La molly amazónica sigue sorprendiendo a los científicos: esta especie de pez ha sobrevivido 100.000 años sin machos

Un grupo de peces en una imagen de archivo.

Laura Cuesta

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La teoría evolutiva lleva años defendiendo esta postura. Las especies asexuales deberían extinguirse más rápido porque, al no reproducirse sexualmente, las mutaciones dañinas se acumulan en sus genomas conforme pasa el tiempo. Siguiendo esta regla, la molly amazónica (Poecilia formosa) no debería existir y, sin embargo, lleva 100.000 sobreviviendo.

Hablamos de una especie cuyas poblaciones están formadas exclusivamente por hembras. La clave para su supervivencia está en un mecanismo llamado ginogénesis, que empieza cuando la hembra se aparea con un macho de otra especie cercana (por ejemplo, Poecilia mexicana o Poecilia latipinna). El esperma del macho activa entonces el óvulo, pero su ADN no se incorpora al embrión. ¿El resultado? Una cría genéticamente casi idéntica a la madre.

En la reproducción sexual habitual, el material genético de dos progenitores se mezcla y se reorganiza mediante un proceso llamado recombinación genética. Entre otras cosas, este permite barajar el ADN, separando mutaciones dañinas de variantes saludables y facilitando que la selección natural elimine errores genéticos de forma más eficiente.

Cuando no existe este intercambio genético, como ocurre en muchas especies asexuales, el genoma se transmite de forma casi idéntica entre generaciones. Al final, esto favorece la acumulación progresiva de mutaciones perjudiciales que pueden, en teoría, acabar con la población de estas especies. Sin embargo, la molly amazónica ha demostrado que esto no siempre es así. En su especie no hay machos, pero siguen sanas y aumentando su población.

Lo que dice la ciencia

Una investigación reciente publicada en la revista Nature analizó el genoma de este pez y llegó a una conclusión clave. Esta especie no tiene un sistema pasivo que va acumulando errores, sino que trabaja con un sistema activo que se va reparando a sí mismo a través de un mecanismo llamado conversión génica. 

Gracias a este proceso, la molly amazónica es capaz de sustituir segmentos dañados de su ADN por otros sanos, copiándolos de cromosomas similares. En la práctica, la conversión genética produce efectos similares a la recombinación propia de la reproducción sexual, ya que elimina mutaciones dañinas y facilita que la selección natural actúe sobre los genes.

Así lo hace la molly amazónica, pero no es un caso aislado. En todo el reino animal, existen varias especies asexuales que parecen haber sobrevivido más tiempo del que predice la teoría evolutiva. Algunos insectos palo y pulgones, e incluso algunos crustáceos, han desarrollado sus propios mecanismos de supervivencia fuera del sexo.

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