Todos mienten, Leire también

4 de junio de 2025 22:40 h

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"Todos mienten, me dije, todos se esfuerzan, todos esconden algo, tal vez lo mismo: el miedo, la impotencia, la soledad, la muerte".

Todo es más sencillo de lo que parece. Todos mienten y al hacerlo se anulan entre ellos. La realidad cada vez es más palmaria. Cada cual es libre de creerse lo que quiera, por supuesto, pero los hechos son los hechos y rebelarse contra ellos sólo puede llevarte a la ignominia. Es algo que merece la pena ser recordado, hay muchos que lo han olvidado.

Leire miente.

Leire Díez no es periodista o, por ser más precisos, no actuaba como tal. Quiero decir que uno incluso puede ser periodista y no estar periodista, es decir, que si yo mañana hago una función de circo seré en ese momento trapecista, puesto que dar volatines no entra dentro de la misión del periodista, aunque la persona que brinca lo sea de formación o incluso de desempeño. Leire no estaba haciendo periodismo de investigación, por supuesto, porque un periodista por mucho que investigue está sujeto a las normas de la profesión y a la ley y buscar material para hundir a personas, prometer acuerdos fiscales que no puedes prometer, insinuar o decir que vienes de parte de gentes importantes del partido o del gobierno -que lo ha hecho y me consta- eso no lo hace un periodista. Un periodista debe ser capaz de hallar sus datos sin cometer delitos y respetando que tu fin no justifica cualquier medio. Eso por no incidir en que si estás preparando un libro es supersencillo que salga tu editorial a respaldarte. Lo del libro es un patético subterfugio dado que no existe medio ni pseudo medio ni medio medio ni medio entero que la avale, ni un grupo de Telegram o blog donde haya escrito una columna en tu vida o publicado un vídeo. Un periodista no tiene carné de un partido, es incompatible con la búsqueda de la más mínima imparcialidad y objetividad en tu trabajo; un periodista tiene el carné de prensa y como mucho el de la piscina. Me jode particularmente que pretenda que la basura que oímos durante una hora procede de alguien que está ejerciendo una profesión a la que he dedicado mi vida.

No hacía falta desmentir tan falso disfraz pero hecho queda.

Si no es periodista y era militante socialista ¿a qué se dedicaba? A lo que hemos oído durante una hora: a intentar buscar trapos sucios de guardias civiles, fiscales, jueces y hasta periodistas de los de verdad para usarlos convenientemente para destruir unas causas judiciales concretas. No ha conseguido nada, seguramente porque no lo había, y se ha dejado todos los pelos en la gatera. El que con muy presuntos delincuentes se acuesta, ya se sabe, acaba sacrificándose de nuevo por la causa.

Todo apunta a la existencia de una joint venture entre Leire Díez y sus mandantes, Jacobo Teijeilo el abogado y el empresario Pérez Dolset. Todos buscando lo mismo para fines diferentes. Una, romper las causas que cercan a socialistas o aledaños desprestigiando a los investigadores y fiscales Anticorrupción; otro, quedarse con los clientes de un compañero y el último, vengarse de los que le metieron en prisión preventiva y acaban de imputar a su padre en lo que él califica de causa montaje. Tienen que saber que varios de los elementos imputados o procesados con los que contacta Leire - Hamlyn, el guardia civil Villalba- tienen como abogado a Jose Antonio Choclán, el mismo letrado que lleva a Aldama. Choclán, magistrado en excedencia, ha ideado para Aldama una estrategia de colaboración con la justicia para reducir las penas que es harto probable que sea la mejor para el resto. Si todos ellos tiran de la manta, a Ábalos y a Koldo se les complican mucho las cosas. Así que Leire les recomendaba que dejaran a Choclán y se pasaran a Teijeilo y otros abogados que ella les dijera para facilitar las cosas. Teijeilo es especialista en buscar motivos de nulidad en los procedimientos y para eso no hace falta que nadie cante la traviatta. Qué alivio.

Y luego tenemos a Dolset, que lleva enredado con lo suyo años, y que responsabiliza de su drama judicial al fiscal Pepe Grinda y a la UCO que llevó a cabo la investigación. Ahí es donde aparece Leire ofreciendo por los medios un supuesto vídeo sexual del fiscal para que fuera difundido y, a tenor de lo que dicen contiene, cayera sobre él el descrédito. Espabilada que es, apareció a ofrecer el vídeo ¡en el diario digital de Pedro J.! Hay que tener ojo, desde luego. Sobre esta cuestión ya hay un procedimiento abierto por denuncia de Grinda en el juzgado de Instrucción 39 de Madrid. Difundir o mostrar vídeos o imágenes íntimas de otros es delito desde el caso de Hormigos. Así que a lo mejor ahora se entiende qué hacía Aldama en ese hotel y por qué Dolset escoltaba a Leire. Le va a hacer falta porque lo más probable es que ella acabe en sus propios líos judiciales.

Y ahora vamos a lo que importa, que no es una estrambótica comparecencia sin preguntas de una sedicente militante de base que dice que escribe supuestos libros y que viene de dejar de ser militante, además. Aquí lo que importan son las reacciones, el silencio, la sombra de la sospecha que no han sido capaces de despejar. Si Leire Díez ha ido por ahí enfangando el nombre del Partido Socialista, de la Fiscalía del Estado, de la Unidad Central de Operaciones de la Guardia Civil lo natural hubiera sido que a estas alturas sus responsables hubieran salido a poner el grito en el cielo, a defender la integridad de los suyos, y a interponer la demanda o la querella donde hubiera sido preciso. Solo silencio y es insoportable. Nadie calla cuando es fácil decir la verdad. Los pobres ministros dando tumbos con mercancía lapa averiada y el doble salto mortal de echarle la culpa de lo que ha pasado en la rocambolesca rueda de prensa ¡a Feijóo!, que el pobre tiene muchas culpas, pero esa en concreto no hay quien la vea si no es Óscar López.

Sánchez no va a poder esconderse todo el tiempo. La sospecha es tan insoportable que no sólo dentro de su partido le presionan sino que desde el PP a Junts, pasando por Podemos y ERC le exigen que dé explicaciones sobre lo que ha pasado en el Congreso. Es absolutamente imposible defender que no hay nada que decir ya que “todo suele ser mentira, excepto alguna cosa que es la que publican en los periódicos”. La historia primero se vive como tragedia y luego se repite como farsa. Algo que los marxistas de vocación no debieran olvidar.

Y sí, podía haber escrito de Ayuso, de las residencias, del amigo narco de Feijóo, de la tragedia de Gaza, de los casos contra Podemos o de cualquier otra cosa (creo que de todos esos temas lo he hecho en algún momento) y, sin embargo, hoy toca denunciar este lodazal y es harto probable que mañana toque hacerlo con otro. Un pensamiento lógico no se enreda en comparaciones, agravios, ventiladores o contra escándalos; un pensamiento que quiera ser racional analiza cada cuestión a su debido tiempo y con la misma objetividad.

Estamos ante un escándalo mayúsculo e inexplicado que nos presenta a una serie de individuos intentando conseguir material con el que inutilizar el avance de las investigaciones de la guardia civil y de los fiscales y presionar a jueces en los casos que cercan al PSOE. Que me expliquen cómo se ha metido en este lío esa militante de la que usted me habla por amor al arte o al libro sin editor y sin material que mostrar. Que me digan por qué hablaba en nombre de los jefes socialistas. Cada día tiene su afán.