En este blog publicamos los artículos y cartas más interesantes y relevantes que nos envíen nuestros socios. Si eres socio/a puedes enviar tu opinión desde aquí. Consulta nuestras normas y recomendaciones para participar.
Julio Iglesias y la impunidad del deseo masculino
Hay algo que me indigna especialmente del caso de Julio Iglesias. En realidad me indignan muchas cosas, pero hay una que se repite en los discursos de quienes lo defienden y que me revuelve el estómago. La idea de que “él no necesitaba abusar de mujeres porque tenía a muchas que querían estar con él”. Esa frase lo dice todo. Y a la vez no entiende nada.
Porque parte de una confusión muy peligrosa: pensar que las agresiones sexuales tienen que ver con el deseo o con la falta de sexo. Como si un hombre abusara porque “lo necesita”. Y no. Las agresiones sexuales no nacen de la necesidad. Nacen del poder. De la sensación de poder hacer lo que quieras sin consecuencias. De la impunidad. De no tener que preguntarte qué quiere la otra persona.
Cuando alguien dice que “no necesitaba agredir”, está asumiendo que hay hombres que sí podrían llegar a hacerlo si no tienen el sexo que desean. Como si el acceso al cuerpo de las mujeres fuera una cuestión biológica, inevitable, incontrolable. Y en ese relato, una vez más, la mujer desaparece. No hay deseo. No hay elección. No hay consentimiento. Solo queda como un cuerpo disponible para cubrir la supuesta necesidad masculina.
Validar o tolerar ese discurso es profundamente peligroso. Porque normaliza la idea de que puede existir una justificación para una agresión sexual. Y no la hay. No tiene que ver con cuántas mujeres te desean. Ni con la capacidad de conquistar. Tiene que ver con poder. Y con la certeza de que puedes ejercerlo.