La dificultad de ver una enfermedad que no existe en España: “Nadie tenía la viruela del mono en la cabeza”

Ocho países europeos ya han notificado casos de viruela del mono. También Estados Unidos, Canadá o Australia. Las autoridades sanitarias están sorprendidas por la atípica expansión del virus que causa la enfermedad cuando solo es endémico de África y allí tampoco causa brotes masivos de contagios. La OMS ha asegurado que la distribución geográfica actual sugiere que el patógeno llevaba ya circulando algún tiempo fuera del continente africano.

El riesgo del estigma en torno a la viruela del mono: ni es una ETS ni se transmite solo entre hombres

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Madrid tiene el brote más numeroso de todos los países con una treintena de casos ya confirmados a través de PCR y 15 sospechosos más. Los contagios notificados han aflorado rápido desde que el Ministerio de Sanidad lanzó una alerta a las comunidades después de que Reino Unido diera la voz de alarma en Europa, con el único caso conocido vinculado a un viaje a África. Sin embargo, un paciente en Madrid ya tenía síntomas en la última semana de abril y las infecciones conocidas empezaron a detectarse hace una semana, según ha confirmado la Directora General de Salud Pública, Elena Andradas, a El País.

Los primeros casos recalaron en el Centro Sanitario Sandoval, especializado en enfermedades de transmisión sexual. Fueron los pacientes más precoces, coinciden varias fuentes sanitarias. Presentaban síntomas inespecíficos (fiebre y cansancio) y una llamativa erupción de la piel. Ocurrió a mediados de la semana pasada y ya durante los días festivos llegó alguno más a otros hospitales. Aunque a raíz de la alerta, aseguran sanitarios consultados, han empezado a acudir pacientes a urgencias por la coincidencia de sus síntomas “lo que demuestra que en este sentido la alerta también funciona” para la población.

Entonces, ¿falló la detección? Los médicos consultados consideran que no exactamente. A diferencia del SARS-CoV-2, la viruela del mono era ya una enfermedad conocida. Sin embargo, no había aparecido nunca en España y los médicos y médicas, especialmente los más jóvenes, han estudiado la viruela como la única enfermedad erradicada del mundo, sostiene Javier Arranz, miembro del grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.

“Nadie lo tenía en la cabeza, aunque haya otros tipos de viruela muy raros. Es absolutamente comprensible que lo veas y pienses en enfermedades similares, como varicela, enfermedades de mano-boca-pie o incluso una sífilis, que hace lesiones similares en algunas fases”, asegura en conversación con elDiario.es.

“No creo que haya saltado el radar sanitario”

“No habría que quitarle crédito a esos profesionales que vieron el primer caso y no se les ocurrió”, expone Marta Mora, internista en Madrid y portavoz de la Sociedad Española de Microbiología y Enfermedades Infecciosas, que indica a renglón seguido que las alertas sanitarias están para eso, “para estar con ojo avizor”. “Dices, caramba, igual a aquel paciente que le vi aquello no le pregunté si venía de África, por ejemplo. Son infecciones que ya son poco frecuentes en los países de origen, no existen aquí y evidentemente no son en lo primero que piensas”, agrega Arranz.

“No creo que haya saltado el radar sanitario”, indica, por su parte, Óscar Zurriaga, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología, que considera que en la ecuación hay que tener en cuenta que la Atención Primaria está “hecha unos zorros”. Marta Mora, de la SEIMC, comparte opinión: “Si tengo 20 citados en lugar de 70 igual pienso más en este grano raro que no está causando nada grave al paciente. La saturación del sistema también hace que no nos podamos detener”. Aunque Zurriaga advierte que, cuantos más casos se quedaran sin ver, por el motivo que sea, hay más riesgo de que la transmisión esté más extendida. Como en cualquier otro patógeno que se contagia.

Los expertos aclaran también que la acumulación de casos en los últimos días no significa que la transmisión “esté creciendo exponencialmente”, sino “que se han detectado”, dice Zurriaga. La clave ahora es cortar las cadenas de transmisión. En Madrid hay dos focos en estudio. Uno corresponde a una sauna, ha informado el consejero de Sanidad, que ha sido clausurada por Salud Pública

La evolución global, la gran incógnita

En ninguno de los casos hay antecedentes de viaje, lo que complica hacer la trazabilidad, es decir, qué camino han seguido los contagios. No favorece, sin embargo, a la labor epidemiológica los periodos de incubación, que pueden llegar hasta los 21 días excepcionalmente. Pero sí el hecho de que el contagio no es sencillo. Tampoco es mortífero, lo cual desciende el nivel de preocupación también. “No hablamos de que entres con alguien en un ascensor y puedas contagiarte, como con el coronavirus”, aclara Zurriaga.

La evolución global es una incógnita. La OMS se ha reunido este viernes de emergencia para analizar la situación. “Son eventos tan extraordinarios de inicio que no sabemos la evolución: puede ser suflé o que se convierta en transmisión continua”, concluye la internista Marta Mora.

Arranz es más optimista. “Los humanos no son reservorios del virus con lo que sabemos hasta ahora. Pasa un tiempo, se expulsa y se acabó”, dice el médico de familia, que recuerda que en los países donde el virus es endémico los brotes son “limitados en el tiempo y en el número de personas”. Habrá que esperar para ver si esta situación cambia esa naturaleza.

Ocho países europeos ya han notificado casos de viruela del mono. También Estados Unidos, Canadá o Australia. Las autoridades sanitarias están sorprendidas por la atípica expansión del virus que causa la enfermedad cuando solo es endémico de África y allí tampoco causa brotes masivos de contagios. La OMS ha asegurado que la distribución geográfica actual sugiere que el patógeno llevaba ya circulando algún tiempo fuera del continente africano.

El riesgo del estigma en torno a la viruela del mono: ni es una ETS ni se transmite solo entre hombres

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Madrid tiene el brote más numeroso de todos los países con una treintena de casos ya confirmados a través de PCR y 15 sospechosos más. Los contagios notificados han aflorado rápido desde que el Ministerio de Sanidad lanzó una alerta a las comunidades después de que Reino Unido diera la voz de alarma en Europa, con el único caso conocido vinculado a un viaje a África. Sin embargo, un paciente en Madrid ya tenía síntomas en la última semana de abril y las infecciones conocidas empezaron a detectarse hace una semana, según ha confirmado la Directora General de Salud Pública, Elena Andradas, a El País.

Los primeros casos recalaron en el Centro Sanitario Sandoval, especializado en enfermedades de transmisión sexual. Fueron los pacientes más precoces, coinciden varias fuentes sanitarias. Presentaban síntomas inespecíficos (fiebre y cansancio) y una llamativa erupción de la piel. Ocurrió a mediados de la semana pasada y ya durante los días festivos llegó alguno más a otros hospitales. Aunque a raíz de la alerta, aseguran sanitarios consultados, han empezado a acudir pacientes a urgencias por la coincidencia de sus síntomas “lo que demuestra que en este sentido la alerta también funciona” para la población.

Entonces, ¿falló la detección? Los médicos consultados consideran que no exactamente. A diferencia del SARS-CoV-2, la viruela del mono era ya una enfermedad conocida. Sin embargo, no había aparecido nunca en España y los médicos y médicas, especialmente los más jóvenes, han estudiado la viruela como la única enfermedad erradicada del mundo, sostiene Javier Arranz, miembro del grupo de trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.

“Nadie lo tenía en la cabeza, aunque haya otros tipos de viruela muy raros. Es absolutamente comprensible que lo veas y pienses en enfermedades similares, como varicela, enfermedades de mano-boca-pie o incluso una sífilis, que hace lesiones similares en algunas fases”, asegura en conversación con elDiario.es.

“No creo que haya saltado el radar sanitario”

“No habría que quitarle crédito a esos profesionales que vieron el primer caso y no se les ocurrió”, expone Marta Mora, internista en Madrid y portavoz de la Sociedad Española de Microbiología y Enfermedades Infecciosas, que indica a renglón seguido que las alertas sanitarias están para eso, “para estar con ojo avizor”. “Dices, caramba, igual a aquel paciente que le vi aquello no le pregunté si venía de África, por ejemplo. Son infecciones que ya son poco frecuentes en los países de origen, no existen aquí y evidentemente no son en lo primero que piensas”, agrega Arranz.

“No creo que haya saltado el radar sanitario”, indica, por su parte, Óscar Zurriaga, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología, que considera que en la ecuación hay que tener en cuenta que la Atención Primaria está “hecha unos zorros”. Marta Mora, de la SEIMC, comparte opinión: “Si tengo 20 citados en lugar de 70 igual pienso más en este grano raro que no está causando nada grave al paciente. La saturación del sistema también hace que no nos podamos detener”. Aunque Zurriaga advierte que, cuantos más casos se quedaran sin ver, por el motivo que sea, hay más riesgo de que la transmisión esté más extendida. Como en cualquier otro patógeno que se contagia.

Los expertos aclaran también que la acumulación de casos en los últimos días no significa que la transmisión “esté creciendo exponencialmente”, sino “que se han detectado”, dice Zurriaga. La clave ahora es cortar las cadenas de transmisión. En Madrid hay dos focos en estudio. Uno corresponde a una sauna, ha informado el consejero de Sanidad, que ha sido clausurada por Salud Pública

La evolución global, la gran incógnita

En ninguno de los casos hay antecedentes de viaje, lo que complica hacer la trazabilidad, es decir, qué camino han seguido los contagios. No favorece, sin embargo, a la labor epidemiológica los periodos de incubación, que pueden llegar hasta los 21 días excepcionalmente. Pero sí el hecho de que el contagio no es sencillo. Tampoco es mortífero, lo cual desciende el nivel de preocupación también. “No hablamos de que entres con alguien en un ascensor y puedas contagiarte, como con el coronavirus”, aclara Zurriaga.

La evolución global es una incógnita. La OMS se ha reunido este viernes de emergencia para analizar la situación. “Son eventos tan extraordinarios de inicio que no sabemos la evolución: puede ser suflé o que se convierta en transmisión continua”, concluye la internista Marta Mora.

Arranz es más optimista. “Los humanos no son reservorios del virus con lo que sabemos hasta ahora. Pasa un tiempo, se expulsa y se acabó”, dice el médico de familia, que recuerda que en los países donde el virus es endémico los brotes son “limitados en el tiempo y en el número de personas”. Habrá que esperar para ver si esta situación cambia esa naturaleza.

Ocho países europeos ya han notificado casos de viruela del mono. También Estados Unidos, Canadá o Australia. Las autoridades sanitarias están sorprendidas por la atípica expansión del virus que causa la enfermedad cuando solo es endémico de África y allí tampoco causa brotes masivos de contagios. La OMS ha asegurado que la distribución geográfica actual sugiere que el patógeno llevaba ya circulando algún tiempo fuera del continente africano.

El riesgo del estigma en torno a la viruela del mono: ni es una ETS ni se transmite solo entre hombres

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Madrid tiene el brote más numeroso de todos los países con una treintena de casos ya confirmados a través de PCR y 15 sospechosos más. Los contagios notificados han aflorado rápido desde que el Ministerio de Sanidad lanzó una alerta a las comunidades después de que Reino Unido diera la voz de alarma en Europa, con el único caso conocido vinculado a un viaje a África. Sin embargo, un paciente en Madrid ya tenía síntomas en la última semana de abril y las infecciones conocidas empezaron a detectarse hace una semana, según ha confirmado la Directora General de Salud Pública, Elena Andradas, a El País.