“Fueron bandera de resistencia, libertad y visibilidad”: el homenaje que reivindica el legado de 23 artistas LGTBIQ+ en Sevilla

Soraya González y Candela García, artistas LGTBIQ+ que serán homenajeadas en la exposición 'Sin pedir permiso' en Sevilla y realizada por la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA Sylvia Rivera).

Carla Rivero

Sevilla —

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Subir al escenario y sentir el foco de luz sobre la piel. Tanto o más que las miradas, los silbidos y los aplausos, aquellas voces que susurran en los recovecos y luego exhortan a quien se expone. Una exposición que para las artistas trans no era solo una expresión artística, sino una liberación y una afrenta al sistema que intentaba acallarlas, esconderlas y denostarlas para que fueran olvido. Pero la memoria trae de nuevo a la palestra a quienes dieron los primeros pasos, como a Soraya González y Candela García, a María José, a Tina Cristal o a Estrellita, nombres inolvidables que serán homenajeadas en la exposición fotográfica Sin pedir permiso, porque nunca lo hicieron.

“Ellas fueron las grandes madres que abrieron las avenidas por donde hoy circulan los orgullos LGTBI, por ello le debemos un respeto y esta iniciativa que homenajean a las mujeres de nuestra ciudad que fueron banderas de resistencia, libertad y visibilidad”, manifiesta Mar Cambrollé, activista y presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA Sylvia Rivera), entidad organizadora en colaboración con el Ayuntamiento hispalense. Este viaje a la historia más reciente del colectivo andaluz se podrá visitar en el Antiquarium de Sevilla desde el 16 de junio, cuya inauguración será a las 11.30 horas, hasta final de mes. Una muestra que cuenta con 23 fotografías que retratan el espíritu combativo de quienes “jamás pidieron permiso para ser quienes eran”.

Una de ellas fue Soraya (Sevilla, 1951 - 2026), que con tan solo 14 años ya había sido detenida 14 veces por expresar su feminidad. La transformista era habitual del espectáculo regentado por la Esmeralda en Sevilla, tal y como relata el periodista y escritor Raúl Solís en el libro La doble transición, y viajó por las salas del país, como en Madrid, donde estuvo ligada a Paco España en una época en la que el escenario era refugio.

Su espíritu contestatario la llevó a participar en la primera manifestación que hubo en el país por la despenalización de la homosexualidad en 1977, una marcha con origen sevillano que marcaría un antes y un después en la concepción y unión del colectivo. Allí estuvo Candela García (1941 - 2026), que actuaba junto a su compañera en las casetas de la Feria de Sevilla y entonaba los cuplés con pasión y tal bravura que le valió para cantar en las noches barcelonesas y luego en las de Carrusel 77 y que su talento llegara a Francia. Oriunda de Los Pajaritos, fue encarcelada durante tres meses solo por ser quien era.

Cartel de la exposición 'Sin pedir permiso', en el Antiquarium de Sevilla.

Persecución y ostracismo

En plena dictadura franquista, la persecución al colectivo LGTBIQ+ estaba amparado por la ley y se redoblaba a través del estigma social, que utilizaba el escarnio público para expulsarlos de sus entornos y de sus casas, en donde no se aceptaba su identidad. “Aquí hablamos de sexilio: te vas porque no soportas la violencia de tu pueblo, ciudad o barrio ante el ambiente tan hostil que hay contra ti, que eres diana de las críticas, las mofas y las burlas, así que tú misma te destierras”. Una consecuencia más de la represión civil que imperaba a partir de la Ley de Vagos y Maleantes o la Ley de Peligrosidad Social.

“Nuestro espacio eran los márgenes: la esquina ejerciendo la prostitución o bien el espectáculo”, indica la activista histórica, quien recuerda que hasta 1988 no se derogó el delito de escándalo público. “En muchas comisarías, como en Barcelona, la ley permitía un máximo de 72 horas por detención. ¿Qué hacían? Te liberaban y luego iban al lugar donde sabían que estaban para volver a detenerlas. Recibían palizas, muchas fueron violadas y agredidas sexualmente, recibían vejaciones, eran multadas... Hemos pagado muy, muy caro, y las personas trans soportaron todo ese maltrato y las peores bofetadas de la dictadura”, sostiene. A quienes pudieron escapar de la violencia sistémica y llegaron a los escenarios, como estas artistas a las que reivindica la asociación sevillana, luego fueron firmes activistas por el reconocimiento de los derechos del colectivo.

Una de ellas fue Tina Cristal, que de la misma forma que escalaba por los escenarios hace 50 años luego se escondía al ver un coche de policía. “Ya no tengo sombras detrás que me persigan”, contaba en una entrevista con esta cabecera. “Vivíamos con la negación de nuestra identidad y el estigma de vivir como un hombre o mujer trans sin una identidad legal que te diera amparo para abrir una cuenta corriente, para alquilar una vivienda, o incluso para acceder a un puesto de trabajo, lo que generaba un apartheid laboral”. En la actualidad, la brecha persiste, pese al paso del tiempo y los avances en materia de igualdad, ya que, como muestra UGT, la tasa de paro de las personas trans se sitúa en el 46,5%, un dato que sube hasta el 80% en personas mayores de 45 años.

La artista Tina Cristal, en una foto tomada para la exposición 'Sin pedir permiso', organizada por la asociación ATA Sylvia Rivera.

“Los derechos trans se escriben con acento andaluz”

La reparación del colectivo trans es una de las metas de Cambrollé. Impulsa desde hace décadas una ley sobre memoria LGTBIQ+ con la que dar apoyo económico y social a las personas que fueron represaliadas por la dictadura franquista y cuyas vidas se vieron truncadas por la exclusión social.

Una “violencia de Estado” para la que plantea varias medidas que se registraron como una Proposición No de Ley hace más de un año y que sigue guardada en un cajón. Entre ellas, está la compensación mediante una pensión vitalicia y considerarlas como grupo prioritario para el acceso al parque de vivienda público a las ayudas en dependencia, una propuesta mucho más ambiciosa que la ejecutada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que indemnizó a 104 personas LGTBIQ+. “Todavía no se ha saldado esta deuda”, subraya, “sin esta reparación no hay justicia y sin justicia no hay democracia, por lo que no habrá una democracia plena hasta que las personas víctimas del franquismo y posfranquismo no se hayan visto reparadas”.

Vox ya ha pedido en reiteradas ocasiones derogar la ley trans en Andalucia, al igual que la estatal y la del resto de las comunidades autónomas. Con la llave de la gobernabilidad en su mano tras las elecciones del pasado 17 de mayo que revalidaron a Juanma Moreno con la lista más votada, pero no la mayoría absoluta que ansiaba el PP, ¿qué pasará? Sobre todo cuando los populares hacen concesiones en las proclamas de los ultras referentes tanto al colectivo LGTBIQ+ como en materia de igualdad de género, algo que ha ocurrido también en el Ayuntamiento de José Luis Sanz. “Andalucía está a la vanguardia de España y de Europa: aquí se hizo la primera manifestación por la libertad sexual el 25 de junio de 1978 y se aprobó la primera ley trans en 2014”, recuerda, “es más, los derechos trans en España se escriben con acento andaluz, y quien intente menoscabar los derechos conquistados, me tendrá enfrente”.

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