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Carta abierta a Gabriel Rufián

Pedrojuán Gironés

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Estimado Sr Rufian:

Le felicito por su iniciativa unificadora a la que algunos líderes políticos, sin consultar con sus bases, ya muestran su oposición. Le deseo ánimo, tesón y buena fortuna, la ciudadanía necesita unión, no división.

Fue terriblemente frustrante la falta de consecuencias inmediatas del 15M al grito de “No nos representan”. Por eso cuando surgió Podemos la ciudadanía acudió en masa a sumarse a una prometida participación que nunca llegó. Los círculos surgían por doquier en una sociedad hastiada de no tener control sobre su destino. Lamentablemente, los círculos de Podemos nunca tuvieron influencia en las decisiones del partido, lo cual llevó al desánimo y la desmotivación de sus integrantes. Por querer acaparar el poder, la cúpula del partido quedó sola a merced de los ataques del gran capital. Los resultados están a la vista.

Cuando Yanis Varoufakis llamó a la unidad democrática de los pueblos europeos, decenas de miles de activistas pasamos a formar parte de sus “círculos”. Como en el caso anterior, un movimiento que contaba con un potencial de movilización muy significativo, que hubiese podido aspirar a ser el primer gran partido pan-europeo, quedó relegado a la nada, sin alcanzar siquiera un escaño en el parlamento Europeo. Fui testigo en primera persona de ambos fracasos.

Sumar, cuya organización carece de las estructuras más básicas para permitir niveles mínimos de participación, surgió bajo el lema de hacer un “política de forma diferente”. ¿En qué sentido es diferente? Sumar, como los otros dos, fracasó, y por los mismos motivos. La ciudadanía del S. XXI, sabiéndose capaz de participar en la toma de decisiones, entendiendo que si se le excluye es precisamente para preservar los privilegios de quienes los tienen, está hastiada. No le interesa una política de discursos y promesas no cumplidas.

Dada la urgencia de movilizar a las fuerzas progresistas se entendería que no haya el tiempo o el conocimiento necesario para crear una fuerza política plurinacional y transversal, basada en la democracia participativa, antes de las próximas elecciones. La ciudadanía apoyó a Podemos masivamente con sentido de urgencia a pesar de esta deficiencia, pero la traición de Vistalegre trajo el desapego, y ahí están los resultados. En vez de en un movimiento ciudadano capaz de articular el pulso social y político de esos ocho millones de personas, se convirtió en una patética lucha de egos, un espectáculo lamentable mientras las mareas se agotaban. No obstante, la repercusión de ese movimiento ciudadano inicial fue tan importante que gracias a ella ha habido grandes logros en los últimos años. Estos no han sigo “gracias a” sino “a pesar de” la estructura organizativa de Podemos.

Le ruego encarecidamente, en nombre de esos ocho millones que clamábamos “No nos representan” en el 15M, que no cometa el mismo error.

Occidente necesita una nueva forma de organizarse muy diferente a la actual, una forma de organización realmente representativa en la que los partidos gocen de una profunda democracia interna. Esto no va a ocurrir de un día para otro, pero no va a ocurrir nunca si nunca empezamos.

La única esperanza de las fuerzas progresistas están en activar a la sociedad civil para luchar por sus derechos, y esto sólo puede lograrse otorgándole poder o, lo que es lo mismo, a través de partidos internamente democráticos. Le propongo que haga de la democracia interna y la representatividad los pilares principales de su iniciativa. En concreto, para cualquier forma de movimiento, partido o coalición que pudiese surgir de esta iniciativa, le propongo:

• Establecer como prioridad a corto o medio plazo la democracia interna y la consulta

• Dedicar 10% de los recursos para desarrollarla

• Rodearse de expertos en tomas de decisiones participativas

• Proponer una partida presupuestaria para la investigación y desarrollo de sistema participativos de toma de decisiones a todos los niveles, desde las cooperativas a la ciudadanía Europea.

Sólo un cambio en las reglas del juego puede cambiar el rumbo de nuestra sociedad. Ese cambio ha de incluir a la ciudadanía. Necesitamos más democracia, no menos.

Deseándole mucha suerte y agradeciéndole el buen trabajo que realiza en el parlamento, un cordial saludo.