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La fiscal niega intencionalidad política en la acusación del juicio a Maestre

La portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, junto a Héctor Meleiro en el Juzgado

Pedro Águeda

La fiscal del caso de Rita Maestre, Marisa Morando, ha aprovechado la lectura de las conclusiones en el juicio para defender la independencia de su actuación y de la compañera que la precedió en la instrucción, al tiempo que ha atribuido a la “lentitud” de la justicia el hecho de que la vista se haya celebrado cinco años después de que la hoy concejal de Ahora Madrid participara en una protesta en la capilla de la facultad de Políticas de la Complutense.

“Queremos dejar muy claro que estamos aquí en defensa de la legalidad, que nadie vea fantasmas de oportunidad política”, ha afirmado Morando. La representante del Ministerio Público ha defendido, en este sentido, que Maestre no tenía ninguna relevancia política o social cuando se realizó la instrucción.

La fiscal ha explicado la lentitud de la instrucción del caso en el hecho de que ha sido muy difícil identificar a las personas que participaron en la protesta. Según los testimonios prestados en el juicio, fueron hasta 60. En el banquillo de los acusados sólo han acabado Rita Maestre y Héctor Meleiro. “¿Dónde están los otros 58?”, ha preguntado Gonzalo Martínez Fresneda, abogado de Maestre, en su alegato final.

“No me cabe la menor duda de que la fiscal está fuera de cualquier intento (de oportunismo político), pero la acusación popular está ejercida por un partido político y una asociación con una larga trayectoria en estos procesos”, ha recordado Martínez Fresneda, en alusión a los ultras de Alternativa Española y el Centro Jurídico Tomás Moro. “Fueron los que denunciaron y los que se han paseado por las televisiones”, ha apostillado el abogado de la defensa.

A pesar de las declaraciones de los testigos, que identificaron a Maestre mucho después de producirse la protesta y que en el juicio no han podido recordar si ella, en concreto, profirió qué gritos, la fiscal ha concluido: “Decir me cago en Dios delante del sagrario es claramente un acto de profanación y ha quedado claramente acreditado que lo realiza la señora Rita Maestre”.

Enfrente ha tenido al abogado de la defensa: “Ninguno de los testigos le atribuye (a Maestre) el proferir ninguna frase en concreto. Dos son amigos. Los cuatro acuden juntos ante la Policía, seis días después del hecho. Ninguno señala a Rita Maestre, excepto el capellán, que dice que Rita iba al principio y que tuvo un intercambio de palabras”.

Los testigos tampoco reconocieron a los acusados ante el instructor de la universidad y solo lo hicieron un año después, a pregunta de las acusaciones, en el juzgado. “Reconocen que para identificar a estas personsas han tenido que hablar entre ellos y entre terceros”, ha recordado el letrado.

Para la fiscal, más grave que no entender que estaban cometiendo un delito cuando tenían 22 años, lo es que sigan defendiendo la protesta a día de hoy, como ha hecho Maestre durante el juicio. “Esto es ilícito en un Estado de Derecho y constituye un delito. Le hemos preguntado dos veces a la señora Maestre por esto”, ha dicho la fiscal.

Los dos acusados, según la Fiscalía, “traspasaron con mucho la línea admisible del Estado de Derecho”. Y lo hicieron, ha continuado, en posesión de “una cultura más que suficiente para entender la Constitución y los derechos fundamentales”, entre estos el de la libertad religiosa. “Hubiéramos calificado igual si hubieran entrado en una sinagoga o en una mezquita”, ha apostillado la fiscal.

Morando ha defendido como “legítima” la motivación de la protesta, en el sentido de que sus participantes pedían que un espacio público no fuera destinado a una confesión religiosa. Sin embargo, la forma y el momento (de oración para al menos tres personas) supuso no respetar la libertad de los demás, a su juicio. “Podían haber acudido a la vía contenciosa, al Rectorado, hasta podían haber pedido amparo constitucional si la existencia de la capilla les parecía un acto discriminatorio”, ha añadido la fiscal. El abogado de la defensa se ha preguntado si, de verdad, son los únicos medios por los que se puede aspirar a cambiar las cosas en un Estado de Derecho.

“Fueron a imoner su forma de ver la sexualidad”

Para la fiscal Morando, Mestre y Meleiro fueron a la capilla a “imponer su forma de ver la vida y la sexualidad”. Pero según su abogado, “no se ha establecido que gritara, profiriera frases y mucho menos que estuviera en la organización de la irrupción en la capilla”. “Además no se puso mano sobre ningún objeto que hubiera en la capilla”, dijo la defensa para rebatir que se hubiera producido profanación.

La defensa cree que no se ha demostrado que hubiera un ánimo deliberado de ofender los sentimientos religiosos, necesario para condenar. “El ánimo no era ofender sentimientos de nadie sino defenderse de determinados mensajes emanados de la jerarquía católica que consideraban ofensivos para la mujer y los homosexuales”, ha dicho el letrado Martínez Fresneda.

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