Las subvenciones de Ayuso convierten a Madrid en el refugio taurino de un espectáculo en decadencia

Raúl Rejón

9 de febrero de 2026 00:04 h

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La respiración asistida a base de millones de euros públicos que Isabel Díaz Ayuso le inyecta a los toros ha convertido a la Comunidad de Madrid en el refugio de un espectáculo en retroceso. La región ha superado a Andalucía como líder en número de corridas de toros. En 2024, Madrid hizo 85 por 76 en Andalucía, según la última Estadística de asuntos taurinos del Ministerio de Cultura. La primera creció un 11,8%, la segunda cayó un 3,7%. En España, ese año hubo menos corridas que en 2023.

La cuestión es que, cada poco tiempo, la tauromaquia le sirve a la presidenta madrileña para chocar con el Gobierno central. Hace unos días, ante la todavía propuesta del Ministerio de Juventud de impedir la entrada en las plazas a menores de 18 años, el Ejecutivo regional del PP avisó de que no acataría esa medida y de que “fomentamos la asistencia de jóvenes y familias”. Su objetivo declarado es conseguir “un relevo generacional” porque la realidad es que cada vez acude menos gente a los cosos.

Para poder decir del Gobierno que “si pudieran, cancelarían a Picasso y a Goya” y repetir que “atentar contra lo profundamente español y las raíces de la tauromaquia” es lo mismo que “arrebatar la libertad y la prosperidad”, la administración de Ayuso riega las plazas con muchos millones.

Los Presupuestos Generales de la Comunidad de Madrid para 2026 han incrementado un 59% los fondos dedicados a la tauromaquia que llegan a 7,2 millones de euros (un alto porcentaje dedicado a la modernización de la plaza de Las Ventas). La Fundación Toro de Lidia recibe una subvención directa de 1,7 millones en buena parte dedicados a celebrar corridas de diferentes categorías en un circuito por localidades de la comunidad autónoma. En 2023, los presupuestos ya habían duplicado las transferencias a la tauromaquia respecto al curso anterior.

Además, la televisión pública Telemadrid dobló el dinero destinado a retransmitir festejos taurinos en 2025: pasó de 1,4 millones de euros a 3,1 millones.

Así que sostener la tauromaquia –que sirve de campo para marcar su perfil nacional a base de confrontar con el presidente Pedro Sánchez– ha hecho de los toros un espectáculo fuertemente subvencionado para contrarrestar el declive acusado de interés: en diez años, la fiesta ha perdido el 22% de sus espectadores (de 3,2 millones en 2014 a 2,5 en 2024, según la Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España).

Al tiempo que los toros han ido engordando en transferencias de fondos públicos madrileños, no han hecho más que perder terreno en términos generales. La Estadística de asuntos taurinos muestra que en 2007, las corridas de toros en España llegaron a 953 por las 376 de 2024. Una caída del 60%. En la Comunidad de Madrid, en 2007, tuvieron un pico de 148, para quedarse en esas 85 en 2024. Si se mira el total de festejos taurinos –corridas también de rejones, de novillos o mixtas–, hace casi 20 años se registraron 3.651. En 2024 solo fueron 1.451.

Bola extra: una cuña en el flanco socialista

Además, la defensa a ultranza de la tauromaquia aporta una bola extra en el campo político. Su blindaje como Bien Cultural es una cuña en el flanco socialista. Las iniciativas para dejar de considerar legalmente los toros como patrimonio cultural dividen al partido dirigido por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez.

En octubre pasado, una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para debatir en el Congreso la retirada de ese estatus a la tauromaquia terminó en un rechazo sorpresa que soliviantó a los promotores que habían negociado previamente con el PSOE –y, en teoría, asegurado, al menos, la toma en consideración–. “La traición es tremenda”, comentaron tras perder la votación.

Según contaron algunos de los portavoces de la ILP a elDiario.es, el PSOE les había tranquilizado para que no subieran el tono de las acciones de preparación antes del debate parlamentario, pero, una vez llegado el momento de admitir la propuesta, los diputados socialistas se abstuvieron, en lugar de votar a favor, con lo que el proyecto decayó. El partido alegó después que, tras decidir permitir el debate, hubo “opiniones internas discrepantes que han conducido a la decisión de abstenerse”.

Lo que suben son los espectáculos populares.

Si bien Isabel Díaz Ayuso alude al carácter artístico de la tauromaquia y menciona habitualmente a figuras como Goya o Picasso, lo que realmente se extiende y crece en España son los denominados oficialmente festejos populares.

Las cifras muestran que en 2011 se contabilizaron 13.800 de estos festejos, en 2018 llegaron a más de 17.000 y en 2024 superaron los 19.000. La denominación oficial los describe como aquellos en los que “se juegan o corren reses según los usos tradicionales de la localidad”.

Si se desciende a lo que se vive en esas localidades, en estos festejos caen eventos como los encierros de los sanfermines –que remitirían a Ernest Hemingway–, pero también los bous al carrer valencianos (con los que perdieron la vida 32 personas entre 2014 y 2022 y donde su gran estrella reciente fue el toro Ratón que subía de caché a medida que acumulaba personas fallecidas), toros embolados donde se atan fuegos a las astas de las reses que enloquecen, los toros enmaromados (en lo que se amarra al animal para que no se aleje mientras se lo acosa), el toro de Coria o, en su momento, el ya desaparecido torneo del toro de la Vega.