¡ZP, WTF!
La broma la hizo Nanni Moretti en su película ‘El sol del futuro’, acuérdate: en una reunión con ejecutivos de Netflix que estudian la posible financiación de un proyecto, los responsables de la plataforma le ponen pegas al guión. La principal, que la historia no tiene “un momento what the fuck”. Es decir, un giro loco de la trama que haga exclamar a los espectadores: “what the fuck!”
Aunque Netflix nos ha habituado a que las series tengan mil giros, tan inesperados que acaban resultando previsibles en un permanente “más difícil todavía” para mantener la voluble atención del espectador, nuestra vida política hace tiempo que elevó el listón del asombro a alturas propias de Duplantis con su pértiga. Cada semana tiene su “momento WTF”, pero el de este martes nos ha dejado a todos boquiabiertos: Rodríguez Zapatero, el querido y admirado ZP, querido y admirado en su partido y en prácticamente toda la izquierda, imputado por organización criminal, falsedad documental y tráfico de influencias.
What the fuck!, o en castellano, ¡qué coño!, se escuchó desde Cádiz hasta Girona cuando hacia las nueve de la mañana saltó la noticia. Me acordé de Moretti porque la empresa de las hijas de ZP, también registrada por la policía, se llama ingeniosamente Whathefav, y cada vez que en la radio o la tele repetían el nombre me parecía escuchar nuestra exclamación de asombro.
Tiempo habrá para ver hasta dónde llega la investigación, y si Zapatero es un delincuente o una víctima inocente de persecución judicial. A su favor juega su condición de presidente más odiado de la democracia hasta la llegada de Sánchez, y los sucesivos intentos de la derecha política y mediática por acusarlo de todo tipo de maldades. En su contra, el precedente cercano de Santos Cerdán (defendido a muerte por los suyos hasta la misma mañana de su caída), y la sensación de corrupción generalizada que nos acompaña desde hace años, y que hace creíble cualquier acusación: del rey abajo, cualquiera, y desde que supimos que el rey emérito era un comisionista y defraudador fiscal, ya nos creemos cualquier cosa.
Tiempo habrá. Hoy la izquierda está en shock, no solo el PSOE. La mayoría se resiste a creerlo, pide prudencia, invoca el lawfare o se agarra a conspiraciones. Y no es porque Zapatero sea un alma pura del que sería imposible esperar un mal comportamiento, no es eso: más bien es el pavor a que, si cae también Zapatero, el desplome político y moral sea absoluto, no quede nada en pie, y no haya nada con que sustentar la inocencia de nadie en adelante. Lo sabe bien la derecha, que se ha lanzado con toda la artillería a cobrarse la pieza sin esperar a que declare en la Audiencia Nacional.
Zapatero fue determinante en las generales de 2023, y lo va a ser mucho más en las próximas. Si de aquí a entonces prueba su inocencia, todo queda en nada, e incluso se demuestra que ha sido una maniobra para tumbarlo, en ese caso ZP se convertirá en el principal activo electoral del PSOE, irá de mitin en mitin electrizando a los votantes. Si por el contrario aparecen pruebas y avanza su procesamiento, y resulta que sí, que es un corrupto, Zapatero será el clavo definitivo para el ataúd de Sánchez. ¡ZP, WTF!