Albert Rivera incumple otra de sus apuestas: que la presidencia del Congreso sea para la oposición
El dirigente de Ciudadanos ha vuelto a cambiar de opinión. En apenas unos meses ha pasado de defender que la presidencia del Congreso recaiga en un diputado de un partido de la oposición, a apoyar que lo haga un miembro del mismo grupo del Gobierno, en este caso, del PP.
La primera vez que Albert Rivera lanzó la idea fue poco antes de que arrancara la anterior legislatura. Entonces la justificó asegurando en que era muy “saludable” para la democracia mantener una separación de poderes entre “el Ejecutivo” y “el Legislativo”. Por ello, poco antes de la constitución de las anteriores Cortes, incluso se erigió en mediador entre los dos grandes partidos, PP y PSOE, y consiguió que alcanzaran un pacto para que el socialista Patxi López presidiera la institución.