El águila de cola blanca regresa tras 240 años en Inglaterra con tres desapariciones investigadas y el debate por posibles ataques
Las siluetas que planean a gran altura han servido durante siglos para representar poder, dominio y presencia en lo alto del paisaje. Esa imagen explica por qué las águilas se han convertido en símbolo de grandeza en culturas muy distintas, aunque esa percepción no describe por igual a todas.
Existen más de 60 especies repartidas por el mundo, con tamaños y comportamientos muy distintos entre sí, desde ejemplares imponentes hasta otros bastante más discretos. Algunas alcanzan envergaduras cercanas a los 2,5 metros, pero otras apenas superan el tamaño de una rapaz media, lo que desmonta la idea de que todas son grandes. Esa diferencia lleva a una pregunta: qué ocurre cuando una de estas especies regresa a un lugar donde llevaba siglos sin criar.
La RSPB denunció la desaparición de tres ejemplares en Inglaterra
Tres águilas de cola blanca desaparecieron en circunstancias sospechosas dentro de un proyecto de reintroducción en Inglaterra, según informó la RSPB, con varias investigaciones policiales abiertas y seguimiento activo de los casos. Los hechos afectan a aves liberadas desde 2019 por Forestry England y la Roy Dennis Wildlife Foundation, bajo licencia de Natural England, dentro de un plan para recuperar una especie extinguida en el país desde el siglo XVIII.
La desaparición incluye a un ejemplar joven nacido en libertad en Sussex y a dos aves adultas cuyos dispositivos de seguimiento aparecieron manipulados, lo que pone en riesgo la continuidad del programa.
Los datos concretos sitúan los hechos en distintos puntos. El 26 de septiembre de 2025 apareció en el río Rother, cerca de Petersfield, un emisor perteneciente al ejemplar G842, cortado con una herramienta y separado del animal. En otro caso, la policía de Dyfed Powys investiga la retirada de un dispositivo en una zona de monte el 13 de septiembre, también con señales de manipulación.
Un tercer ejemplar dejó de emitir el 8 de noviembre en Moorfoot Hills, y la policía de Escocia trata el caso como sospechoso. Las fuerzas de seguridad han pedido colaboración ciudadana en cada punto y han asignado números de referencia específicos para recopilar información.
Los sistemas de seguimiento permiten detectar anomalías rápidamente
El seguimiento técnico permite reconstruir estos movimientos con bastante precisión. Cada águila liberada lleva un emisor que envía datos de posición casi en tiempo real, lo que permite detectar cualquier cambio brusco en su comportamiento. El equipo del proyecto revisa esos datos a diario para identificar patrones de vuelo, zonas de alimentación y posibles incidencias. Esa vigilancia continua explica por qué la pérdida de señal o la aparición de un dispositivo fuera del ave se interpreta como una anomalía grave y activa investigaciones inmediatas.
El contexto de estas desapariciones se enmarca en un programa más amplio. El proyecto arrancó en 2019 en la Isla de Wight con la liberación de ejemplares jóvenes procedentes de Escocia, con el objetivo de establecer entre seis y ocho parejas reproductoras en la costa sur. La elección de esa ubicación responde a la disponibilidad de alimento y a la conexión con otras poblaciones europeas, lo que facilita la expansión progresiva hacia nuevas áreas.
Las cifras muestran avances claros en ese proceso. Hasta agosto de 2025 se habían liberado 45 aves y se habían registrado seis polluelos nacidos en libertad desde 2023, con un primer caso ese año, dos más en 2024 y nuevas crías en Sussex y Dorset en 2025. Esos nacimientos suponen los primeros en Inglaterra en más de 240 años, lo que confirma que algunas parejas ya se han asentado y reproducido con éxito.
Escocia registró conflictos con ganaderos por pérdidas de corderos
El comportamiento de estas aves ayuda a entender su papel en el entorno. El águila de cola blanca se mueve sobre todo en zonas costeras y estuarios, donde encuentra peces, aves y pequeños mamíferos. También consume carroña cuando la encuentra, lo que contribuye a eliminar restos animales y redistribuir materia en el ecosistema. Su estrategia de caza suele basarse en esperar desde un punto elevado antes de atacar, lo que reduce el gasto de energía y aumenta la eficacia.
Ese mismo comportamiento genera tensiones en otros lugares. En Escocia, donde la especie volvió antes y ya cuenta con unas 200 parejas reproductoras según NatureScot, parte del sector ganadero ha denunciado pérdidas de ganado atribuidas a estas aves.
El programa Sea Eagle Management Scheme, activo desde 2015, intenta compensar esos daños y gestionar la convivencia. Datos comunicados por NFU Scotland indican que en una explotación se registraron 181 corderos adicionales perdidos entre 2012 y 2018, lo que mantiene abierto el debate.
La situación en Inglaterra presenta diferencias claras. Hasta ahora no existen casos verificados de depredación de ganado vinculados al proyecto desde 2019, según las instituciones implicadas, aunque el seguimiento continúa para detectar cualquier incidencia. Esa ausencia de ataques confirmados reduce la tensión en la fase inicial, pero no elimina la necesidad de vigilancia y respuesta ante posibles conflictos futuros.
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