Cuando el PP español y Orbán eran “buenos amigos”

“Una reunión entre antiguos y buenos amigos. Con Viktor Orbán, primer ministro de Hungría”. Con esa frase acompañada de una foto con un efusivo abrazo describía el expresidente del Gobierno José María Aznar su encuentro con Orbán hace cinco años, en junio de 2021, cuando el presidente húngaro ya había manifestado abiertamente su antieuropeísmo y había puesto en marcha su agenda de políticas autoritarias que, según las instituciones europeas, ha supuesto retrocesos democráticos en el país.

Por ese entonces el PP español apoyaba a Orbán, una postura que contrasta con la que los dirigentes populares han mostrado en las últimas horas, una vez confirmada la derrota del líder de Fidesz en las elecciones de este domingo. Ahora, los mismos populares que arroparon a Orbán lo consideran un líder “populista iliberal” y lo equiparan con una “dictadura” con el único objetivo de desacreditar a Pedro Sánchez, con el que lo equiparan desde Génova 13.

“Socialistas 0 escaños. Querida Montse, a quien han echado los húngaros es al populismo de izquierdas y de derechas. El próximo populista iliberal en caer será Sánchez”, aseguró el mismo domingo la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, dirigiéndose a la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, a través de un mensaje en X. “Cuando gana el PP ganan Europa y los valores europeos. Muy meritorio el resultado de la izquierda: cero escaños es una gran noticia también. Próximamente en España”, aseguraba, por su parte, Miguel Tellado.

Pero cuando Fidesz formaba parte de la familia del Partido Popular Europeo (PPE) eran habituales las alabanzas por parte del PP español hacia Orbán. “El Partido Popular Europeo tiene muy presente que Hungría, cuando España ha solicitado apoyo a la hora de encarar el proceso independentista, siempre ha estado con España”, aseguró el entonces líder de los populares españoles, Pablo Casado, en 2018, en Bruselas, justo antes de entrar en una reunión con sus colegas europeos.

El apoyo de Casado

Dos años después, Orbán mostró su cara más autoritaria coincidiendo con el estallido de la pandemia del coronavirus. Apenas dos semanas después de que comenzara el confinamiento, el Parlamento húngaro con mayoría de Fidesz aprobó una enmienda legal que autorizaba al Ejecutivo del primer ministro a gobernar por decreto por tiempo indefinido. Entonces, el líder del Partido Popular del momento, Pablo Casado, se negó a firmar una carta que trece partidos conservadores de la UE dirigieron al entonces presidente del PPE, Donald Tusk, exigiendo la expulsión del Fidesz, por ese giro autoritario.

En la misiva, rubricada por los líderes de los socios del PP en Bélgica, República Checa, Eslovaquia Finlandia, Dinamarca, Grecia, Lituania, Países Bajos, Luxemburgo, Suecia o Noruega, los firmantes denunciaban que los plenos poderes que ha dado el Parlamento del país a Orbán para extender el estado de alarma en el país de forma indefinida, suponían una “clara violación de los principios fundadores de la democracia liberal y de la propia Europa”.

En julio ocurrió algo similar con otra votación. El Parlamento Europeo reclamó que no se aprobara el acceso de Hungría a los planes de recuperación pospandemia de los que les correspondían en torno a 7.000 millones de euros, hasta que se constatara que el presupuesto de la Unión no fuera a “contribuir activamente a la violación de los derechos fundamentales en Hungría”.

En una resolución aprobada por 459 votos a favor, 147 en contra y 58 abstenciones, la Eurocámara reclamaba también a la Comisión Europea que emprendiera acciones legales “inmediatas” respecto a la ley que vincula la homosexualidad con la pedofilia y que prohíbe hablar de la identidad sexual en escuelas y medios de comunicación. Dentro del Partido Popular Europeo, 12 de los 13 eurodiputados españoles del PP se abstuvieron, a pesar de que la mayoría de su grupo votó a favor. Solo Esteban González Pons, vicepresidente del Grupo Popular Europeo en la Cámara, votó a favor.

Las votaciones de este en auxilio de la Hungría de Orbán no eran entonces casos aislados. El PP español no dejó de ayudar a quien fue su aliado dentro del PP europeo hasta su expulsión en marzo de 2021. En enero de 2020, en una resolución ampliamente adoptada por 446 votos contra 178 y 41 abstenciones, los eurodiputados señalaban que los informes y declaraciones de la Comisión, la ONU, la OSCE y el Consejo de Europa indicaban que “la situación tanto en Polonia como en Hungría se ha deteriorado desde la activación del artículo 7 [procedimiento de censura europeo por la violación de valores fundamentales de la UE]”.

Divisiones de los 'populares' españoles

Los eurodiputados pedían al Consejo [los Gobiernos] que enviara recomendaciones concretas a los países afectados, incluidos los plazos, para garantizar que se respeta la legislación de la UE: “Se sigue socavando la integridad de los valores europeos comunes, la confianza mutua y la credibilidad de la Unión Europea en su conjunto”. La mayoría del PP europeo votó entonces a favor de redoblar la presión sobre Polonia y Hungría por sus violaciones del Estado de Derecho. En cambio, el PP español se posicionó en contra de redoblar la presión sobre Polonia y Hungría.

La Unión Europea activó, en 2017 contra Polonia y en 2018 contra Hungría, el procedimiento conocido como artículo 7, ante la preocupación por la falta de independencia de sus sistemas judiciales, la situación de la libertad de expresión, la corrupción y el estado de la democracia en general en ambos países. Este procedimiento puede concluir con la retirada del derecho de voto a un país en concreto, pero para ello se requiere la unanimidad de todos los demás, lo que resulta imposible, ya que los Gobiernos de Hungría y Polonia se apoyan mutuamente.

La votación fue similar a la que se había producido en septiembre de 2018, cuando el Parlamento Europeo aprobó el procedimiento del artículo 7 contra Hungría. En aquella ocasión, apurando la anterior legislatura europea, el PP español se rompió en tres. Carlos Iturgaiz, Gabriel Mato y Pilar Ayuso votaron en contra del informe aprobado que pedía sancionar a Hungría por vulnerar los “valores de la UE”, al igual que la extrema derecha. Pilar del Castillo, Agustín Díaz de Mera, Rosa Estarás, Santiago Fisas, Luis de Grandes, Teresa Jiménez-Becerril, José Ignacio Salafranca, Ramón Luis Valcárcel y Francisco José Millán se abstuvieron. Mientras que Esteban González Pons, Esther Herranz, Verónica Lope Fontagné y Antonio López Istúriz no participaron en la votación.