¿Por qué nunca existieron dinosaurios del tamaño de un ratón o un colibrí? La ciencia lo explica poniendo el foco en los mamíferos
Los dinosaurios dominaron la Tierra durante más de 160 millones de años y dieron lugar a algunos de los animales terrestres más grandes que han existido jamás. Gigantes como el Argentinosaurus, que superaba las 70 toneladas de peso y los 30 metros de longitud, representaban el extremo más espectacular de la evolución. Sin embargo, ahora un nuevo estudio ha puesto el foco en el otro extremo de la balanza: ¿por qué nunca existieron dinosaurios tan pequeños como un ratón o un colibrí? La investigación, publicada en la revista Evolution, da una explicación basada en la competencia con los primeros mamíferos.
Para responder a esta cuestión, investigadores de la Universidad de Princeton y del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York han usado modelos matemáticos que analizan cómo evolucionó el tamaño corporal en distintos grupos de vertebrados. Los resultados mostraron que factores como la bioenergética y la fisiología explican el tamaño de mamíferos, aves voladoras o tortugas, pero no justifican por sí solos la ausencia de dinosaurios realmente diminutos, dejando abierta la puerta a otros mecanismos evolutivos.
Los mamíferos ya ocupaban ese espacio
La principal hipótesis del estudio es que los primeros mamíferos, de pequeño tamaño, ya habían colonizado con éxito los nichos ecológicos reservados para los animales diminutos. Mientras los dinosaurios evolucionaban hacia tamaños medianos y grandes, estos pequeños mamíferos explotaban recursos como insectos o semillas y alcanzaban rápidamente la madurez reproductiva.
La paleontóloga Stephanie Lechki, investigadora posdoctoral de la Universidad de Princeton, explica que “sabemos, a partir de las observaciones de animales actuales y del registro fósil, que la mayoría de los grupos animales cuentan con miembros que alcanzan tamaños corporales muy pequeños y que estos animales diminutos suelen dominar sus ecosistemas”. Además, añade que “un animal pequeño normalmente necesita menos recursos y puede alcanzar la madurez reproductiva y reproducirse más rápidamente que uno de gran tamaño”.
Los dinosaurios más pequeños conocidos estaban muy lejos del tamaño de un ratón o un colibrí. Por ejemplo, el Microraptor pesaba unos 430 gramos, mientras que el Anchiornis rondaba los 530 gramos y el Fruitadens los 730 gramos. Aun así, seguían siendo mucho mayores que el colibrí abeja, el ave más pequeña del mundo con unos 1,75 gramos, la musaraña etrusca, de alrededor de 1,8 gramos, o el geco enano, que solo pesa 0,15 gramos.
El paleontólogo Roger Benson, conservador de paleobiología de dinosaurios del Museo Americano de Historia Natural, destaca que “la mayoría de las especies actuales son pequeñas, mucho más pequeñas que nosotros e incluso menores que los dinosaurios más pequeños”. De hecho, recuerda que cerca del 90 % de las especies de aves y el 75 % de los mamíferos actuales pertenecen a este grupo de pequeño tamaño. “La ausencia de dinosaurios diminutos significa que todos esos nichos ya estaban cerrados para ellos”, afirma.
El papel del asteroide y la evolución de las aves
Los investigadores también descartan que la explicación sea simplemente que no se han encontrado los fósiles de este tipo de dinosaurios. Principalmente porque los yacimientos donde aparecen restos de dinosaurios suelen conservar igualmente fósiles de animales pequeños, por lo que consideran poco probable que existieran dinosaurios diminutos y no se hayan encontrado rastros.
El estudio recuerda también que, tras el impacto del asteroide que provocó la extinción masiva hace 66 millones de años, los mamíferos aprovecharon la desaparición de los grandes dinosaurios para expandirse hacia nuevos nichos ecológicos y aumentar progresivamente de tamaño. En cambio, las aves, descendientes directos de pequeños dinosaurios terópodos, sí evolucionaron hacia dimensiones mucho más reducidas. Según Benson, “creemos que el vuelo pudo permitirles escapar de la competencia ecológica y evolucionar hacia tamaños corporales diminutos. Esto explica, en última instancia, la extraordinaria biodiversidad de las aves actuales, que cuentan con más de 12.000 especies”.
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