Déjalo, Esperanza

No te resistas más, amiga. Déjalo. No te vas, te empujan. Aunque a ti te lo parezca, anunciar un congreso extraordinario y decir que dejas la presidencia del PP en Madrid, pero no el ayuntamiento, no supone un movimiento estratégico, sólo parece una huida hacia adelante.

Hacer las cosas antes que tu adversario no es lo mismo que anticiparse. Mañana Cristina Cifuentes será presidenta de la comunidad de Madrid, Mariano Rajoy estrenará gobierno nuevo y podrá jugar a las casitas en Moncloa con Albert Rivera y nadie hablará de ti porque, políticamente, habrás muerto.

La política es así, el muerto al hoyo y el vivo al poder. Tu única esperanza de victoria residen en la derrota de Rajoy y de tu partido en las elecciones generales. Sólo así podrás regresar triunfante de entre los muertos. Pero para hacerte cargo de un cementerio en medio de una escombrera en un partido asolado por una especie de catástrofe nuclear.

Si el congreso extraordinario del Partido Popular madrileño se celebra antes de las generales, Cristina Cifuentes te pasará por encima como una apisonadora. Si se pospone a después, ya dará igual. Tú te presentaste para salvar al partido en Madrid y resulta que quién realmente evitó la hecatombe y va gobernar es la otra, la misma Cristina Cifuentes a quién le hiciste la lista y le quitaste la neverita del agua durante la campaña. Moncloa gana, tú pierdes. Mariano Rajoy te ha matado con su legendario y mortífero “abrazo mariano”: ni una mala palabra, ni una buena acción.

Tú solita te metiste en la trampa. Empujada por ese coro de aduladores que te repiten a diario que eres como Margarte Tatchert 3.0, mejorada y ampliada, cuando siempre has sido la típica oportunista sin moral y sin principios que hace lo que sea, dice lo que sea y abandona a su suerte a quien sea para salvarse a sí misma. Desde descubrir la trama Gurtel, a pedir que se refunde el mismo Partido Popular que se corrompía y devoraba Madrid bajo tu presidencia.

Tu estrepitosa derrota electoral ante Cristina Cifuentes te ha convertido en el peor tipo de zombi político existente: ese que ya sólo se puede alimentar de titulares porque ya no le queda poder que devorar. Mientras tus rivales y compañeros de partido cerraban gobiernos y se repartían el mando, tú dabas ruedas de prensa y te convertías en una celebrity a la caza del paparazzi; una especie de Belén Esteban insaciable y feroz, dispuesta siempre a soltar una burrada aún mayor al día siguiente para asegurarse la primera página del día después.

Da bastante grima verte así, perdida en la indigencia política. Casi tanta como ver a todos esos pobres diablos que han corrido a borrar sus cuentas de twiter, o han felicitado a Guillermo Zapata por presentar la dimisión que ellos no tuvieron la honestidad de ofrecer. 

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Publicado el
16 de junio de 2015 - 21:13 h

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