Habla también de novillos, becerros, vacas y vaquillas
“No quiero dejar fuera de mi intervención a todos los toros, novillos, becerros, vacas y vaquillas que sirven de entretenimiento a muchos ciudadanos en lo que se conoce como festejos populares. Animales criados en ganaderías de lidia que son ensogados, embolados (¿conocen algún animal que no tenga pánico al fuego?), perseguidos con vehículos en campo abierto o alanceados en el esperpéntico torneo del Toro de la Vega de Tordesillas, contra el que muchos taurinos y políticos se han manifestado; animales a los que se hace nadar en el mar contra su voluntad y que, en ocasiones, mueren ahogados; animales burlados a los que se lleva hasta el máximo agotamiento físico y mental, para darles muerte de las más indignas y variadas maneras.
Y tampoco dejaré fuera a los utilizados en lidias privadas, en entrenamientos, en tentaderos, en escuelas de toreo, o en lo que se conoce como lidias incruentas que son crueles. Y no los quiero dejar fuera porque todo esto también es tauromaquia, lo que se quiere hacer Bien de Interés Cultural. Tampoco quiero dejar fuera a los caballos de rejoneo que, en ocasiones, mueren eviscerados como consecuencia de las cornadas, ni a los caballos de los picadores, que sin duda también sufren. Y por supuesto tampoco dejaré fuera a los toreros y a sus subalternos, ni a los ciudadanos que sufren las cornadas de los toros“.