental”. Es el tipo de mensaje que Crespo describe como un discurso genérico para señalar culpables, y que ha acompañado el ascenso de la inmigración hasta el primer puesto de las preocupaciones de los murcianos en el barómetro del CEMOP.

Otro factor determinante fue la cuestión catalana, que despertó pasiones en una provincia como la murciana, con un gran sentimiento nacionalista español y una menor identidad regional: “Acababa de emitirse la sentencia del procés y había movilizaciones. Todo eso adquirió una gran centralidad informativa en aquel momento y la defensa de la unidad nacional era uno de los ejes de la política de Vox”, describe Escribano.

En definitiva, el auge de la extrema derecha en el 2019 tuvo más que ver con las circunstancias del momento que con un cambio ideológico del electorado. Ya se descartó la derechización de los electores conservadores tradicionales en un artículo publicado en el año 2022 por Crespo y el director técnico del CEMOP, Alberto Mora: “Se ha concluido que no hubo cambios ideológicos en el electorado murciano a lo largo del periodo 2018-2019”. Lo que sí detectó fue “una intensa transferencia de los electores del PP ideológicamente más extremistas hacia Vox”. 

“Más que consecuencia de una estructura de demanda, la fuerza de Vox parece derivar de una estructura de oferta, encarnada en la presencia de un liderazgo fuerte, como el de Santiago Abascal, en competencia con los líderes nacional y regional del PP”, abunda el documento. “Fue un momento crítico para el PP, que se rompió en todos los sentidos. Apareció Pablo Casado y compañía [entre quienes se encuentra el actual presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras], que representaba una nueva generación dentro del partido que rompe con el PP antiguo”. También el politólogo señala a la legislatura de Mariano Rajoy, que “no cubrió las expectativas del sector más conservador”.

De hecho, Vox nació como un partido para descontentos del PP y por descontentos del PP: “Tenemos que recordar que los que fundan Vox son expulsados del PP”, señala Crespo. En Murcia, el actual portavoz de Vox en la Asamblea Regional, Rubén Martínez Alpañez, fue candidato del PP al Congreso por la Región de Murcia en 2008. Ese año se presentó junto a su compañero en la Asamblea y expresidente de la Región con el PP, Alberto Garre; y con la exdiputada de Vox en la Cámara Baja por la Región, Lourdes Méndez Monasterio, que acaba de dejar la política.

No solo la crisis interna del PP dejó votantes huérfanos, también el hundimiento de Ciudadanos, que se escenificó en aquellas elecciones. Con respecto a los comicios que tuvieron lugar siete meses antes, el partido naranja perdió 97.322 votos en la Región de Murcia: “En abril se podía haber puesto en marcha el Gobierno, pero Ciudadanos no quiso y Podemos tampoco. La gente estaba bastante cansada, en parte en Murcia se produjo un voto de castigo a las instituciones y a los partidos tradicionales”.

El partido que logró aquel resultado tardó poco en desmantelar a quienes lo habían conseguido. Poco después de las generales, la dirección nacional apartó al Comité Ejecutivo Provincial, que había dirigido la campaña en la Región, del que formaban parte, entre otros, Pascual Salvador, Paco Carrera y Mabel Campuzano. “Ahí hubo una ruptura dentro del partido”, admite Méndez Monasterio que habla de “egos y ambiciones personales” y apunta que la dirección que vino después tampoco funcionó. La actual es ya la tercera desde 2019, un historial de inestabilidad que contrasta con la imagen de orden que la formación traslada en sus campañas.

La desaceleración del 2023

Quizás uno de los indicios más contundentes de que el estallido de Vox en 2019 fue hijo de su tiempo se puede encontrar en los siguientes comicios del año 2023, las del 23J: la formación ultra perdió en Murcia 36.705 votos y un escaño, mientras que los populares vivieron un resurgir en la comunidad, ganando en la Comunidad 118.472 votos y un asiento en el Congreso.

“En 2023 ya se estaba jugando de otra manera, con la posibilidad clara de un gobierno. El PSOE ya gobernaba a nivel nacional, por lo que el votante de derechas consideró que la única forma de contrarrestarlo era el Partido Popular. Se impuso el voto útil”, detalla Escribano.

Un voto útil que, vaticina el politólogo, también podría imponerse en las elecciones del 29N de este año: “[El mecanismo del voto útil] puede funcionar también ahora, el PP parte con bastante ventaja respecto de Vox”.

“Aquí en Murcia ni vamos a ver la campaña. Los marcos serán nacionales, con encuadres y estructuras narrativas fijados en las sedes centrales de los distintos partidos”, teoriza Crespo. “Harán apariciones los líderes regionales, pero tienen elecciones en cuatro meses, no pueden desgastarse en estos comicios”.