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2-D: en juego la presidencia de la Junta, el liderazgo de la derecha y el giro a la izquierda en Andalucía

El 2D es el primer test del PSOE desde que Sánchez está en Moncloa aunque los socialistas están seguros de su primera posición y de mantener la Junta

Teresa Rodríguez afronta su reválida y busca situar a Adelante Andalucía como única y auténtica alternativa al todopoderoso socialismo de Susana Díaz

En la derecha, PP y Ciudadanos pelean por la segunda posición y temen que la irrupción de los ultras de Vox haga daño a sus expectativas

Los posibles pactos con Vox y la corrupción marcan el segundo debate en TV

Los cuatro candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía. EFE

El 2-D es el primer termómetro electoral tras el terremoto que sacudió la política española en junio con la moción de censura que desbancó al PP y llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa. En la derecha Pablo Casado y Albert Rivera se disputan el liderazgo de la segunda posición, que será fundamental para el ciclo electoral que se avecina en 2019, mientras miran de reojo cuánto les roba Vox.

El PSOE está seguro de su victoria, pero el test de las andaluzas servirá para ver cómo aguanta Susana Díaz y habrá una segunda lectura sobre si el Gobierno de Sánchez suma electoralmente. Teresa Rodríguez pelea por situar a Adelante Andalucía como la alternativa a los socialistas en su histórico feudo, en busca de un impulso que serviría también a Pablo Iglesias para batallar por la hegemonía de la izquierda a nivel estatal.

En el socialismo andaluz están seguros de que su primera posición les permitirá retener la Junta -perderla solo pasaría por que la derecha sume más que el bloque de izquierda y no lo contemplan-. Lo contrario sería una hecatombe no solo en San Telmo sino para todo el partido.

Susana Díaz ha llamado a la movilización ante el temor de que su electorado se quede en casa o se vaya a Adelante Andalucía por la certeza de una victoria segura. "No nos resignemos a que está ganado esto", alertó en un acto junto a Sánchez esta semana. Más allá de ganar con holgura para mantener la presidencia –que todos los rivales han dicho no le darán– los comicios se mirarán con lupa tras diez años de caída continua de votos del PSOE en Andalucía que puede tener una doble conclusión: la regional y que Moncloa no suma.

Díaz es consciente de que tendrá dificultades para formar Gobierno. Los socialistas ven más complicado que hace cuatro años que Ciudadanos apoye la investidura de Díaz porque tendrá más escaños y compite por liderar la oposición -regional y también nacional- con el PP. Por ahora lo que consideran más factible es lograr el apoyo de Adelante Andalucía, aunque Díaz y Teresa Rodríguez no tienen una buena relación. En la recta final de la campaña han llamado al voto útil para evitar el bloqueo. Pedro Sánchez lo verbalizó en uno de los dos mítines en que participó celebrado en Marbella en el que animó a la participación. “Ya se sabe quién va a ganar, va a ganar el PSOE”, expresó antes de matizar que necesitan "ganar bien".

El PSOE trabaja contra la caída de votos

Andalucía es un primer test desde que Sánchez está en Moncloa, aunque en este caso es más fácil para los socialistas porque los comicios se celebran en su fortín de siempre. No obstante, la pérdida de escaños en Andalucía puede, a la larga, tener consecuencias para el PSOE a nivel nacional. Los grandes resultados del partido en las elecciones al Congreso se apoyaron siempre sobre mayorías aplastantes en el sur. Hace dos años, Sánchez mantuvo el tipo gracias al PSOE andaluz, que le dio 20 de los 84 diputados que ahora tiene. La irrupción de Vox es una de las razones que temen los socialistas para la caída de escaños en estas elecciones –una quinta fuerza que se haga con los restos–. En el aparato dan por descartado que la cabeza de Díaz pueda convertirse en moneda de cambio para pactar la presidencia si al final se produce un batacazo.

En el resultado también se fijan algunos socialistas para lo que pueda pasar respecto a un  adelanto de las generales. Si el PSOE sale reforzado y el PP sufre un desplome, algunos socialistas entienden que será el momento para que Sánchez convoque y también ante la irrupción de Vox creen que puede ser el momento como mensaje para frenar el auge de la extrema derecha. “El Gobierno no está ni a expensas de los resultados electorales ni de ninguna otra cuestión que no sea la viabilidad del proyecto con el que se convirtió en presidente”, zanjó este viernes la vicepresidenta, Carmen Calvo. Sánchez ha dejado claro que quedan “bastantes meses” para que pulse el botón nuclear.

Los socialistas ven esta vez a Podemos e IU, integrados en Adelante Andalucía, como su irremediable apoyo de Gobierno. Teresa Rodríguez afronta su reválida y busca situarse como única y auténtica alternativa al todopoderoso socialismo de Susana Díaz. Por eso, durante la campaña ha tratado de evitar un tono bronco con la aspirante a un tercer mandato en la Junta. El entendimiento entre ambas, o su ausencia, marcará el relato a partir del lunes. Para ello, Rodríguez cuenta con un aliado que comparte su visión estratégica. El líder de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, también rechaza un gobierno de coalición y prefiere acuerdos programáticos que puedan vigilar desde la oposición.

Adelante Andalucía lucha por ser la alternativa al PSOE

Ambos apuestan también por profundizar en Adelante Andalucía –que aglutina también a Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza– y convertirlo en un sujeto político propio. Un proyecto “superador” de Podemos e IU que consiga aglutinar a gente que no se siente directamente interpelado por estos partidos. La intención es tener voz propia en el Congreso. Una opción que, con el actual reglamento de la Cámara, solo se podrá hacer como parte integrante del grupo confederal, como ocurre con las confluencias catalana y gallega. Este ha sido el principal foco de enfrentamiento de Rodríguez con Pablo Iglesias desde fundación de Podemos y que se ha recrudecido en los últimos meses.

Cuando se cierren las urnas y se recuenten los votos, en Podemos comenzará de forma inmediata otra carrera electoral, esta vez interna: las primarias para las generales, todavía sin convocar. Fuentes de Podemos Andalucía confirman que será a partir del lunes cuando se pongan a estudiar un proceso que tiene en ese mismo día el final del plazo de inscripción de candidatos.

El líder del PP, Pablo Casado, ha sido el dirigente político estatal que más se ha volcado en la campaña andaluza. El de este domingo es su primer examen como máximo líder nacional del PP y él mismo ha reconocido que se ha planteado su paso por Andalucía como la “primera vuelta de las elecciones generales”. Con cerca de 10.000 kilómetros recorridos y medio centenar de actos –más que el candidato popular, Juanma Moreno– Casado ha utilizado esta campaña como escaparate para darse a conocer y sondear sus opciones ante un hipotético adelanto electoral por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Génova reconoce que vive en “estado de alerta” y se espera ese adelanto “en cualquier momento”.

Casado apunta a su candidato tras el 2D

Desde su llegada a la Presidencia de los populares, Casado ha insistido en que su principal objetivo es liderar el “centro derecha español”. La división de ese espectro ideológico se ha evidenciado más que nunca en la campaña andaluza, por la competencia del PP con Ciudadanos y Vox. Por eso este domingo el líder conservador se juega el aval a su apelación a la unidad, una estrategia para la que no ha dudado en cambio en radicalizar su discurso en busca del votante que se haya podido marchar hacia la extrema derecha.

La maratoniana agenda del líder popular en Andalucía contrasta con la falta de sintonía de Casado con el candidato Moreno, que apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias de julio y que como insisten fuentes de la dirección nacional del partido les llegó “impuesto” por la anterior ejecutiva de Mariano Rajoy. Génova ha tratado en todo momento de separar los caminos de ambos dirigentes, pero la hiperactiva presencia del líder del PP hará muy difícil que Casado pueda desmarcarse del resultado, por más que solo haya coincidido con Moreno en cuatro actos.

Pese a ello, el aparato de Casado pretende desvincularlo de lo que suceda este domingo, sobre todo si los populares padecen la debacle que auguran las encuestas. La dirección nacional del PP ha enviado un mensaje contradictorio en la campaña. Su equipo repite que "quien se la juega” en estas elecciones “es Juanma Moreno", aunque el propio Casado ha repetido en varias intervenciones que ve las andaluzas como una primera vuelta hacia las generales.

Un desplome en Andalucía haría muy difícil que el líder pudiera desmarcarse tras una campaña tan personalista y amenaza con aflorar nuevas críticas internas que amplifiquen el rumor que ya se extiende en un sector del partido sobre los primeros meses de liderazgo de Casado. 

Ciudadanos pelea con el listón del sorpasso

En Ciudadanos iniciaron la campaña obsesionados con pasar página del pacto de legislatura firmado con Susana Díaz que el propio Albert Rivera dio la orden de romper para precipitar los comicios. El partido trata de enterrar ahora sus últimos tres años y medio en Andalucía como aliados de los socialistas y se han comprometido a no reeditar ese acuerdo en su pelea por el anhelado sorpasso al PP.

El listón se lo han puesto tan alto que cualquier resultado que no pase por lograr al menos una veintena de escaños -ahora tienen nueve- sería visto como un ‘pinchazo’ porque les alejaría de su objetivo: conformar y liderar esa mayoría alternativa que vienen reclamando en Andalucía para acabar con 40 años de gobierno del PSOE.

Rivera, y también Inés Arrimadas, natural de la localidad gaditana de Jerez, han puesto toda carne en el asador en estas elecciones autonómicas para arropar al candidato, Juan Marín, conscientes de que su escaso tirón no iba a ser suficiente para atraer a los indecisos y a los desencantados con el PP y el PSOE. "Para ganar en España hay que ganar en Andalucía", ha insistido siempre el líder de Ciudadanos. Y ganar para Rivera significa liderar ese cambio contando incluso con Vox, porque en Ciudadanos no van a dar la espalda al partido de Abascal si ven que lo necesitan, pese a haber estado ignorándolo durante toda la campaña.

Así que en Ciudadanos contienen la respiración hasta ver que pasa el domingo. Andalucía va ser un buen termómetro para comprobar si Rivera consolida el auge que le dan todas las encuestas de nuevo a su partido o se  quedan sin poder ejercer siquiera como 'jefes' de la oposición a Susana Díaz.  

Si no sacan los resultados deseados siempre podrán insistir en el menaje de que son "los únicos que han crecido" en estas elecciones tan importantes. 

Con información de Iñigo Aduriz y Aitor Riveiro.

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