De Nevenka al caso de Alfonso Villares: coincidencias y diferencias
Hola,
“No debería pasar, pero pasa”. La frase era parte de una campaña contra la violencia de género, especialmente la sexual, que la Xunta de Galicia puso en marcha a finales de 2022. Los anuncios generaron muchas críticas, básicamente porque señalaban la manera de vestir o el comportamiento de las mujeres. Es decir, puedes ponerte mallas y top y salir a correr por la noche, pero ya sabes lo que hay.
Hoy hablo de otro “no debería pasar, pero pasa”: las administraciones públicas no deberían contribuir a reproducir la cultura de la violación, pero estamos asistiendo a un caso escandaloso con la actuación de la Xunta de Galicia frente a la investigación por agresión sexual al que hasta hace una semana era uno de sus conselleiros. No debería pasar, pero pasa.
El conselleiro do Mar, Alfonso Villares, dimitió el miércoles pasado porque está siendo investigado por una denuncia de agresión sexual que una mujer interpuso a comienzos de este año. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, tuvo conocimiento de la situación en febrero, pero no vio necesario que su conselleiro dejara el cargo entonces. La dimisión de Villares no se hizo con un comunicado, sino con una comparecencia pública ante los medios que utilizó para insistir en su inocencia y para dejar caer que los hechos sucedieron “en una esfera estrictamente personal”, como si eso le eximiera de algo.
Hubo aplausos del personal de la Xunta y un deseo de su presidente, Alfonso Rueda: “Aguardo que se haga justicia y se haga cuanto antes y ojalá que podamos recuperarlo para la vida pública”. Rueda también apareció en el traspaso de carteras entre Villares y la nueva conselleira, y abrazó públicamente a su excargo. La mujer que le denunció no ha hecho pública la denuncia, no ha comunicado nada durante este tiempo ni ha nombrado, hasta ahora, portavoz oficial. Sin embargo, su nombre estaba desde el minuto uno en todos los medios de comunicación. ¿Por qué? Fueron el entorno de Villares y la propia Xunta quienes deslizaron y confirmaron su identidad y la idea de que mantenía una relación con Villares. elDiario es el único medio en el que no hemos publicado la identidad de esta mujer.
No sabríamos la identidad de la denunciante de Alfonso Villares si el entorno de él y la propia Xunta no hubieran expuesto su nombre
Hay quien ha trazado paralelismos entre este caso y otro muy sonado, el de Nevenka Fernández, la concejala de Ponferrada que en el año 2000 denunció al alcalde Ismael Álvarez por acoso sexual. Los dos pertenecían al PP y el eco del apoyo que Álvarez recibió de su propio partido y el estigma que sufrió ella ha llegado hasta el caso del exconselleiro Alfonso Villares.
Hay similitudes pero también importantes diferencias. Entre las semejanzas, el partido al que afecta y su tremenda doble vara de medir con la violencia sexual. Esto es lo que dijo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, días después de que saltara el caso Errejón: “Haría caer a cualquier Gobierno de nuestro país. No podemos callar sobre un hecho que acredita la catadura moral de este Gobierno”. Nada ha dicho, sin embargo, sobre que Alfonso Rueda tuviera conocimiento de la investigación a su exconselleiro en febrero y lo mantuviera en el cargo hasta mayo.
Diferencias: el caso Nevenka era un caso de acoso sexual en un entorno profesional; él era el superior de ella. Y muy importante, la entonces concejala decidió dar una rueda de prensa y hacer público lo sucedido. Remarco este hecho porque nadie sabríamos la identidad de la denunciante de Alfonso Villares si el entorno de él y la propia Xunta no hubieran expuesto su nombre. Ella no ha querido ni hacer rueda de prensa ni hacer público nada, y la exposición y la presión a la que está sometida desde hace una semana es tremenda.
Esa sí que es una gran semejanza: el estigma para ellas y el papel que cargos públicos y administraciones juegan para reproducirlo. Nada de esto debería pasar, pero pasa, y tenemos que estar bien atentas a cómo evoluciona este caso.
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El jueves lo pasamos MUY bien en nuestro evento de Micromachismos. La conversación sobre cómo lo que sucede en Internet y fuera de Internet se entrelaza estuvo muy interesante: ¿de qué manera el acoso y la violencia online a las mujeres se cruza con el discurso de la extrema derecha?, ¿con qué estrategias reproducen los ultras la misoginia en estos espacios? Tuvimos también humor y emoción, porque escuchar a las integrantes del podcast 'Locas de qué' fue precioso. Lo puedes volver a ver aquí.
Gracias :)
Ana