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Los centros adscritos son como la concertada: un modelo anacrónico, pero en expansión
¿Sabías que en España hay 150 centros privados adscritos a las 50 universidades públicas? Para nosotros, sinceramente, ha sido una pequeña sorpresa averiguarlo.
Toda la polémica que se ha montado en torno al centro abierto por el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) en la Complutense nos llevó a echarle un ojo a estos centros, que muchos dentro de la universidad comparan con la escuela concertada: tenían su razón de ser en un momento histórico determinado, cuando los rectorados no tenían medios para ampliar su oferta, pero ya no. Siguiendo con el paralelismo, y como le sucede a la concertada, los centros adscritos están lejos de ir a menos: en 2025 se abrieron 10 nuevos, la cifra más alta en la última década.
Los centros adscritos son instituciones que, convenios mediante, se asocian a universidades para poder ofertar titulaciones oficiales avaladas por el campus que los acoja. En origen tenían como misión complementar la oferta formativa de las universidades allá donde estas no podían llegar por falta de medios. Pueden ser públicos o privados (aquí hablaremos de los privados, que son el elemento extraño en el sistema).
Para las universidades y los propios centros la alianza es un win-win. El centro, que no puede ofrecer títulos por sí mismo, corre con los gastos de todo y le paga a la universidad el equivalente a una matrícula pública por cada estudiante; a cambio, la universidad pone su nombre y su prestigio y avala los grados o posgrados que ofrezca el centro. Este –privado, recordemos– se financia poniendo el precio de las matrículas que considere. El estudiantado que puede pagárselo obtiene un título de un centro público (eso pone en el diploma, al menos), pero con las facilidades de uno privado (por ejemplo, no hay nota de corte). La universidad se supone que controla lo que hace el centro (para eso pone su nombre), pero varios expertos cuentan que la realidad es que se hace poco, si es que se hace.
Lo que queda al final, entonces, es una especie de universidad privada dentro de la pública. Y el modelo se está pervirtiendo. El ICAM, por ejemplo, va a competir directamente con la Complutense que lo acoge. Habrá licenciados de la rama pública (notas de corte, clases masivas) y licenciados del centro adscrito, bajo las reglas de la educación privada, y ambos tendrán el mismo título.
Todo muy anacrónico para algunos expertos. Carlos Andradas, que como rector de la Complutense vivió la desadscripción de dos centros que acabaron convertidos en universidades privadas completas, cree que “han perdido un poco de sentido al haber tantas universidades privadas”, y Jesús Escribano, de CCOO, recuerda ese salto del Villanueva o Cunef a universidad. Hoy en día la capacidad de emitir títulos superiores cotiza alto y ser centro adscrito puede ser el primer paso hacia ser una universidad propiamente.
De fondo lo que sobrevuela es una universidad pública sobrepasada, infrafinanciada y sin posibilidad de ampliar su oferta y una iniciativa privada que aprovecha la demanda sin satisfacer para multiplicarse en todas las formas posibles: España abre centros privados a un ritmo difícil de imaginar hace años. En algún momento el sector se asentará, pero por el momento solo crece. Estamos, ya os lo hemos contado, a punto de un sorpasso histórico.
Os he comentado la polémica por el centro del ICAM, os la resumo: en pleno juicio por el caso del fiscal, Ayuso aprobó un centro privado del ICAM en la Complutense, cuando el ICAM había tomado parte en el juicio (de parte de la pareja de Ayuso, por si hace falta aclararlo). El proceso venía de unos años atrás, pero el timing igual no fue el mejor.
Más allá de eso, que también, múltiples voces están en contra de este centro porque es inédito que un colegio profesional asuma formación. Las denuncias se acumulan: el PSOE ha recurrido, la Universidad Carlos III ha anunciado que hará lo propio (“es un error”, dijo el rector) y ahora el Ministerio de Universidades también lo ha hecho en una maniobra que supone, además de lo evidente, un escalón más en el enfrentamiento perenne entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid.
Esta semana hemos hablado de...
- Las microcredenciales de la Universidad de la Rioja acaban premiando al equipo de Gobierno. El centro, público, ha puesto en marcha varios cursos de corta duración (entre 10 y 140 horas) para mejorar la empleabilidad de personas trabajadoras y/o desempleadas. Estas formaciones, de nuevo cuño en la universidad, está financiado por la UE con una partida ajena a los presupuestos del rectorado y paga al profesorado aparte (a 110 euros la hora de presencial). Pues de las 32 microcredenciales, 28 han ido a parar a personas que forman parte del equipo de Gobierno, incluida la rectora, o son muy cercanas a él.
- El Atlético de Madrid tendrá una universidad. El club ha anunciado este lunes un acuerdo con la universidad privada Alfonso X el Sabio para, previsiblemente, montar un centro de estudios en el actual Centro Acuático, que el Ayuntamiento le ha cedido durante décadas. El acuerdo incluye que el espacio se convertirá en la universidad oficial del Atlético de Madrid y Live Nation, para crear titulaciones de FP y Posgrado en salud, gestión deportiva, gestión y tecnología aplicada a la industria de la música y el entretenimiento.
- Clases sin ventanas en un instituto madrileño. Alguien pensó que cambiar las ventanas de un instituto en pleno invierno era una buena idea. El Cardenal Cisneros, en Madrid, es un centro centenario y las ventanas estaban pidiendo renovación. Se dijo que estaría para Navidad. Pero rara es la obra que cumple plazos y esta no ha sido una excepción. Ahora, con la capital bajando de 0º por las noches, el alumnado va a una clase sin cristales en las ventanas.
Para subir nota
- La Fundación Franco celebra un acto en un colegio concertado de Zaragoza. La organización, que el Gobierno está intentado prohibir, conmemoró el 50 aniversario del dictador en el centro privado sostenido con fondos públicos Vicente de Paúl, según admitió el colegio cuando se le presentaron las pruebas después de haberlo negado en un primer momento. El centro defendió que fue en un día festivo y que se trató de “un favor” personal.
- Galicia es la comunidad donde mejor inglés se habla de España. Y por segundo año consecutivo, según el informe anual de Education First, que también establece que en España, con carácter general, el nivel de inglés mejora, pero sigue habiendo una cierta distancia con otros países europeos. El estudio también alerta de que existe una brecha entre su aprendizaje y su aplicación en el entorno laboral y profesional.
- La nueva ministra renueva el plan de educación financiera. Firmar el convenio con la CNMV y el Banco de España es uno de los primeros actos de Milagros Tolón, sustituta de Pilar Alegría, que ha apostado por situar la educación financiera “donde debe estar, integrada en los procesos educativos”. Incluso en la Primaria, según establece el acuerdo.