¿Por qué los loros pueden hablar? La ciencia detrás de las aves que imitan la voz humana

Loro posado sobre árbol

Inma Moraleda

Madrid —

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Los loros, cotorras y otras aves destacan por su capacidad para imitar sonidos, incluida la voz humana. Esta habilidad se conoce como aprendizaje vocal, un rasgo poco común en el reino animal que solo comparten algunos grupos como los cetáceos o ciertos mamíferos. En aves, esta capacidad está especialmente desarrollada en los loros, considerados los imitadores más avanzados.

A diferencia de los humanos, estas aves no tienen cuerdas vocales. En su lugar utilizan la siringe, un órgano situado en la tráquea que les permite modular el aire y producir una amplia variedad de sonidos. Esta estructura, combinada con un control muscular muy preciso, es la base de su capacidad para reproducir sonidos complejos.

No todas las aves pueden imitar sonidos. Los loros forman parte de un grupo reducido de especies con aprendizaje vocal junto con aves cantoras y colibríes. Esta capacidad está vinculada a la comunicación social, ya que permite a los individuos adaptar sus vocalizaciones a su grupo o entorno.

Algunas especies destacan especialmente por su precisión. Estudios comparativos han demostrado que los loros pueden modificar y diversificar sus llamadas de contacto aprendidas, lo que les permite adaptarse a distintos contextos sociales y ecológicos. Esta flexibilidad es clave para entender por qué imitan sonidos humanos con tanta facilidad.

El secreto está en su cerebro

La clave de esta habilidad no está solo en su aparato vocal. Un estudio publicado en la revista científica PLOS ONE descubrió que el cerebro de los loros tiene una estructura única: un sistema de “núcleo y concha”. Esta organización añade una capa extra a las áreas del aprendizaje vocal, algo que no aparece en otras aves.

Estas “conchas” rodean los centros cerebrales del aprendizaje vocal y están relacionadas con la imitación de sonidos y comportamientos complejos. Los investigadores señalan que esta estructura podría haber evolucionado hace más de 29 millones de años, lo que explicaría la sofisticación de su capacidad vocal.

Pero ¿por qué imitan lo que escuchan? La ciencia apunta a que el aprendizaje vocal en loros está ligado a la interacción social. En la naturaleza, estas aves utilizan sonidos para comunicarse con su grupo, reconocer individuos o coordinarse. En cautividad, los humanos sustituyen ese entorno social, por lo que imitan nuestras voces como forma de integración.

Aun así, el debate sigue abierto sobre si comprenden lo que dicen. Algunos experimentos han mostrado que los loros pueden asociar sonidos con objetos o acciones, lo que sugiere cierto nivel de cognición. Sin embargo, la mayoría de los estudios concluye que su capacidad está basada principalmente en la imitación y el aprendizaje, más que en el uso de un lenguaje propiamente dicho.

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