El sector ultra de los obispos españoles desafía al Gobierno e intenta obstruir sus medidas
Renzo Fratini, el embajador del Vaticano en España, se va. Desde este martes, oficialmente ya no es nuncio del Papa y con su marcha deja una crítica a la exhumación de Franco poco diplomática: “Sinceramente, hay tantos problemas en el mundo y en España. ¿Por qué resucitarlo? Yo digo que han resucitado a Franco”, decía en una entrevista este domingo en Europa Press.
Esta injerencia en la vida pública y política española ha recibido críticas del Gobierno y otros partidos como Unidas Podemos, pero no ha sido la primera ni será la última de un grupo de prelados ultraconservadores del que forma parte Fratini, contrarios también al papa Francisco y que tienen en común varias ideas: no al aborto, no al feminismo, no a la homosexualidad, no a acatar decisiones parlamentarias como la exhumación de Franco, y tampoco a rebajar los privilegios de la Iglesia en España o a facilitar información relativa a abusos sexuales o bienes inmatriculados por los religiosos en la época de Aznar.
Fratini pertenece a ese club con una veintena de obispos como miembros, nombrados o promovidos durante la década de Rouco Varela como presidente de la Conferencia Episcopal –el órgano de gobierno de los obispos–, y que intentan obstruir sistemáticamente las medidas del Gobierno también sobre eutanasia o el matrimonio igualitario.
Es una información de Raquel Ejerique y Jesús Bastante.