¿Va a poder Pedro Sánchez con todo esto?
Más allá del auto judicial, que según las fuentes más creíbles parece bastante sólido aunque también muy insuficiente, una impresión sin datos surge de la lectura de las informaciones que se han publicado en torno al mayor escándalo desde hace muchos años: el que afecta al expresidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Y es que fiscales y policías, y luego el juez instructor, han ido a por él lanzando una investigación cuando no existían ni indicios mínimamente sólidos, y sólo porque el exlíder socialista era simplemente un objetivo necesario. Otros personajes de su nivel y similar trayectoria podrían haber sido los escogidos. Pero le ha tocado a él por su destacado papel político en el marco de la izquierda.
Pero esa reflexión no aporta nada habiendo llegado las cosas hasta el punto en que han llegado. Sobre todo porque esa muy larga investigación ha sacado a la luz sospechas serias de comportamientos irregulares por parte de Zapatero y de prácticas que entrarían de lleno en el terreno de la corrupción política. Otra cosa es que se pueda probar que unos y otras sean hechos constitutivos de delito, lo cual sólo se sabrá al término de un proceso que puede durar años.
Mientras tanto, y aparte de que Zapatero esté condenado a sufrir una situación ominosa y lamentable, lo importante, lo prioritario para todo el cuadro político y para buena parte de la opinión pública, es lo que vaya a ocurrir justamente en la escena política como consecuencia del escándalo.
Y eso depende de unos cuantos factores, pero los cálculos electorales que hagan los partidos, todos los partidos, es uno de los más destacados. Ahora se debate si habrá una o no una moción de censura para tumbar al Gobierno. Pero ésta solo se producirá si los partidos que representan una mayoría de escaños en el Congreso consideran que el momento electoral que seguiría a esa moción les es favorable. Lo mismo, o algo muy parecido, vale para una disolución de las Cortes decidida por el presidente del gobierno.
Parece bastante claro, y algunos sondeos lo confirman, que el momento electoral actual es muy propicio para la derecha, para el PP y para Vox, sin entrar en el reparto de fuerzas que se produciría entre ambos, que son vasos comunicantes. Entre otras cosas porque se está produciendo un trasvase de votos del PSOE que, sin ser muy cuantioso, unas 750.000 personas, indica una tendencia bastante sólida en este momento.
¿Está en condiciones el PSOE de frenarla y, lo que es más importante, de revertirla? A corto parece que no. A menos que se produzca un cambio de escena por ahora totalmente imprevisible, el escándalo Zapatero va a seguir conmoviendo el panorama aún durante un buen tiempo y dentro de no mucho coincidirán con él el juicio contra el hermano del presidente y es muy probable que también el de su esposa. Además de nuevos cargops contra Ábalos y Koldo. Eso nos llevaría, cuando menos, a la vuelta del verano y no se puede descartar del todo que entre tanto no surjan nuevos sustos para el PSOE, propiciados por los mismos de siempre.
Pero luego quedarán algunos meses hasta que se tuvieran que celebrar obligatoriamente las elecciones. Y en ese tiempo, corto o largo según se mire, los socialistas más optimistas creen que se podría dar la vuelta a los sondeos. Dado, sobre todo, el gran número de indecisos y de personas que dicen que no van a votar pero que podrían hacerlo en el último momento. Y también a que un reagrupamiento unitario de los partidos situados a su izquierda es hoy por hoy una posibilidad que podría concretarse justamente dentro de unos cuantos meses.
Aguantar hasta que pase el temporal, unos cuantos meses, sería por tanto la consigna para esas gentes que creen que todavía no está nada perdido. Y se dice, pero nadie lo sabe, que Pedro Sánchez está entre ellas. Un breve paréntesis para añadir que la economía puede tener su papel en el proceso, sobre todo dentro de unos cuantos meses. Porque el apagón económico mundial que los especialistas pronostican, y que ya está empezando a verificarse, podría para entonces llegar también a España, que hasta hoy ha sido bastante inmune a esos avatares. Y eso sería bastante malo para los socialistas, si éstos siguieran en el gobierno, y seguramente sería también la puntilla para sus esperanzas electorales.
Obviamente todas esas hipótesis son opinables y donde algunos ven negro otros pueden ver la luz. Lo único importante es lo que piense el líder omnímodo, Pedro Sánchez. No se le debe ocultar que los meses que vienen van a ser insoportables para él y los suyos, que la derecha y los medios afines a la misma van a golpearles sin piedad día tras día y que es probable que eso desanime a más de un votante potencial de izquierdas. Esa va a ser la estrategia de Feijóo y los suyos: machacar hasta que el aire se vuelva irrespirable y que se consolide el convencimiento de que el tiempo es ya de derechas, de que no hay nada que hacer contra eso.
Los partidos nacionalistas, Junts y el PNV, que tienen en su mano la llave de la legislatura, con la posibilidad de que apoyen una moción de censura del PP, no van a ser inmunes a esas presiones. Y su posición actual, la de no alinearse bajo ningún concepto con el partido de Feijóo si éste viene de la mano de Vox, podría cambiar radicalmente a tenor de las circunstancias.