Dobby sobrevive a la crueldad: el perro que fue víctima de la caza y que ahora busca familia

Dobby necesita cambiar el chenil por una casa

Raquel Sáez

19 de mayo de 2026 13:07 h

0

La lista de perros utilizados para la caza tristemente sigue aumentando. La última víctima ha sido Dobby, un podenco que fue dejado a su suerte y que ha sobrevivido casi de milagro, aunque ha pagado las consecuencias del abandono. Tiene heridas en su cuerpo, también está recibiendo tratamiento para sus enfermedades y ha perdido casi toda la visión, según explican desde la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga. 

Desde esta protectora reconocen que, aunque están acostumbrados a rescatar a animales en situaciones extremas, el caso del peludo ha sido especialmente estremecedor. “Y es que, por muchas veces que veas de cerca el abandono, nunca te acostumbras. Dobby es otro ejemplo vivo de la crueldad de algunos seres humanos”, escriben a través de su cuenta de Instagram.

A Dobby lo utilizaban para la caza, una situación que sufren muchos podencos. Sin embargo, su dueño decidió un día que ya no le era útil. No acudió a su llamada y lo dejó tirado en el campo, por donde deambuló durante un año. El personal de esta protectora no se explica cómo el perro ha conseguido sobrevivir solo durante un año en el campo. Lo habían localizado, pero el peludo no se dejaba coger, por mucho que lo intentaron.  

Por fin se ha dejado ayudar, pero su estado no invita el optimismo. “Su cuerpo entero es muestra de su abandono. Ahora se están cuidando sus heridas y está recibiendo tratamiento para sus enfermedades”, detalla la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga. 

Dobby se queda sin visión

Dobby no solo ha tenido que soportar la instrumentalización y el abandono de su dueño, sino que ahora paga las consecuencias de las mismas. Ha perdido la visión y ahora tiene que empezar de cero, apoyándose en su olfato y su oído, que ahora lo guían en cada paseo. Aun así, le encanta pasear por la calle. 

El peludo todavía presenta ciertos miedos. “A sus 9 años, solo conocía una cuadra, agua verde y pan duro. Todavía está temeroso si nos acercamos sin que nos espere, pero pasado ese primer momento se muestra confiado y tranquilo”, sigue el personal de esta protectora.

El sitio ideal para el peludo no es un refugio, recuerdan los cuidadores, que hacen todo lo posible para que Dobby se sienta cómodo en su chenil. En realidad, el peludo necesita una casa, a la que están seguros de que se adaptará sin problemas. 

Dobby es un superviviente. Muy listo. Si con el oído y el olfato se está orientando bastante bien en un refugio (con tantos sonidos y olores para despistarlo), figúrate cómo se orientará en una casa”, aseguran. Los interesados en su adopción, aquellas personas que quieran brindarle una nueva vida, tienen que escribir un mensaje al correo electrónico que aparece en sus redes sociales, indicando el número de referencia del can. 

Etiquetas
stats