“¡Pues claro que el Govern impulsó el referéndum, si lo dijeron en televisión!”. Así empieza Andreu Van den Eynde, abogado de Junqueras y Romeva, el apartado de su informe final dedicado a la votación del 1 de octubre. Antes se detiene en las reuniones de los días previos entre la cúpula de los Mossos d'Esquadra y Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Joaquim Forn, que resultan claves para la Fiscalía. Informa Oriol Solé.
Según el Ministerio Público, en estos encuentros Trapero advirtió al Govern de que el 1-O habría disturbios e instó a suspender la votación. No obstante, los políticos, según los fiscales, hicieron caso omiso a las advertencias y siguieron adelante con la votación a sabiendas de que se producirían disturbios, amparándose así en la violencia para impulsar la independencia.
Van den Eynde niega la mayor: “En esa reunión nadie habló de violencia generalizada, lo dicen los Mossos”. Y dirigiéndose al tribunal para restar importancia al papel de Junqueras en la reunión, añade: “Miren si deber ser importante la intervención de Junqueras que López no recuerda si habló y Trapero dice que Junqueras indicó que se dejaría trabajar a los Mossos”.
Respecto a la supuesta violencia del día de la votación, Van den Eynde enfatiza que los actos violentos cometidos por votantes (lanzamiento de una silla, una patada) se pueden contar “con los dedos de una mano” en una movilización donde participaron dos millones de personas, y en cualquier caso no se pueden imputar al exvicepresident y al exconseller de Exteriores.
“La gente no salio a la calle para derrocar al Estado, salio a la calle para protestar el día 20 y para votar el 1-O”, agrega. A continuación Van den Eynde argumenta que el tipo penal de rebelión está configurado con el empleo de armas, algo que no ocurrió durante el procés.