La Ley de Memoria Democrática ha pasado hoy su primer examen en el Congreso. El pleno ha debatido este jueves las enmiendas a la totalidad presentadas al texto del Gobierno por Vox y el PP, que piden su devolución, y ERC, que ha presentado una versión alternativa. Aunque las enmiendas no saldrán adelante, la sesión ha escenificado las diferencias entre los grupos y si algo ha dejado claro es que a la ley no le espera un camino fácil. Tendrá que bregar con las reclamaciones de los habituales socios del Gobierno, que piden mayor ambición, y la frontal oposición de las derechas, que consideran el texto una forma de “dividir a los españoles”.
A la enmienda de ERC se han sumado también Bildu, la CUP, el BNG, PdeCat y Junts per Catalunya, mientras el PNV ha reclamado mejoras en la ley y no ha apoyado la versión alternativa porque cree que “es reconducible a través de enmiendas parciales”. Los independentistas le han echado así un pulso al Gobierno, que tendrá que abrirse a modificar el proyecto si quiere lograr los apoyos suficientes. La norma, largamente esperada por las asociaciones memorialistas supone una nueva hoja ruta en lo que a memoria histórica se refiere, pero no convence al arco parlamentario. Incluso la otra pata de la coalición, Unidas Podemos, considera que se queda corta.
Por Marta Borraz.