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Retrasos “evitables” en un 10% de los diagnósticos de cáncer de mama en Murcia: “Tras medio año dijeron que tenía micrometástasis”

“Anomalía [de] baja sospecha”. Para Fulgen, de 63 años, estas fueron las tres palabras que retrasaron medio año su diagnóstico de cáncer de mama. Se lo detectaron en la revisión intermedia, una mamografía adelantada. Según un informe de la Alianza por la transparencia, calidad y equidad en el cribado de cáncer de mama, en la Región de Murcia cerca del 10% de los cánceres de mama detectados en el Programa de Cribado de Cáncer de Mama (PCCM) podrían haberse diagnosticado con un retraso evitable. En total, se estima que entre 150 y 180 mujeres han recibido un diagnóstico tardío en los últimos diez años.

El sistema murciano de cribados suspende si se le compara con la media nacional: en España el diagnóstico precoz es de cuatro por cada mil mujeres cribadas, mientras que en la Comunidad apenas ha logrado sobrepasar los tres por cada mil en los últimos diez años. El peor dato llegó en el año 2023, cuando la tasa de detección fue del 2,43 por mil, en un año en el que la media española fue de 4,67.

El documento alerta de que en la Región el 15,79% de cánceres de mama en los últimos diez años se han detectado en revisiones intermedias. Se trata del peor dato de España. “Las cifras podrían estar señalando una falta de pruebas complementarias. Cuando tú haces una mamografía y tienes una duda diagnóstica, lo normal es que se haga una ecografía. Si se confirma que hay una lesión sospechosa, se suele hacer una biopsia de la lesión que se detecta”, enumera el presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública y portavoz de la Alianza por la transparencia, calidad y equidad en el cribado de cáncer de mama, Abel Novoa. “En Murcia la tasa de ecografías siempre ha sido muy inferior a la de otras comunidades. En cambio, sí que se hacen muchas mamografías repetidas anticipadamente, a los seis o doce meses”, detalla. 

De acuerdo con Novoa, la Comunidad duplicó en el año 2023 la media nacional correspondiente al número de mamografías intermedias, aquellas que se solicitan antes del tiempo de revisión habitual: “Cuando la tasa [de mamografías intermedias] está muy por encima de lo normal, está indicando que se están adelantando mamografías porque se ha dejado escapar el cáncer seis o 12 meses antes”.

“Después de la primera mamografía me llegó una carta a las dos o tres semanas, diciéndome que el resultado era negativo para cáncer de mama, pero que en seis meses me volverían a citar. Ahora resulta que tengo un cáncer con micrometástasis en el centinela”, relata Fulgen.

“El problema es que esto [adelantar la siguiente mamografía] hace que las mujeres tengan que vivir con esa incertidumbre seis o doce meses”, apunta Novoa. De acuerdo con el informe, “el exceso de revisiones anticipadas observado sugiere que en la última década podría haber más de 10.000 mujeres afectadas por dudas diagnósticas que en programas con mejor resolución inicial se habrían aclarado en el estudio de control ordinario”.

“Ahora se me va a quedar la duda de si la micrometástasis es posterior, o si ya la tenía en la primera mamografía”, lamenta Fulgen. A la mujer se le extirpó el ganglio el pasado mes de febrero, dos meses después de recibir el diagnóstico. En la actualidad está a la espera de que la llamen para su primera sesión de radioterapia: “Están haciéndome pruebas, quieren protegerme el corazón en la radio. Pero en dos meses se hará el año desde que me hicieron la primera mamografía, no tienen mucha prisa en tratarme”.

Por el momento, la Consejería no ha difundido otros datos clave, como las tasas de cánceres de intervalos, de pruebas invasivas y reales de cobertura: “No sabemos a cuántas mujeres con diagnóstico de mamografía dudoso se las ha sometido a una biopsia, que te da el resultado definitivo”, señala la portavoz de Podemos en la Asamblea Regional, María Marín.

La diputada padeció un cáncer de mama interlobulillar Infiltrativo, y tuvo que perseguir el diagnóstico durante casi dos años: “Me tuvieron entre mamografía y mamografía. Pedía que me hicieran ecografías, pero aseguraban que mi tejido era normal, pero desestructurado por la edad. Si no llego a insistir, posiblemente no estaría aquí”, relata.

“Para cuando me diagnosticaron el cáncer ya me había infiltrado toda la mama, me la tuvieron que retirar y extirparme 26 ganglios de la axila derecha. Quién sabe si, de haberme diagnosticado un año y medio antes, la cosa hubiera sido menos seria”.

La privada, con peor tasa de detección

La Región de Murcia está dividida en nueve áreas de salud, y en el grueso del conjunto el sistema de cribado está externalizado. Hasta 2023 (el último año con datos disponibles sobre los cribados de cáncer de mama) el área de Cartagena era de gestión privada, el de Cieza, de gestión pública y el resto corría a cargo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). El informe de la Alianza señala una relación directa entre la externalización del servicio y la baja tasa de detección en los cribados.

“Cuanto más ánimo de lucro de la organización que realiza las mamografías, peores resultados. No son cifras menores. Cartagena ha detectado aproximadamente un 50–60% menos cánceres que Cieza entre los años 2015 y 2022. Y Murcia (más las unidades móviles) ha detectado un 20–30% menos cánceres que Cieza”, señalan desde la Alianza.

“El hospital de Cieza tiene tasas de detección muy buenas, equiparables a las españolas. Incluso, en algún caso a un año han tenido cifras por encima de lo que se considera el estándar”, apunta Novoa.

Desde el bienio 2009-2010 al de 2021-2022, la media de estudios complementarios en la unidad de Cieza (pública) es de 6,23%, superior a la de Cartagena (privada) de 5,03%, y a la de Murcia (AECC), que incluye unidades móviles del resto de la Región, del 3,52%. 

“Parece que el sistema de contratación de las mamografías de cribado ha influido de alguna manera en la capacidad de detección”, observa Novoa. En general, el concierto entre la Consejería de Salud y los centros privados funciona mediante pagos cerrados por prueba, lo que podría estar desincentivando a estas instituciones a hacer pruebas de confirmación del diagnóstico, como una ecografía: “La realización de mamografías es bastante industrializable, por así decirlo. Se pueden tomar muchas fotos y mandarlas más tarde al radiólogo para que redacte el informe. En cambio, en las ecografías el radiólogo debe estar presente, y obviamente le sale más caro al centro privado”, abunda.

“Teniendo datos sobre lo bien que funciona un modelo y lo mal que funciona el otro, no entendemos este empecinamiento por la privada, ese afán de mandarle el negocio a los amiguetes”, reprocha Marín.

Desde el bienio 2024-2025, la AECC dejó de realizar los cribados en las áreas de salud a su cargo, pasando a manos de los hospitales privados (salvo en Yecla, Jumilla y Caravaca). Por el momento, no hay datos sobre el nuevo modelo: “No descartamos que los datos sean peores en la actualidad. Está más que demostrado que cuanto más se privatiza la sanidad pública, más se empeoran los diagnósticos y más crecen las listas de espera”, apunta María Marín.

Salud rechaza en informe

Tras la publicación del estudio de la Alianza, el consejero de Salud, Juan José Pedreño, ha insistido en que los datos corresponden al periodo previo al concierto actual. Ha subrayado, además, que los criterios para la realización de pruebas de diagnóstico complementarias se ajustan “a los establecidos por la ponencia de cribados del Ministerio de Sanidad y la Comisión Europea”.

Pedreño ha acusado al estudio de estar “politizado”: “Lo que no puede poner en entredicho es la labor que ha venido desarrollando la Asociación Española contra el Cáncer en Murcia y sobre todo cuestionar a los profesionales, que son los que se ajustan a los criterios de la ponencia de cribados del Ministerio de Sanidad, que se ajusta a su vez a los criterios de la Comisión Europea. No generemos desconfianza en las mujeres”, ha reprochado.

Entre otros, la Alianza reúne a la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública (ADSP), la Sociedad Murciana de Enfermería Familiar y Comunitaria y a diferentes asociaciones y federaciones de vecinos. “El informe lo han hecho sanitarios, que desinteresadamente han realizado un trabajo increíble con estos estudios, el que debería hacer la Consejería”, recuerda Marín.

“Nosotros no ponemos en duda la profesionalidad de los radiólogos que han hecho lo que han podido en el marco de contratación y las condiciones de trabajo que les ha puesto la Consejería. Por el mismo motivo, tampoco cuestionamos a las organizaciones que han hecho las mamografías. Ellos no son los responsables del seguimiento de los datos, la Consejería sí”, señala Novoa.