Comunidades de distinto color político urgen toques de queda más estrictos y confinamientos en una tercera ola descontrolada
El Gobierno dejó en manos de las comunidades autónomas el grueso de la gestión de la pandemia tras la primera ola en que se vio obligado a confinar España durante tres meses. A partir de la 'nueva normalidad', Pedro Sánchez optó por dotar a las autonomías del marco jurídico que les permitiera implementar restricciones a través del estado de alarma –que es la herramienta que permite limitar derechos fundamentales como la movilidad– con un objetivo fundamental: doblegar las oleadas de coronavirus hasta que la efectividad de la vacuna se convirtiese en realidad y evitar a toda costa volver a encerrar a un país entero en sus casas. Pero tres meses después de la aprobación de ese decreto, que sacó adelante con un amplio margen en el Congreso, la situación está de nuevo descontrolada en una tercera ola que se está cobrando los excesos navideños con una incidencia acumulada disparada hasta lo 689 casos por 100.000 habitantes –el riesgo extremo empieza en 250, menos de la mitad de los casos actuales– y con algunas regiones por encima de los 1.000. Con ese panorama, Gobierno y comunidades protagonizan un nuevo enfrentamiento con posiciones opuestas a las que esos actores mantuvieron durante la primera ola: cada vez más ejecutivos regionales quieren incrementar las restricciones mediante la ampliación del toque de queda o directamente recurrir al confinamiento domiciliario.
Escriben Irene Castro y Mónica Zas.