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Los cargueros toman el Ártico mientras el calor extremo funde el hielo marino a ritmo de récord

Raúl Rejón

4 de septiembre de 2026 22:45 h

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Mientras el calor extremo, provocado por el cambio climático, funde este año el hielo del Ártico a ritmo de récord, la explotación comercial de sus aguas se ha puesto a funcionar a toda máquina y los cargueros se han lanzado a atravesar el océano deshelado por las altas temperaturas.

No se trata de un verano cualquiera en el que los buques de hidrocarburos aprovechan una ventana de oportunidad para navegar por el Ártico.“Es una nueva fase”, ha dicho este lunes el ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov, marcada por la llegada del carguero chino Xin Xin Hai al puerto ruso de Murmansk, el 19 de agosto, con 500 contenedores llenos de piezas para automóviles y repuestos. Fue el primer carguero que llegó a Rusia desde Asia por la ruta marítima del norte o ruta de la seda ártica —la NSR, por sus siglas en inglés—. “Un acontecimiento histórico”, según Lavrov.

Solo unos días antes, otro carguero chino, el Dubai Tower, zarpó de Ningbo rumbo a Felixstowe, el mayor puerto de contenedores del Reino Unido. Se estrenaba así la ruta semanal por la NSR planeada por la naviera Sea Legend Shipping que ya ha recibido los permisos de navegación de la autoridad que controla esa travesía, la corporación de energía atómica rusa, Rosatom.

Sea Legend Shipping es la misma compañía que fletó el carguero Istambul Bridge cargado de productos para la “campaña de Navidad” en Europa en noviembre pasado. Se trataba de un viaje piloto para establecer la línea regular.

“Es difícil saber a ciencia cierta si esto es un punto de no retorno, pero, desde luego, genera mucha preocupación”, explica la analista jefe de la Clean Arctic Alliance Sian Prior. “Estamos viendo unos cambios muy grandes en el Ártico en los últimos años y este aumento del tráfico marítimo es lo que podríamos esperar para el futuro”.

Desde luego el propósito declarado del presidente ruso Vladimir Putin es aprovechar, no revertir, la desaparición del hielo Ártico por efecto del cambio climático. “Tenemos el objetivo de que la navegación por esta ruta sea posible el año entero”, dijo este jueves en el Foro Económico Oriental.

Este curso, el océano Ártico se ha congelado menos que nunca y el hielo generado se está derritiendo a alta velocidad, según las observaciones por satélite. La máxima extensión de la capa helada se registró el 15 de marzo pasado y fue la más exigua registrada en los 48 años de datos satelitales: 14,29 millones de kilómetros cuadrados. El anterior pico negativo fue el año pasado, con 14,3 millones.

A su vez, el ritmo de deshielo acelera: los tres millones de kilómetros cuadrados fundidos en julio, por ejemplo, hicieron que “la extensión de la banquisa (las placas de hielo flotante) sea muy pequeña” y en niveles “muy similares a los de 2024 y 2025”, según el análisis del Centro de Investigación Climática de Alaska. Y “la primera mitad de agosto se vieron cambios radicales en la extensión del hielo del Ártico en el lado del Pacífico”. En esos momentos atracaba el Xin Xin en el puerto ártico de Rusia.

Todo esto indica que la temporada de navegación de 2026 por el paso NSR se va a prolongar durante varias semanas más. De hecho, el derretimiento del hielo marino ha prolongado la navegación: si en el año 2000 rondaba los 30 días —a veces no era navegable en todo el año— actualmente ronda entre los 135 y 150 días.

Este 2026 ve así cómo se ha establecido ya un “servicio regular con cargueros circulando todas las semanas a lo largo de la temporada de navegación”. Lo que hace solo 25 años parecía impensable —utilizar las entonces casi impenetrables aguas del Ártico como ruta comercial— se vuelve rentable gracias a la destrucción generada por el calentamiento global provocado por los humanos.

No decimos que no haya navegación, pero estamos hablando de establecer rutas comerciales permanentes con el consecuente aumento de emisiones de carbono negro que exacerba el calentamiento y la fundición del hielo sin aportar beneficios a las comunidades locales

Aunque navieras principales como la suiza MSC —que es la líder mundial de transporte de contenedores— o la francesa CMA-CGM hayan reiterado recientemente que rechazan utilizar esta ruta, la instalación de servicios comerciales permanentes por el océano Ártico ha metido una marcha más.

Por un lado, India ya ha anunciado que planea realizar tránsitos comerciales por la NSR en 2027. Por otro, la República de Corea ha iniciado un viaje de prueba comercial este año. El 22 de agosto, zarpó de Busán el portacontenedores Pan Star con destino, también, a Felixstowe. El Gobierno surcoreano considera públicamente que la NSR “está destinada a convertirse en una alternativa”.

La investigadora Sian Prior explica que “no decimos que no haya navegación —hay buques necesarios—, pero aquí estamos hablando de establecer rutas comerciales permanentes, con el consecuente aumento de emisiones de carbono negro que exacerba el calentamiento y la fundición del hielo, sin aportar beneficios a las comunidades locales”.

La desaparición del hielo ártico no se restringe a las latitudes del círculo polar sino que dispara consecuencias globales: genera más calor en el planeta al desaparecer un refrigerador mundial, provoca que la corriente en chorro se destense, lo que puede traducirse en trenes de borrascas que llegan muy al sur como se experimentó en España este invierno, y hace que la Tierra absorba más radiación solar al evaporarse el efecto albedo.

Prior analiza que, “mientras el mundo intenta descarbonizarse, vamos a seguir viendo un incremento del tráfico y del interés comercial en el Ártico” y remata: “Al mismo tiempo va a haber cada vez menos hielo antes de que pudiera producirse un recongelamiento que, además, llevará décadas”.