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ENTREVISTA

Michel Mayor, Nobel de Física: “Migrar a Marte sería una locura, significaría vivir peor que en el peor lugar de la Tierra”

Michel Mayor es una leyenda en el mundo de la astronomía. Como codescubridor del primer exoplaneta en 1995, junto a Didier Queloz, se enfrentó al escepticismo inicial de sus colegas, que terminaron reconociendo su hallazgo y siguiendo un camino que ha abierto una nueva dimensión de nuestro universo, con el reconocimiento de miles de planetas alrededor de sus estrellas. 

A sus 84 años, y tras ganar el Premio Nobel de Física en 2019, el astrónomo suizo dedica su vida a dar conferencias y explicar a los más jóvenes la importancia de conservar el planeta en el que vivimos, además de fascinarse por la posibilidad de encontrar vida en otros mundos. Se enamoró de la ciencia porque un profesor que recopilaba frascos de agua sucia en busca de nemátodos le transmitió la pasión por el descubrimiento, una curiosidad que sigue brillando en sus ojos cuando habla de la búsqueda de vida en otros puntos del universo o de la posibilidad de instalar un radiotelescopio en la Luna. Hablamos con él aprovechando su reciente visita a España para participar en un debate organizado por Contemporánea Condeduque, en Madrid. 

Han pasado 31 años desde que usted y Didier Queloz descubrieron el primer exoplaneta, ¿qué ha cambiado? ¿Es diferente nuestra mirada al universo?

Muchos colegas no creían que fuera un planeta y tomó unos años convencerlos, porque era un objeto muy extraño. Después de eso, a día de hoy hemos identificado más de 6.000 exoplanetas y hemos visto una enorme diversidad de sistemas planetarios, desde planetas rocosos a planetas océano, con mares de 600 kilómetros de profundidad, o planetas con órbitas extremadamente alargadas.

¿Sintió una conexión con Giordano Bruno? Porque usted hizo reales sus palabras sobre la existencia de otros mundos.

Es verdad. Muchas veces en mis conferencias hago referencia a él, que en el siglo XVI dijo algo que hoy parece completamente evidente: que el Sol es una estrella, solo que más brillante porque está más cerca, y que, igual que tenemos planetas orbitando el Sol, las otras estrellas deberían tener planetas. Hoy parece algo trivial, pero de hecho en esa época era realmente algo nuevo. Aunque creo que lo que hemos visto no es exactamente una pluralidad de mundos, sino pluralidad de exoplanetas.

Pero su descubrimiento nos dio acceso a una nueva dimensión, como en el famoso grabado Flammarion, que muestra a dos peregrinos que miran hacia afuera desde el cielo.

Sí, es muy extraña la historia, además, porque en los siglos posteriores a Giordano Bruno puedes encontrar representaciones de todas las estrellas rodeadas por un sistema planetario, pero hasta la mitad del siglo XX los astrónomos no creían que estos planetas existieran, por la hipótesis sobre cómo se formaron. Hasta que, en 1952, un astrónomo estadounidense, Otto Struve, cambió esa visión. 

¿Cuál es la mejor herramienta para un futuro hallazgo de exoplanetas? 

Probablemente el Telescopio Extremadamente Grande desde el hemisferio austral y las observaciones del telescopio James Webb, que está analizando la composición química de las atmósferas. Se aproxima una década fascinante en la que el estudio de las atmósferas planetarias será la gran protagonista. Esto no significa necesariamente que vaya a conducir al descubrimiento de vida, porque el objetivo a largo plazo es encontrar biomarcadores en estas atmósferas. Tal vez hoy todavía no tenemos la sensibilidad para hacerlo, pero será un gran progreso entender la física y la diversidad de los sistemas planetarios.

Hemos descubierto aminoácidos en los asteroides Ryugu y Bennu, ¿es la vida un “imperativo cósmico”, como ha propuesto algún investigador? 

Es un largo camino. Y el hecho de entender el primerísimo paso no significa que esté cerca un organismo vivo completo.

Estoy seguro de que ha pensado sobre qué tipo de otras formas de vida pueden existir. ¿Cómo lo imagina?

Todo el mundo se pregunta si existirá la misma forma de vida en otro lugar. Nadie lo sabe, incluso si tenemos la misma receta para la vida. Y creo que es bueno, porque imagínate que llega al momento de la humanidad en que les dices a tus hijos: “Oh, ya no os quedan más grandes preguntas”. Sería traumático. 

¿Cómo de cerca estamos de encontrar un biomarcador que diga que sí, que hay vida ahí fuera?

Creo que siempre somos demasiado optimistas. Recuerdo cuando descubrimos el primero, hace 31 años, y había quien predecía que las misiones TPF (Terrestrial Planet Finder), de la NASA, y Darwin, de la ESA, nos acercarían a ese descubrimiento después de diez años. Y lo que tenemos es que estas dos misiones fueron canceladas. Así que no soy tan optimista. Además, primero tienes que estar seguro de lo que encuentras, ¿en qué momento estás convencido de que realmente es una prueba de vida?

Pero el día que descubramos vida será la noticia más importante en la historia de la humanidad, ¿no?

Sí, es absolutamente fantástico simplemente probar que la vida existe en otras partes del universo y que es un proceso normal de la evolución del universo. Estoy de acuerdo contigo. Es una pregunta fundamental.

¿Cómo se sintió en estos días con la misión Artemisa?

Estoy muy feliz de ver esta segunda ronda de visitas a la Luna. Me encanta el hecho de que comencemos de nuevo y espero que tengamos nuevas ideas, nuevos tipos de mediciones. Sobre todo para explorar y desarrollar un radiotelescopio en la cara oculta de la Luna, que estaría protegido de la radiación de la Tierra y del ruido de la actividad humana, lo que sería una gran ventaja.

Se ha insistido mucho en que es el inicio de la humanidad como una especie multiplanetaria, ¿a usted qué le parece?

Para mí es una locura. Como mucho, es posible que sea un primer paso para ir a Marte, y esto probablemente es parte del sueño de la humanidad. Quieres ir a la montaña más alta, quieres dar la vuelta a la Tierra, y así sucesivamente, ir a la Luna. Es la continuación de la historia de la humanidad haciendo exploración. Pero después, siempre me gusta poner a la gente un pequeño ejemplo. Imaginemos que en nuestra investigación descubrimos un gemelo perfecto de la Tierra, con buena temperatura, mediremos la atmósfera, una atmósfera agradable con oxígeno, etc. Y digamos que es un vecino a 30 años luz. Este planeta perfecto imaginario estará mil millones de veces más lejos que la Luna. ¿Cómo irás? Para ir a la Luna son tres días y esto está mil millones de veces más lejos. ¿Y de dónde sacarás la energía? Vale, puedes decir que no necesitas energía una vez que arrancas, pero la velocidad será dramáticamente lenta, así que necesitas millones de años para llegar. Así que necesitas acelerar, ¿pero de dónde sacas la energía para acelerar, y después para desacelerar? Porque detenerse es también una cuestión peliaguda. No, creo que no tenemos ninguna posibilidad de ir.

Quizá hallemos planetas habitables, pero no por nosotros

Así que, cuando hablamos de planetas habitables, es una metáfora.  

Claro, será habitable para alguien, pero no para nosotros. Y diría que es una especie de consecuencia filosófica: somos humanos y estamos vinculados a este planeta.

Las mismas personas que han suprimido el programa de ciencias de la Tierra de la NASA dicen que necesitamos migrar a otros planetas, mientras destruyen el único habitable que conocemos. ¿Tiene sentido?

Es un argumento completamente contradictorio. Elon Musk, por ejemplo, estaba soñando con que en el próximo siglo podríamos tener tal vez un millón de personas emigrando a Marte. Pero, ¡Marte es un lugar mucho peor que el peor lugar de la Tierra! No tienes atmósfera, o al menos no tienes oxígeno, y es una locura total. No conozco a ningún astrónomo que tenga una visión positiva de este tipo de hipótesis.

¿Cómo vive un premio Nobel en los tiempos en que se desprecia el conocimiento?

En cierto sentido es muy extraño, porque la gente no se da cuenta de que hoy vivimos en un entorno completamente dominado por la ciencia: vacunas, medicamentos, cirugía, teléfonos móviles, televisión… Creo que este es un desafío muy grande, educar a la gente y que se planteen por qué están contra eso.

¿Alguna vez soñó con ser astronauta?

¡No! Tengo que confesar una cosa. Cuando me casé, una vez fuimos a una de esas atracciones de feria en la que das vueltas suspendido en un columpio. Fueron tal vez tres minutos y el mareo fue horrible. La gente me miraba. Definitivamente, no, no podría ser astronauta.

Y, si no hubiera sido astrónomo, ¿qué le hubiera gustado ser en su vida profesional? Ya sabiendo que astronauta no es una opción.

Cuando era joven vivía en Aigle, en la parte baja del alto valle del Ródano en los Alpes. Y desde mi casa podía ver una montaña, los Dents du Midi, que no es muy importante pero tiene unas características interesantes, como el color, porque la formación de los Alpes logró perturbar completamente la sedimentación de las rocas. Imagínate cuáles son las fuerzas de la historia cuando el contacto de dos continentes logra deformar la montaña así. Así que habría sido feliz haciendo geofísica. Estudié física, pero cuando era niño estaba realmente interesado en la ciencia, no en la astronomía, en la ciencia.

Me enamoré de la ciencia por un profesor que estudiaba a los nemátodos y se ponía tan feliz cuando le traían un frasco con agua sucia de algún lugar remoto

¿Cuál es la razón? Porque hay muchas maneras de llegar a la ciencia.

Tuve un profesor de ciencias, un hombre mayor, de 60 años, con un estilo antiguo. Era un profesor de ciencias de la vieja escuela y toda su vida estudió a los nemátodos, un tipo de gusanos. Y se ponía tan feliz cuando le traían un frasco con agua sucia de algún lugar remoto de África para buscar nuevas especies. Y ese no era su trabajo. Era simplemente porque era un apasionado de la ciencia y fue capaz de comunicarnos el virus de la ciencia. Todos los niños de mi clase se educaron en los nemátodos y, bueno, te podría hablar mucho sobre ellos, ja, ja, ja.

En las primeras misiones Apolo la prensa hablaba de una “prisión” de la que los humanos habían escapado y en Artemisa el mensaje de Christina Koch fue que la Tierra es el “bote salvavidas”, ¿nos lo hemos pensado mejor?

Evidentemente hay un cambio. No para mí, sino para la generación de los más jóvenes, que están realmente angustiados por el futuro. Para mí es una locura total que algunas chicas y chicos jóvenes digan que no tendrán hijos. El hecho es que no tienen suficiente confianza en el futuro. Creo que deberíamos prestar atención a esto.