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Libros en alto y alegría para conmemorar a Almudena Grandes

Irene Castro

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Ha habido varios momentos emotivos en el homenaje que el PSOE ha organizado en El Ateneo de Madrid a Almudena Grandes en el primer aniversario de su muerte. Uno de ellos ha sido cuando los asistentes, entre los que estaban Pedro Sánchez, varios ministros, Luis García Montero, su familia y personas del mundo de la cultura, como Pedro Almodóvar o Ana Belén, se han puesto en pie con ejemplares de libros de Grandes en alto, como ocurrió en su entierro. “Es nuestra manera de decirle al mundo que los libros son nuestra bandera y que los de Almudena también lo son”, ha expresado la secretaria de Cultura, Manuela Vila, que hablaba en ese momento en el atril. “Ella estaría contenta porque sus libros se han demostrado como la única arma para luchar contra la muerte y el olvido”, ha dicho un Pedro Almodóvar que se ha quedado sin voz.

La novela póstuma de Almudena Grandes en la que Luis García Montero procuró escribir su último capítulo

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La ovación al marido de la escritora, el poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha sido otro de los momentos emocionantes del acto en el que se ha mostrado el retrato pintado por Juan Vida. Los aplausos han durado varios minutos. “La felicidad es una manera de resistir, tener motivos para dar las gracias es una forma de resistir”, ha expresado García Montero nada más comenzar y antes de agradecer al PSOE la organización del homenaje y a los amigos y amigas del mundo de la cultura haber acompañado a su familia en este tiempo.

Y después ha pasado a agradecer a las instituciones que han conmemorado la memoria de la escritora. Sin reproches a quienes intentaron torpedearlo en el caso de la capital, ha mencionado a los grupos que hicieron posible que el Ayuntamiento la nombrara hija predilecta de Madrid. También a la “unanimidad” recibida en Rota para ser hija adoptiva. “Especial ilusión le haría que los centros culturales y bibliotecas llevasen su nombre. Agradezco que La Rioja pusiera su nombre a la biblioteca de la comunidad autónoma”, ha proseguido antes de admitir que a los familiares se les pone “un nudo en la garganta” cuando llegan a Atocha, la estación que ahora recibe también el nombre de Almudena Grandes.

“La alegría es una forma de resistencia y tenemos muchos motivos para no darnos nunca por vencidos”, ha acabado García Montero, que ha hablado inmediatamente después de que lo hicieran la hermana y uno de los hijos de la escritora que han leído un texto suyo en el que hablaba de sus hermanos.

Sánchez alaba el republicanismo

La palabra resistencia ha estado en boca de prácticamente todos los intervinientes como una de las cualidades de Grandes. También del presidente del Gobierno, que ha apelado a “coger su testigo cada uno desde su trinchera”. “En estos momentos de incertidumbres muchos hemos pensado qué diría ella de eso o de aquello”, ha dicho Sánchez sobre la pérdida de sus artículos y su voz en la radio, desde donde también criticaba a las fuerzas progresistas, según ha recordado el líder socialista.

“En esos libros aprendimos que la reparación de la memoria pública es vital para la democracia”, ha dicho Sánchez que, después de que Almodóvar haya dicho que Grandes “ha hecho más por la memoria de este país que todos los por los gobiernos de España”, ha aprovechado para reivindicarse. “Una de las cosas por las que pasaré a la historia es por haber exhumado al dictador de un gran monumento como el Valle de los Caídos”, ha dicho antes de que el auditorio rompiera en aplausos. El presidente ha dicho que no solo le movió la “deuda pendiente” con las víctimas “sino también reivindicar un pasado luminoso que quedó oscurecido del republicanismo”. “Reivindicar ese legado de luz que nos dejó el republicanismo me parece que es algo que yo incorporo a algo tan importante para nuestra democracia como es la exhumación del dictador”, ha apuntado.

Ha habido varios momentos emotivos en el homenaje que el PSOE ha organizado en El Ateneo de Madrid a Almudena Grandes en el primer aniversario de su muerte. Uno de ellos ha sido cuando los asistentes, entre los que estaban Pedro Sánchez, varios ministros, Luis García Montero, su familia y personas del mundo de la cultura, como Pedro Almodóvar o Ana Belén, se han puesto en pie con ejemplares de libros de Grandes en alto, como ocurrió en su entierro. “Es nuestra manera de decirle al mundo que los libros son nuestra bandera y que los de Almudena también lo son”, ha expresado la secretaria de Cultura, Manuela Vila, que hablaba en ese momento en el atril. “Ella estaría contenta porque sus libros se han demostrado como la única arma para luchar contra la muerte y el olvido”, ha dicho un Pedro Almodóvar que se ha quedado sin voz.

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Y después ha pasado a agradecer a las instituciones que han conmemorado la memoria de la escritora. Sin reproches a quienes intentaron torpedearlo en el caso de la capital, ha mencionado a los grupos que hicieron posible que el Ayuntamiento la nombrara hija predilecta de Madrid. También a la “unanimidad” recibida en Rota para ser hija adoptiva. “Especial ilusión le haría que los centros culturales y bibliotecas llevasen su nombre. Agradezco que La Rioja pusiera su nombre a la biblioteca de la comunidad autónoma”, ha proseguido antes de admitir que a los familiares se les pone “un nudo en la garganta” cuando llegan a Atocha, la estación que ahora recibe también el nombre de Almudena Grandes.

“La alegría es una forma de resistencia y tenemos muchos motivos para no darnos nunca por vencidos”, ha acabado García Montero, que ha hablado inmediatamente después de que lo hicieran la hermana y uno de los hijos de la escritora que han leído un texto suyo en el que hablaba de sus hermanos.

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“En esos libros aprendimos que la reparación de la memoria pública es vital para la democracia”, ha dicho Sánchez que, después de que Almodóvar haya dicho que Grandes “ha hecho más por la memoria de este país que todos los por los gobiernos de España”, ha aprovechado para reivindicarse. “Una de las cosas por las que pasaré a la historia es por haber exhumado al dictador de un gran monumento como el Valle de los Caídos”, ha dicho antes de que el auditorio rompiera en aplausos. El presidente ha dicho que no solo le movió la “deuda pendiente” con las víctimas “sino también reivindicar un pasado luminoso que quedó oscurecido del republicanismo”. “Reivindicar ese legado de luz que nos dejó el republicanismo me parece que es algo que yo incorporo a algo tan importante para nuestra democracia como es la exhumación del dictador”, ha apuntado.

Ha habido varios momentos emotivos en el homenaje que el PSOE ha organizado en El Ateneo de Madrid a Almudena Grandes en el primer aniversario de su muerte. Uno de ellos ha sido cuando los asistentes, entre los que estaban Pedro Sánchez, varios ministros, Luis García Montero, su familia y personas del mundo de la cultura, como Pedro Almodóvar o Ana Belén, se han puesto en pie con ejemplares de libros de Grandes en alto, como ocurrió en su entierro. “Es nuestra manera de decirle al mundo que los libros son nuestra bandera y que los de Almudena también lo son”, ha expresado la secretaria de Cultura, Manuela Vila, que hablaba en ese momento en el atril. “Ella estaría contenta porque sus libros se han demostrado como la única arma para luchar contra la muerte y el olvido”, ha dicho un Pedro Almodóvar que se ha quedado sin voz.

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